El termómetro de Cottet, en la calle Portal del Ángel de Barcelona
Historias de Barcelona
El termómetro de dos toneladas que lleva décadas marcando la temperatura en el centro de Barcelona
Con 22 metros de altura, el de Cottet es el termómetro más alto de Europa
Cuando uno pasea por la calle Portal del Ángel de Barcelona, a pocos metros de Plaza Cataluña, es imposible no fijarse en un elemento decorativo que lleva décadas marcando la temperatura de esa parte de la ciudad. Nos estamos refiriendo al termómetro de la Casa Cottet, que con los años se ha convirtió en un punto de referencia para quedar con amigos o en una primera cita. Ahora bien, ¿desde cuándo esta allí marcando la temperatura?
Constantino Cottet (1865-1915), un industrial francés, llegó a Barcelona para la Exposición Universal de 1888. Teniendo en cuenta el dinamismo de la ciudad en ese momento, decidió establecerse, y en 1902 abrió una óptica en el número 12 del Portal del Ángel, que con el cambio de numeración ahora es el 40.
Durante la Guerra Civil, los hermanos Rolando, Fernando y Renato Cottet Monnet se exiliaron a Sevilla, donde constituyeron la primera industria española de óptica, Industria Nacional de Óptica, más tarde Indo. No fue hasta el año 1943, en plena II Guerra Mundial, cuando a Rolando Cottet concibió la idea de instalar un termómetro monumental en la fachada del edificio.
No se trataba solo de un reclamo publicitario, sino de una vocación de servicio público que pretendía dotar a la calle de una utilidad científica. Tras complejos desafíos técnicos y de diseño, el termómetro fue finalmente inaugurado el 25 de febrero de 1956, convirtiéndose en una de las señas de identidad en el paisaje urbano barcelonés. El termómetro, desde su estreno, se convirtió en una pieza única de ingeniera por su tamaño.
Termómetro de récord
El termómetro tiene 22 metros de altura y un peso aproximado de dos toneladas. Durante bastantes años tuvo el mérito de ser el termómetro más grande del mundo. El más alto esta en Baker (California), un pequeño pueblo en el desierto de Mojave que sirve de paso para quienes viajan entre Los Ángeles y Las Vegas. Mide 40,8 metros y pesa 34,8 toneladas.
A pesar de ello, el de Barcelona sigue ostentando el récord de ser el más alto de Europa. Le siguen el de la Torre de Cristal de Madrid con 10 metros y el de Cottet en Madrid con 6 metros, entre otros. A nivel mundial después de Baker y Barcelona esta el World’s Fair Park de Knoxville (EE.UU), con 11 metros, y el de la Cervecería Miller en Milwaukee (EE.UU), de 10 metros.
El termómetro Cottet en la calle Portal del Ángel, en Barcelona
Técnicamente el termómetro fue un prodigio en su época. Al no poder utilizar mercurio, por razones de peso y seguridad, se diseño un complejo sistema de sondas térmicas conectadas a una red de 570 bombillas y tubos de neón. El resto de termómetros de los que hemos hablado tampoco funcionaron con mercurio.
El sensor de temperatura no se colocó en la fachada, donde el calor acumulado de los muros o la incidencia directa del sol podrían falsear la lectura. Para que esto no ocurriera, la caseta meteorológica o abrigo Stevenson se colocó en la azotea del edificio, garantizando así que los ciudadanos conocieran la temperatura real a la sombra.
Desde su inauguración se integró dentro de la ciudad y pasó a ser un decorado más de Barcelona. Al igual que la balanza pública del Regulador Bagués, en las Ramblas número 105. En una época donde no todo el mundo tenía báscula en casa, la gente acudía allí para pesarse. Era una parada obligatoria. Al pesarte, la máquina imprimía un pequeño cartoncito o tique que indicaba tu peso exacto y la fecha.
Muchas personas coleccionaban estos tiques para llevar un control de su salud o simplemente como recuerdo de su paso por el centro. A parte en la fachada había un reloj que marcaba la hora y durante años se convirtió en la hora oficial de la ciudad.
Hasta los 40ºC
El termómetro Cottet mide desde los -5ºC a los 40ºC. A lo largo de los años ha sido un cronista de primera mano de los momentos meteorológicos extremos que la ciudad a vivido. Desde la nevada de 1962 hasta las más asfixiantes olas de calor, donde casi se han rozado los 40ºC. El Ayuntamiento de Barcelona lo incluyó en el catálogo de patrimonio arquitectónico, histórico y artístico de la ciudad, asegurando su protección legal frente a cualquier cambio urbanístico.
El paso del tiempo y la exposición constante a la contaminación y a las inclemencias del tiempo obligaron a una intervención profunda en el 2011. Esta duró varios meses. Se sustituyeron las antiguas bombillas de alto consumo por tecnología LED. Esto permitió reducir el consumo energético en un 90%.
Se instalaron sondas de precisión electrónicas modernas y un sistema de control digital. Se programó para que la lectura fuera precisa y se actualizara instantáneamente. Se saneó toda la estructura metálica para eliminar el óxido y se volvió a pintar con los colores originales. Se mejoró el sellado para evitar que las palomas o la lluvia dañaran el nuevo cableado electrónico.
En octubre de 2019, después de 117 años, la óptica Cottet cerró sus puertas. El motivo fue el fin del contrato de alquiler y el cambo de modelo de negocio. Portal del Ángel se había convertido en una de las calles comerciales más caras de España, dominada por grandes multinacionales de fast-fashion: hoy en día ocupa el cuarto lugar empatada con la calle Preciados de Madrid.
Por eso decidieron trasladarse a la Rambla de Cataluña número 8. El termómetro, al ser considerado «Pequeño Paisaje de Barcelona» no podía ser retirado de su enclave ni desmontado. La familia Cottet llegó al acuerdo de seguir haciéndose cargo del mantenimiento y del coste eléctrico del termómetro como un regalo a la ciudad.