El Arco de Sant Adrià, antigua puerta del Convento del Carmen de BarcelonaWikimedia

Historias de Barcelona

El dandi que ideó el arroz sin cáscaras para «señoritos» y movió una puerta de iglesia tras batirse en duelo

El origen del Arco de Sant Adrià tiene varias capas de curiosidades

Si uno viaja por la Ronda Litoral de Barcelona puede ver una construcción en forma de arco que los vecinos de Sant Adrià de Besòs conocen como Arco de Sant Adrià. Dicho arco es, en realidad, la puerta de entrada a la iglesia del convento del Carmen de Barcelona, que estaba en la calle del mismo nombre.

¿Qué hace en Sant Adrià? El culpable de ello es Julio María de Parellada y de Moragas. Era propietario del Palacio Savassona, actual sede del Ateneo Barcelonés en la calle Canuda, edificio que heredó de su madre, Pilar de Moragas y Quintana (1824-1887).

Pilar estaba casada con Francisco de Parellada Ribas, propietario de terrenos en diferentes zonas de Barcelona y alrededores, como Sant Andreu del Palomar o Sant Adrià de Besòs. Julio de Parellada vendió en 1905 el palacio al Ateneo Barcelonés por 650.000 pesetas (15 millones de euros).

El arroz del señorito

Parellada, a quien no hay confundir con los propietarios del 7 Portes ni la Fonda Europa, era un dandi de la época y miembro de la burguesía barcelonesa. Algunos dicen que era una persona bastante perezosa. Normalmente iba a comer al Café Suizo, que estaba en Las Ramblas número 31.

Imagen de época del Café Suizo, en Barcelona

Parellada era un comensal exigente y amante de la buena comida que disfrutaba siempre de una mesa reservada a su nombre en el ya mencionado restaurante. Se sabía la carta de principio a fin siendo un cliente habitual, pero llegó un día en el que los suculentos platos no le parecieron lo suficientemente apetecibles, pues ya los había probado todos y decidió hacer una extraña petición.

A la hora de tomarle nota, el camarero Jaume Carabellido escuchó algo insólito. Parellada pidió un arroz que no tuviera ni huesos ni espinas. El cocinero quitó las cáscaras del marisco, limpió de espinas el pescado, deshuesó la carne y quitó las conchas de los moluscos. Así nació el arroz Parellada, también conocido como «del senyoret», «de cec», o «a la mandra».

Parellada tenía la intención de construir una iglesia en los terrenos de su propiedad en la zona de La Catalana en la zona de de Sant Adrià del Besós, al lado de la masía conocida como Cal Tondo. Perellada era propietario de Can Serra, que actualmente alberga el Museo de la Inmigración.

Se había batido en duelo y al salir ileso quiso dejar constancia de su arrepentimiento construyendo una iglesia. Por eso trasladó allí el arco de entrada del convento del Carmen, porque formaría parte de la misma. Sin embargo Parellada moriría en 1909, a los 52 años, sin poder llevar a cabo el proyecto, quedando abandonado el arco hasta su actual ubicación.

El convento del Carmen

El convento del Carmen se construyó entre los años 1291 al 1292. La llegada de los Carmelitas supuso graves enfrentamientos con la iglesia de Santa maría del Pi, pues se encontraba dentro de su demarcación. Hubo enfrentamientos, incursiones de hombres armados y amenazas de excomunión. El problema no se zanjo hasta bien entrado el siglo XIV. En el 1323 se hospedó el rey Jaime II y en el 1324 se hizo un capitulo general de la orden. A partir del 1333 se dio enseñanza superior a los miembros de la orden.

La iglesia era de nave única con ábside poligonal y capillas laterales entre los contrafuertes. Varios gremios patrocinaron estas capillas. Esto, en cierta parte, es lo que motivó el enfrentamiento con la Iglesia del Pino, por un hecho más económico que espiritual. El recinto tuvo dos claustros y la estancia de los monjes.

Ilustración publicada por Barraquer en 'Las casas de religiosos en Cataluña durante el primer tercio del siglo XIX'Monestirs.cat

En el siglo XV entro en una cierta decadencia por culpa de la peste negra. También por la división que hubo en el seno de la orden carmelita. Una vez pasada esta crisis, el mayor esplendor del convento lo tenemos en los siglos XVI y XVII. Es cuando se reconstruyó el claustro y se fundó en Las Ramblas el colegio de San Ángel.

Una nueva decadencia la encontramos como consecuencia de la guerra de Sucesión. Pasado este periodo la tranquilidad volvió, hasta la guerra de la Independencia, cuando el convento fue víctima del saqueo. De nuevo fue asaltado en el 1835, muriendo muchos de los religiosos que en él habitaban.

Quemaron la iglesia y el convento quedo en un estado lamentable. Al dispersarse la comunidad nunca más volvieron allí. En el 1838 el edificio pasó a manos del Ayuntamiento de Barcelona. Allí instaló la Universidad Literaria. En el 1872 esta fue trasladada a la Universidad Central, en la Plaza Universidad.

Al quedar el edificio vació el Ayuntamiento decidió vender el edificio, en el 1874, derribando el convento y urbanizando el solar. De todo aquel conjunto histórico solo se conserva el arco que, afortunadamente conservó Julio de Parellada en los terrenos que tenía en La Catalana. Con la demolición del convento se abrieron dos nuevas calles, la del Doctor Dou y la del Pintor Fortuny.

Aquella iglesia del convento del Carmen tiene una historia paralela a la de Julio de Parellada. Allí iba a rezar, a la almas del purgatorio, el verdugo de la ciudad, Mestre Diego, pidiendo perdón por los crímenes que realizaba y para que las almas de aquellos pobres hombres que acababan en el patíbulo llegaran al cielo.

Allí se le podía ver los día antes y después del ajusticiamiento. A las criaturas que encontraba a su paso les decía que «Dios te proteja de mis manos». Su casa aun se conserva en la Plaza del Rey, justo al lado de la Capilla de Santa Ágata y que es un anexo del Museo de la Ciudad.