Maria Ochoteco, frente al abortorio de la calle DalmasesG. Altarriba

Entrevista

María, médico y provida: «Me despidieron del hospital por negarme a practicar abortos»

La joven catalana coordina una de las tres campañas de 40 Días por la Vida en Barcelona

Cuando la joven María Ochoteco dejó Barcelona para empezar a trabajar como ginecóloga en la ciudad suiza de Basilea, tenía un par de cosas claras. Entre ellas, que la vida es algo «sagrado»: una constatación que pronto le iba a traer problemas en su nuevo destino laboral. «En casi todos los hospitales de Suiza –explica, en conversación con El Debate– se practican abortos, pero en el que yo fui a trabajar era especialmente común».

Una vez allí, vio que la cosa se ponía «complicada». Durante los primeros días la asignaron a atender la planta donde estaban las mujeres que daban a luz, y también aquellas que se sometían a un aborto tardío, durante el segundo o el tercer trimestre. «Visité a una madre que había abortado tardíamente a un niño porque tenía síndrome de Down, y al día siguiente estaba muy dolida, totalmente fuera de sí, diciendo que había matado a un hijo al que quería», recuerda Ochoteco, compungida.

En medio de este panorama, la joven médico recuerda que le pusieron los primeros turnos para atender abortos. «Dije que no lo iba a hacer», explica. La objeción de conciencia, sobre el papel, es un derecho reconocido en la legislación suiza, pero en la práctica lo que ocurrió fue distinto: «Mi jefa –recuerda– me dijo que si no podía hacerlo, me tenían que echar… que no era nada personal, pero que [atender abortos] es una función importante de los médicos residentes».

«Una liberación»

Ochoteco no cedió, motivo por el cual, efectivamente, el hospital prescindió de ella. «En realidad, fue un poco como una liberación, porque me causaba mucha tristeza estar allí y ver como cada día…», reflexiona. Aquello ocurrió en 2022: en los cuatro años que han pasado desde entonces, la doctora ha vuelto a Barcelona y ha cambiado de especialidad, aunque no ha menguado su compromiso con la defensa de la vida.

María Ochoteco, frente al abortorio de la calle Dalmases, en BarcelonaG. A.

Parte de este compromiso viene por su fe católica, en la que se basa su convicción de la sacralidad de toda vida humana, pero también por su experiencia. «Mis padres se fiaron y aceptaron el don de la vida», dice con naturalidad: es la tercera de ocho hermanos, de los cuales una tiene síndrome de Down. «Es tan fuerte haber vivido toda su vida en primera persona, ver su alegría y todo lo que nos aporta, que me da mucha pena que haya familias que no puedan aceptar este regalo», dice.

Tras dejar el hospital, la inquietud de Ochoteco por la defensa de la vida la llevó a indagar y a encontrar el grupito local en Basilea de 40 Días por la Vida, la campaña de vigilias pacíficas de oración frente a los centros donde se practican abortos. Al volver a su ciudad siguió participando, y este febrero ha dado un paso al frente como coordinadora de una de las tres campañas activas en Barcelona, la que reza frente al abortorio de la calle Dalmases.

Ni acoso ni coacción

Confía en que su ejemplo sirva para encender el corazón de otros jóvenes, y para moverlos a la acción, pese a las dificultades. Con pasión, Ochoteco sale al paso de las críticas habituales a la acción de 40 Días por la Vida. «Hay mucha gente, incluso católicos o provida, que te dicen ‘ayuda a las mujeres, pero no lo hagas delante de los abortorios', y yo respondo con hechos: que hay mujeres que, a raíz de estar nosotros allí, han visto una esperanza distinta a la del aborto y han optado por tener a sus hijos».

La estadística oficial de 40 Días por la Vida recoge que, desde 2007, se han salvado más de 26.100 bebés en todo el mundo gracias a estas vigilias de oración. El corazón de Ochoteco, no obstante, no está en las grandes cifras, sino en las historias cercanas: «Aún hoy tenemos contacto con mujeres que iban a abortar en el centro de Dalmases y decidieron tener a su hijo, y están contentas», explica.

Sobre el otro reproche habitual, el de que están para «coaccionar» o «acosar» a las mujeres, la joven médico lo rechaza. «Estamos frente a los abortorios porque creemos que lo que ocurre allí es totalmente destructor; no solo destruye a una persona, el bebé, sino también a su madre, a la familia, al profesional que está abortando… incluso a la secretaria del centro», y añade, contundente: «Yo no estoy allí para juzgar a las mujeres que acuden, sino para rezar por ellas y amarlas».

¿Cómo participar?

La actual campaña de 40 Días por la Vida arrancó el pasado Miércoles de Ceniza y durará hasta el Domingo de Ramos, el 29 de marzo. En Barcelona hay tres campañas, y también hay grupos en Gerona y Tarragona. Ochoteco recomienda a los interesados visitar la web de la entidad, ya que en ella se encuentran los teléfonos de los responsables de cada uno de los grupos.

Este sábado 21 de febrero, además, 40 Días por la Vida Barcelona organiza un evento especial con una mujer que optó por abortar, y relata su experiencia sobre el trauma posterior, y otra que dijo «sí» ante un embarazo inesperado. También se proyectará el documental Heridos. El acto tendrá lugar a las 18h en el auditorio del colegio Reial Monestir Santa Isabel.