Fotografía tomada por el ROV Pluto del Torpedo hallado a 100 metros de profundidad

Fotografía tomada por el ROV Pluto del Torpedo hallado a 100 metros de profundidadEstado Mayor de la Defensa

 Un dron submarino de la Armada halla un torpedo a 100 metros de profundidad

La reciente localización de artefactos explosivos de la Segunda Guerra Mundial por parte del cazaminas Tambre (M-33) en el Mediterráneo no solo demuestra la eficacia técnica de la Armada, sino que adquiere una nueva dimensión en el actual contexto internacional marcado por la tensión en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.

Durante su integración en la Agrupación Permanente de Medidas Contraminas de la OTAN (SNMCMG-2), el Tambre ha identificado dos torpedos y una mina a gran profundidad, en una operación que pone en valor capacidades críticas que serían directamente aplicables en escenarios como el Golfo Pérsico. En zonas como Ormuz, donde el riesgo de minado naval es una amenaza recurrente, la experiencia acumulada por unidades españolas resulta especialmente relevante.

El cazaminas Tambre durante su navegación

El cazaminas Tambre durante su navegaciónMinisterio de Defensa

Según ha informado el Estado Mayor de la Defensa, las operaciones se iniciaron con la detección de los contactos mediante el sonar del buque, que permite localizar objetos en el fondo marino. Una vez localizados, el personal del equipo sonar del cazaminas los clasificó como posibles torpedos y mina, dados su aspecto y posición en el fondo, para inmediatamente proceder a su identificación visual mediante el vehículo submarino del barco. Finalmente, el vehículo operado remotamente (ROV, por sus siglas en inglés) Pluto Plus, equipado con sonar y cámara, proporcionó unas imágenes nítidas de los objetos, lo que permitió confirmar que se trataban de dos torpedos y una mina de la Segunda Guerra Mundial.

«La operación con el vehículo Pluto, a grandes profundidades, implica una elevada complejidad técnica, lo que requiere una gran precisión en el control del vehículo, así como una destacada preparación y coordinación de la dotación del buque», subraya el Estado Mayor de la Defensa.

Localización precisa

La guerra de minas es uno de los instrumentos más eficaces y asimétricos para bloquear rutas marítimas. La simple presencia de minas o la sospecha de su despliegue puede paralizar el tráfico comercial y energético, con un impacto inmediato en la economía global. En este contexto, los cazaminas como el Tambre desempeñan un papel esencial para garantizar la libertad de navegación y mantener abiertas las líneas de comunicación marítima.

Las capacidades demostradas por el buque español —detección mediante sonar, clasificación de contactos y verificación con vehículos submarinos como el Pluto Plus— son exactamente las que se requieren en un escenario como el Estrecho de Ormuz. En estas aguas estrechas y de alto tránsito, la localización precisa de artefactos y su neutralización segura son fundamentales para evitar incidentes y garantizar el flujo continuo de buques.

Además, la operación a profundidades cercanas a los 100 metros subraya el nivel de especialización técnica de la dotación. Este tipo de intervenciones exige una coordinación avanzada entre los equipos de a bordo, así como un alto grado de adiestramiento en condiciones complejas. Son precisamente estas capacidades las que la OTAN considera críticas dentro de su Fuerza de Respuesta, en la que se integran las agrupaciones navales permanentes.

El caso de Italia

La SNMCMG-2, en la que participa el Tambre, constituye una herramienta clave para la Alianza en materia de seguridad marítima. Su misión principal —detectar, localizar, identificar y neutralizar minas— cobra especial relevancia en escenarios de alta tensión donde el uso de artefactos navales puede alterar el equilibrio estratégico. La experiencia adquirida por España en este grupo refuerza su capacidad de contribuir a operaciones internacionales en zonas sensibles.

En paralelo, algunos aliados ya han puesto el foco en el Estrecho de Ormuz. Italia ha manifestado su disposición a desplegar hasta cuatro buques para labores de desminado en la zona. En este contexto, la Armada española cuenta con unidades plenamente capacitadas para integrarse en un eventual despliegue multinacional.

Los cazaminas de la clase Segura, como el Tambre, están diseñados específicamente para este tipo de misiones. Su baja firma magnética y acústica, junto con sus avanzados sistemas de detección, los convierten en plataformas idóneas para operar en entornos donde la amenaza de minas es elevada. Su integración en fuerzas OTAN garantiza además la interoperabilidad con otras marinas aliadas.

El LHD Juan Carlos I guiado por el cazaminas Tambre

El LHD Juan Carlos I guiado por el cazaminas TambreArmada Española

La actuación reciente en el Mediterráneo pone de manifiesto que, incluso décadas después de su colocación, los artefactos explosivos siguen representando un riesgo real. Pero, más allá de su valor histórico, estos hallazgos sirven como banco de pruebas para unas capacidades que hoy son más necesarias que nunca.

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