Policías judiciales en la puerta del edificio de Manlleu (Barcelona) donde ocurrió la tragedia
Ramadán de luto
Luto en la comunidad musulmana de Manlleu (Barcelona) por el trágico incendio donde murieron 5 adolescentes
Los Mossos investigan las causas del accidente que ha dejado conmocionada a la segunda ciudad de la comarca de Osona
Mohamed, Adam, Amine, Mohamed y Mustapha. Son los nombres de los cinco chicos de entre 14 y 17 años que fallecieron este lunes al incendiarse el trastero en el que estaban reunidos, en Manlleu (Barcelona). Cinco muertes producidas pocas horas antes de que diese comienzo el Ramadán, y que han dejado consternada a la comunidad musulmana de este pueblo de la Cataluña central.
La tragedia ha golpeado fuerte en el seno de un municipio donde uno de cada cuatro vecinos es extranjero, según los últimos datos publicados por el Instituto de Estadística de Cataluña. «Mi hijo se marchó ayer sobre las ocho de la tarde y ya no lo volveré a ver más», declaraba la madre de una de las víctimas, desgarrada, a La Vanguardia.
Vista del edificio de Manlleu (Barcelona) donde tuvo lugar el incendio
Según recoge Crónica Global, los cinco fallecidos eran de origen magrebí, y sus familias llevaban años viviendo en la comarca. Los jóvenes estudiaban 3º y 4º de ESO en institutos de Manlleu: cuatro de ellos en el Antoni Pous i Argila y el quinto en el del Ter.
Ellos y otros amigos solían pasar el rato después del instituto, a menudo en el laberinto de trasteros del bloque donde ocurrió la tragedia.
Era el número 66 de la calle Montseny, de fácil acceso debido a que la puerta del inmueble estaba rota. Según varios testigos, era habitual que estos cinco chicos, y otros, entrasen a pasar el rato en las precarias buhardillas del bloque, un edificio humilde, con varias viviendas okupadas, cuyas 41 buhardillas formaron una trampa mortal. «Todos lo hemos hecho en algún momento», señalaba un joven, entrevistado por El Mundo.
Un accidente fatal
Según la reconstrucción de los hechos con la que trabajan los Mossos d’Esquadra, lo que ocurrió fue un accidente. Los cinco jóvenes estaban en el trastero –un espacio pequeño, de ocho metros cuadrados, sin luz ni ventilación–, probablemente fumando a escondidas. Una chispa procedente de un cigarro o un mechero prendió alguno de los trastos que se acumulaban en el habitáculo, como un colchón o un sofá.
Interior del edificio incendiado, en Manlleu
Una rápida humareda negra llenó el lugar en pocos segundos. Los chicos quedaron atrapados, sin encontrar la salida, y finalmente murieron asfixiados. El humo se extendió por el resto del edificio, que fue desalojado. Los Bomberos recibieron la alerta pasadas las 21h, y sofocaron las llamas en menos de media hora, pero no pudieron salvar a los cinco jóvenes.
Los Mossos mantienen abierta la investigación para dilucidar las causas del accidente, pero descartan una de las hipótesis que se manejaba al inicio, la de que el fuego fuese provocado por una bombona de ‘gas de la risa’, ya que no encontraron restos de ninguna en el lugar de los hechos.
El suceso ha conmocionado a Manlleu. Su alcalde, Arnau Rovira, aseguró en declaraciones a los medios que no tenían constancia de que el trastero fuera usado como lugar de reunión. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial e institucional.
Por su parte, desde el instituto Pous i Argila se emitió un comunicado en el que aseguraban que «como centro educativo continuaremos velando por el bienestar del alumnado». Este martes por la tarde, autoridades y vecinos guardaron un minuto de silencio frente al ayuntamiento en homenaje a los fallecidos.