El doctor Laureano Molins, en el Hospital Clínic de Barcelona

El doctor Laureano Molins, en el Hospital Clínic de BarcelonaG. Altarriba

Entrevista

Laureano Molins, experto en cáncer de pulmón: «Podríamos curar al 80 % de pacientes si lo detectáramos antes»

El jefe de servicio de Cirugía Torácica del Hospital Clínic defiende la necesidad de generalizar el diagnóstico precoz

El doctor Laureano Molins será investido con el título Doctor Honoris Causa por la Universidad CEU Abat Oliba (UAO) de Barcelona este miércoles, junto a la exministra de Sanidad Ana Pastor. Molins es jefe del servicio de Cirugía Torácica en el Hospital Clínic de Barcelona, vicepresidente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y uno de los mayores expertos españoles en cáncer de pulmón.

Según informó la UAO, el doctor Molins será investido «en reconocimiento a su extensa trayectoria y su compromiso con una concepción humanista de la medicina». «Me causó cierta sorpresa –señala Molins, que atiende a El Debate en el Hospital Clínic–, pero me dijeron que querían conceder el Honoris Causa a un profesional en activo, y me hizo mucha ilusión». La lección magistral que ofrecerá el cirujano este miércoles llevará por título Ética y profesionalismo en el ejercicio de la medicina.

–¿En qué punto está actualmente la investigación sobre el cáncer de pulmón?

–El cáncer de pulmón es el tumor que más mata: solamente se curan dos de cada diez personas. ¿Por qué? Básicamente porque lo diagnosticamos tarde, cuando el paciente ya presenta metástasis o una enfermedad localmente muy avanzada. Por eso, una de nuestras líneas de investigación es impulsar programas de cribado, como los que se hacen en los cánceres de mama, de colon o de cérvix, para detectar casos prematuros.

–Programas de diagnóstico precoz.

–Sí, y por eso estamos impulsando el Proyecto Cassandra, que consiste en hacer TAC de baja dosis a las personas de riesgo; es decir, a fumadores o exfumadores de entre 50 y 80 años. Recordemos que el tabaco es la causa del 85% de los cánceres de pulmón, y del 30% de todos los cánceres, por cierto. Lo que queremos demostrar con el ensayo clínico que estamos llevando a cabo –como ya se ha hecho en EEUU o en Europa– es que estos programas de cribado salvan vidas, y que pasaríamos de curar el 20% de los cánceres de pulmón al 80%.

–Si esto es así, ¿por qué no se ha implementado ya de forma general?

–Porque aún no tenemos el apoyo de la Administración. Siempre hemos recibido buenas palabras, pero yo llevo 20 años detrás de este tipo de cribado, porque en mi consulta sufro en primera persona las consecuencias de no tenerlo. Te dicen que el problema es el coste-beneficio: que cada TAC cuesta unos 80 euros, y que de cada 100 pruebas que realizas, diagnosticas tres cánceres de pulmón.

El doctor Laureano Molins, en el Hospital Clínic de Barcelona

El doctor Laureano Molins, en el Hospital Clínic de BarcelonaG. Altarriba

Sin embargo, nos gastamos lo que no está escrito en tratar con quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia al 80% que detectamos tarde… Y ojo, que también hemos avanzado mucho en tratar el cáncer en estadios avanzados: antes los pacientes morían, de media, en un año y ahora viven tres o cuatro.

–Las competencias de Sanidad están transferidas a las comunidades autónomas, ¿se han reunido para abordar este asunto con la actual consejera de Salud de la Generalitat, Olga Pané?

–Tenemos una reunión pendiente, que estaba agendada hace tres meses y no pudo ser. Sin embargo, los inputs que tenemos es que lo que miran es el Plan Director del Cáncer, que dice que estamos apretando con que los cribados de mama y colon lleguen a todo el mundo. Por eso, plantearse otro cribado les hace dudar… pero sigue pasando el tiempo, y hemos de convencer a la Administración de que esto salva vidas.

–¿Cuándo prevén terminar el estudio clínico?

–Como no tiene financiación, nos cuesta un poco. Habíamos sido 40 hospitales y centros de salud, y ahora somos 16. Vamos poco a poco, pero tenemos ya 1.200 voluntarios. En el Clínic hemos llegado ya a los 110.

–Cambiando de tema, ¿cómo se está aplicando la inteligencia artificial (IA) en el tratamiento del cáncer de pulmón?

–La IA está aquí para quedarse. Aplicado al cáncer de pulmón, lo que nos interesa es que nos ayude en la clasificación de los nódulos sospechosos que encontramos en las pruebas, que pueden requerir operación o ser benignos. El comité de expertos acertamos en un 90% de los casos, y con la IA queremos acercarnos al 100%.

Otro aspecto interesante está ligado a un programa que llevamos a cabo aquí, en el Clínic, para detectar cáncer de pulmón mediante el olfato de un perro entrenado: acertaba en un 99% de los casos. El problema es que, aunque era un perro fantástico, no es un modelo exportable: el futuro es la nariz electrónica, adiestrar a una máquina para que pueda detectar en el aliento o la orina los componentes orgánicos volátiles ligados a esta enfermedad.

–Junto con los avances técnicos, no obstante, ¿dónde queda la relación médico-paciente?

–Me gusta esta pregunta. Es bueno que la tecnología avance, pero no que pase por delante. Yo siempre digo a los cirujanos que no olviden que primero son médicos. La exploración física del paciente y su historia clínica han de ir por delante de la tecnología, de las pruebas. Es importante que el enfermo esté a gusto, que sienta que puede tener confianza.

Una suerte que tenemos en esta profesión, y particularmente en mi especialidad, es que cogemos al paciente en su momento más bajo, cuando necesita algo más que darle el tratamiento que le toca. A mí me vienen pacientes a pedir una segunda opinión y me dicen: «Es que fui a tal médico, que vi por internet que es un gurú de mi patología… pero es que no me miraba a los ojos». Es importante que los médicos tengamos vocación de servicio.

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