Vista de una de las alcantarillas de BarcelonaAjuntament de Barcelona

La Barcelona escondida

El laberinto de 1.700 kilómetros que se esconde bajo las calles de Barcelona (y que se puede visitar)

Un repaso histórico al alcantarillado de Barcelona, la cara oculta, pero indispensable, de la ciudad

Barcelona no es una excepción. Todas las grandes capitales y ciudades del mundo tienen una ciudad paralela, invisible, que nadie visita, pero imprescindible para la vida de la urbe. Es una ciudad con un trazado laberíntico de pasadizos, túneles, subidas y bajadas, agua y animales acostumbrados a este inframundo. Nos estamos refiriendo, claro, a las cloacas.

Lejos de ser un simple sistema de desagüe, esta ciudad paralela es un testimonio vivo de la historia de todas estas ciudades. Una impresionante estructura de la ingeniería civil y un ecosistema subterráneo esencial para la visa moderna.

Como suele ocurrir en ciudades que han crecido y se han ampliado a lo largo de los siglos, la red de cloacas de Barcelona no es una estructura homogénea. Es una amalgama de épocas que se superponen y entrelazan. La primera red la construyeron los romanos en Barcino. Esta primitiva red servía para evacuar aguas residuales. De esa red aún funciona un tramo: lo encontramos en la calle Reina Elionor, cerca de la iglesia de los Santos Justo y Pastor.

Durante la Edad Media las cloacas fueron claves para evacuar las aguas residuales. Sin embargo, a menudo se convertían en focos de insalubridad y posibles vectores de enfermedades. La ausencia de un sistema de saneamiento integral se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX e, incluso, hasta principios del siglo XX. Algunas parte de la red de cloacas aun funcionan, como la de la calle Mercaders, en el barrio del Born / La Ribera.

El Merdançà

Antes de ampliarse la Vía Layetana existía el Merdançà (el «mierdanzá»), que era una de las grandes cloacas de Barcelona y llevaba grandes cantidades de aguas residuales de la ciudad hacia el mar. Los barceloneses le pusieron este nombre por el mal olor que desprendía. Tengamos en cuenta que esta se encontraba fuera de la muralla de la antigua Barcino.

Otro era el Cagalell. Esta se encontraba en lo que hoy en día son Las Ramblas. Este actual paseo era un torrente o riera que bajaba desde la sierra de Collserola, recogiendo las aguas de lluvia. El Cagalell estaba muy relacionado con la zona que hoy es el Raval. De hecho, antes de la existencia del barrio moderno, existió en esa zona el Estany del Cagalell, una laguna litoral o marisma que persistió hasta bien entrado el siglo XIII.

Tapa de alcantarilla de BarcelonaAjuntament de Barcelona

La planificación del Eixample, por parte de Ildefonso Cerdá, a mediados del siglo XIX, sentó las bases para el sistema de alcantarillado moderno. Cerdá concibió un plan para prevenir las inundaciones y epidemias que asolaban la ciudad. Las planes más importantes de reglamentación sanitaria, sobre todo la clausura de los pozos negros y la canalización de residuos se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XX.

1.700 kilómetros

La red de alcantarillado de Barcelona mide, aproximadamente, 1.700 kilómetros de longitud. Esto incluye tuberías estrechas de 30 centímetros de diámetro hasta grandes colectores. Está diseñada para manejar el agua de lluvia y también es utilizada para la distribución de importantes infraestructuras de telecomunicaciones. El mantenimiento y la inspección de este laberinto son una tarea continua, que requiere equipos especializados para operar en un entorno a menudo hostil.

Las cloacas, a parte de su labor higiénica, han aportado datos curiosos de la historia de Barcelona. Es como una cápsula del tiempo, pues los sedimentos y restos orgánicos nos ofrecen información del pasado. Los restos de las alcantarillas medievales revelaron el hallazgo de huesos de ratas cocinadas.

Este descubrimiento sugiere que la Peste Negra no solo se transmitió por mordiscos de roedores, sino que las ratas también formaban parte de la dieta de algunos barceloneses de la época, lo que habría creado una forma de contagio aún más directo y virulento. Las alcantarillas también han revelado semillas de uvas que indican que, en el pasado, la ciudad fue un gran centro productor de vino.

Visita las cloacas

Aquellos que estén interesados el Ayuntamiento de Barcelona, a través del programa de educación ambiental de La Fábrica del Sol, visitas al alcantarillado de Barcelona. El recorrido se realiza en un tramo de colector situado bajo el Paseo San Juan, a la altura de la calle Valencia.

Se explica el funcionamiento del alcantarillado, cómo se gestiona el agua de la lluvia, mediante depósitos pluviales, cómo se ha adaptado la red a lo largo de 2.000 años y la fauna que lo habita, principalmente ratas.

La visita dura aproximadamente unos 45 minutos. Las visitas se realizan con grupos reducidos, alrededor de 15 personas, acompañados por un guía y personal técnico de Barcelona Cicle de l'Aigua, SA (BCASA). La visita es gratuita.