Detalle de la fachada del Nacimiento de la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona
Barcelona
El mundo subterráneo que Gaudí construyó bajo la Sagrada Familia y sostiene la iglesia más alta del mundo
La cripta y el taller de Gaudí se ocultan en el entramado de espacios y túneles bajo el templo
La Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona ha colocado el primer elemento de la gran cruz que coronará la torre de Jesucristo, la más alta del templo y que alcanzará los 172,5 metros de altura. La pieza que se instaló corresponde al brazo inferior de la cruz. Tiene una altura de 7,25 metros y pesa 24 toneladas.
Formará parte de una espectacular estructura de cuatro brazos –similar a otras cruces proyectadas por Antonio Gaudí, como las de la Casa Batlló o la Torre Bellesguard– que estará recubierta de cerámica blanca esmaltada y vidrio, por lo que resplandecerá bajo el sol. Está previsto que se termine en 2026.
A pesar de que, con la instalación de esta pieza, la Sagrada Familia se ha convertido oficialmente en la iglesia más alta del mundo –con 162,91 metros, supera ya a la Ulmer Münster, en Alemania–, la verdadera fundación de este templo no reside en sus altísimas columnas arborescentes, sino en el mundo subterráneo que Antonio Gaudí y sus sucesores construyeron bajo ella.
La cripta
Si realmente existe un sótano secreto en la Sagrada Familia, ese es la cripta. Si bien es un espacio de culto activo a día de hoy, su arquitectura y su significado histórico la convierten en una pieza fundamental, a menudo pasada por alto por la grandiosidad del templo superior.
La cripta es la parte más antigua del templo, cuya construcción se inició en 1882, bajo la dirección del primer arquitecto, Francisco de Paula del Villar Lozano. Cuando Antonio Gaudí asumió el proyecto, en 1883, respetó la estructura neogótica, aunque le imprimió su sello personal, incorporando elementos simbólicos y naturalistas.
Cripta de la Sagrada Familia
En contraste con la explosión de luz y color de la nave central, la Cripta ofrece una atmósfera de recogimiento y penumbra, característica del estilo neogótico, adornada con capillas radiales. Allí está la capilla de la Virgen del Carmen, con la tumba de Antonio Gaudí, discreta y venerada.
La Cripta funciona como una iglesia parroquial, celebrando misas diarias. Esto subraya su función original y continua como lugar sagrado, anclando el templo a la vida espiritual de la ciudad y demostrando que, incluso en su base, la obra de Gaudí está viva. Su entrada, independiente al templo, le confiere un aire de misterio accesible.
El taller de Gaudí
En los sótanos también encontramos una reconstrucción del taller-obrador de Gaudí. Originalmente, se encontraba al lado de la fachada del Nacimiento, y allí trabajó el arquitecto hasta su muerte, en 1926. Sin embargo, el taller ardió el 20 de julio de 1936, cuando un grupo de anarquistas incendió el templo, provocando una pérdida documental y material irreparable.
El subterráneo de la Sagrada Familia alberga hoy una reconstrucción fiel realizada a partir de fotografías históricas, restos recuperados, documentación conservada y estudios sobre el método de trabajo de Gaudí. Más allá de la cripta y el taller-obrador, el subsuelo de la Sagrada Familia es un complejo entramado de ingeniería, necesario para sostener un templo de tales dimensiones.
El terreno bajo la Sagrada Familia no es uniforme, y la construcción ha requerido una cimentación profunda y especializada, para asegurar que la estructura pueda soportar el peso de las futuras torres. Los ingenieros tuvieron que diseñar un sistema de pilotaje y zapatas para distribuir la enorme carga, garantizando la estabilidad del edificio.
La Sagrada Familia tiene galerías técnicas y conductos subterráneos para albergar el cableado, sistemas de climatización y ventilación. Asimismo, un sistema de drenaje, fundamental para analizar el agua de lluvia y evitar humedades en un edificio con estructuras tan profundas. Estos espacios, invisibles para el público en general, son el esqueleto funcional que permite al templo operar y conservarse, protegiéndolo de los elementos y proporcionando la infraestructura vital para su mantenimiento.
Con lo cual podemos decir que la Sagrada Familia es una obra que pertenece a dos mundos. Uno es la luz radiante de la Basílica y otro el silencio laborioso de sus sótanos. En la cripta reposa un genio, y es en el subsuelo donde se conserva el método y la ingeniería que han permitido que la visión de Gaudí continúe materializándose siglo y medio después de su inicio.