Detalle de la estatua que custodia la entrada del panteón
Historias de Barcelona
El panteón de Barcelona donde reposan un millar de reclutas anónimos y un capitán general
Se trata de un recinto construido durante el franquismo, con una curiosa historia detrás
El cementerio de Sant Andreu del Palomar de Barcelona es un lugar marcado por la polémica. El motivo es que hay un lugar dedicado a los soldados de reemplazo fallecidos en Barcelona.
En 1940 los arquitectos Juan Gordillo Nieto y Miguel Niubó Munté comenzaron a trabajar en un proyecto controvertido, a partir de la idea del Capitán General de la IV Región Militar, Luis Orgaz Yoldi. Este pensó que debía construirse un mausoleo dedicado a los soldados fallecidos sin recursos para poderse pagar un nicho.
El lugar escogido fue dicho cementerio, y allí se inauguró el Panteón del Soldado en 1941. Se levanta en el departamento segundo y ocupa una superficie de 700 m². Está presidido por la estatua de un militar que hace guardia, y cuenta con dos filas subterráneas con nichos. El 2 de noviembre se realizó una misa de difuntos con la presencia de autoridades militares de Barcelona y Tarragona, incluyendo el Comandante Militar.
El panteón cuenta con 1.134 nichos, de los cuales 800 están ocupados. Allí están enterrados soldados de reemplazo de toda España que estaban haciendo el servicio militar obligatorio en los cuarteles de Barcelona. En la década de los 40 y 50 la higiene y la alimentación en los cuarteles era escasa y, podríamos decir, deficiente.
Muchos de los soldados contrajeron tuberculosis, tifus; o murieron por accidente durante las prácticas militares, por culpa de un armamento antiguo o vehículos en mal estado; o por suicidios. Los padres de muchos de estos jóvenes reclutas no tenía dinero para pagar el traslado del cadáver a su pueblo natal, por lo que quedaban enterrados de forma permanente en este panteón militar.
Entrada al panteón en el cementerio de Sant Andreu del Palomar
El panteón es propiedad del Ministerio de Defensa. Aunque se asocia al régimen franquista, por su época de construcción, la mayoría de los allí enterrados no murieron durante la Guerra Civil, sino por las precarias condiciones de salud en su época durante el servicio militar obligatorio. En los últimos años el Ayuntamiento de Barcelona ha trabajado para señalizar el lugar con una visión más histórica y menos militarista, explicando quiénes eran esos jóvenes.
El complejo destaca por su estética. El conjunto está presidido por un altar bajo una gran cruz de piedra. Todos los nichos son iguales, siguiendo una jerarquía visual militar, con el nombre del soldado y la fecha de fallecimiento. Muchos de los que hoy se ven vacíos corresponden a soldados cuyos restos fueron trasladados años después por sus familiares. Durante la década de los 80 y 90 el panteón cayó en un estado de degradación notable. El Ministerio de Defensa apenas invertía en su cuidado.
Cambios en el recinto
A partir del 2000 hubo un cambio. Se realizaron obras para consolidar la estructura y limpiar el recinto. Forma parte de las rutas históricas por el distrito de Sant Andreu. En este barrio se levantaron los cuarteles de Sant Andreu, situados a lo largo del Paseo de Torras i Bages. El núcleo más importante era la Maestranza de Artillería, sede del Regimiento de Artillería Ligera n.º 7 y Regimiento de Artillería Antiaérea n.º 72. También estaba el Bailén n.º 44. El recinto incluía edificios de viviendas para oficiales y suboficiales.
La escultura del soldado fue decapitada en dos ocasiones y restaurada. A raíz de la ley de memoria histórica se eliminó la simbología franquista. En 2005 ERC pidió al Ministerio de Defensa que se retirara la simbología «fascista totalitaria y franquista», al considerar un «insulto a la dignidad humana que se mantenga con dinero público la representación de los valores de la dictadura». Les hicieron caso y, en su lugar, se colocó el escudo constitucional.
Como hemos dicho el cementerio estaba destinado a enterrar a todos aquellos soldados que, por problemas económicos, no podían trasladarse a su villa natal y los enterraban en el Panteón del Soldado. Todos los allí son soldados anónimos... menos uno. Y esta es una de las curiosidades que encontramos en este panteón.
Luis de Lacy
En el Panteón está enterrado el Capitán General de Cataluña, de 1811 a 1814, durante la guerra de la Independencia, Luis de Lacy Gautier. De ideología liberal, cuando Fernando VII regresó a España, lideró un pronunciamiento en Cataluña para restaurar la Constitución de 1812 y acabar con el absolutismo del rey. Este fracaso y fue fusilado en Mallorca. En 1819, a título póstumo, el rey Fernando VII le concedió el título nobiliario de duque de Ultronia. El título buscaba rehabilitar su memoria tras haber sido fusilado por liderar un pronunciamiento liberal.
La tumba de Luis de Lacy
A Lacy se le recuerda como el general de las seis tumbas, pues sus restos mortales tuvieron un curioso periplo, desde su fusilamiento en Palma de Mallorca, el 4 de julio de 1817, hasta su entierro definitivo en el Panteón del Soldado. Tras ser ejecutado, su cadáver fue arrojado al foso del castillo de Bellver.
Tres años después, con el Trienio Liberal, recibió honores. Sus restos fueron trasladados a Barcelona y depositados en la capilla castrense de la Ciudadela. Al ser nombrado Francisco Espoz Mina Capitán General de Cataluña, en 1823, ordenó sacar sus restos de la capilla y arrojarlos a un estercolero.
El párroco de esta capilla no estuvo de acuerdo con la orden de Espoz Mina y las enterró en secreto en un rincón del huerto. Para que se supiera donde estaban los restos de Lacy hizo plantar unos laureles. Los restos permanecieron allí hasta el 19 de junio de 1881, cuando fueron descubiertos por un historiador. Los custodió el notario de Barcelona Mariano Maspons Labrós. Allí permanecieron durante 22 años sin que nadie decidiera que hacer con ellos.
La mujer y el hijo le entregaron la caja al Ayuntamiento de Barcelona para que se hiciera cargo de ellos. Estos la depositaron en el Columbario B. 819, clase 6ª, San Francisco del cementerio de Montjuic. Esto ocurría el año 1903. Debido al deterioro del nicho tras la guerra civil, Lacy encontró su sexta y definitiva morada en el Panteón del Soldado de Sant Andreu de Palomar.