La llegada de León XIV a Barcelona: como gotas de agua viva en tierra reseca

Miles de jóvenes y familias arropan al Santo Padre en su llegada a Barcelona, en una concentración que ha desbordado todas las previsiones

Miles de personas han esperado al Santo Padre ante la Catedral de BarcelonaAlça la mirada / YouTube

«Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo», reza el salmista, y continúa: «Mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua». Viendo las imágenes de la llegada del Papa León XIV a la Catedral de Barcelona, ante la exultante muchedumbre que desbordaba la Plaça Nova entre vítores y cánticos, era imposible no recordar los versos inspirados del salterio.

El Papa llega a Barcelona después de tres días dándose baños de masas en Madrid –en la plaza de Lima, en Cibeles y en el Bernabéu–, y tiene por delante un programa intenso pero más reducido en número. El evento más numeroso tendrá lugar este martes por la tarde, cuando el pontífice se encuentre con unos 40.000 jóvenes en el Estadio Olímpico Lluís Companys, pero, aunque no estaba en la agenda, León XIV ya ha tenido un improvisado aperitivo este mediodía.

Cabe repetirlo, porque no es normal que un martes laborable, a las 13h y sin que hubiera una convocatoria oficial por parte de la archidiócesis, miles de personas desborden todas las previsiones e inunden el centro de la ciudad, convirtiendo en una fiesta la llegada del Santo Padre.

Ha sido un encuentro efímero, y que a muchos habrá sabido a poco, pero que demuestra que –como la tierra reseca en cuanto recibe unas gotas de agua, por pocas que sean– que los católicos de Barcelona responden con generosidad en cuanto son llamados.

«Se nota, se siente, el Papa está presente», cantaban los congregados frente a la catedral. La de este martes ha sido una movilización como las que soñaban los artífices del procés en sus buenos tiempos: espontánea, alegre y con un punto reivindicativo. Aquí, no obstante, no se reivindicaba el rencor ni el desprecio, sino todo lo contrario: no en vano, en su homilía en la Catedral León XIV ha lanzado un llamado a los catalanes a convertirse en «constructores de unidad».

Y así, entre banderas del Vaticano y de España –mal que les pese a los nacionalistas–, León XIV ha sido recibido como se merece por parte de los católicos de Barcelona. Al entrar en la sede episcopal y también al salir: tras recibir una ovación por parte de los voluntarios presentes en la Catedral, León XIV ha vuelto a despertar la euforia tras atravesar la puerta del templo dedicado a la Santa Cruz y a Santa Eulalia.

El momento álgido, no obstante, ha sido cuando le han colocado un micrófono delante y los congregados han visto recompensada su paciencia con un saludo y una bendición. «¡Gracias por estar aquí, gracias por la paciencia y gracias por la alegría!», ha celebrado el Papa, cazando al vuelo una vez más a lo largo de este viaje –y van ya…– cuál es el mensaje esencial que necesitan escuchar quienes le vitoreaban. Ya lo dice el salmista, en la misma composición que la citada al inicio: «A la sombra de tus alas canto con júbilo».