El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa, en la Sagrada Familia

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10 JUNIO 2026;CATALUÑA;PAPA;VISITA PAPAL;IGLESIA;REYES;SAGRADA FAMILIA;
10/6/2026

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa, en la Sagrada FamiliaEuropa Press

El problema que la Sagrada Familia comparte con la Torre Eiffel: «Pasa en tantas ciudades»

El rector del templo expiatorio compara la situación con la Torre Eiffel y lamenta que el gran icono cristiano de Barcelona sea todavía un desconocido para muchos vecinos, según una entrevista publicada por El Periódico previa a la visita del papa León XIV

En una entrevista concedida a El Periódico previa a la visita del Papa León XIV a Cataluña, el rector de la Basílica de la Sagrada Familia, mossèn Josep Maria Turull, ponía el foco en una paradoja propia de la basílica: muchos barceloneses aún no han entrado nunca en el templo que admiran a diario desde la calle. A su juicio, se trata de un fenómeno que «pasa en tantas ciudades», donde el gran símbolo local —como la Torre Eiffel en París— se llena de visitantes de todo el mundo mientras una parte de los propios vecinos lo vive solo como el atrezzo de su vida cotidiana.

La Sagrada Familia se ha consolidado como uno de los grandes referentes del turismo mundial y como un santuario de primer orden para la Iglesia, especialmente tras la visita del Papa - pese a que la entrevsista tiene data previa a la visita- y el impulso definitivo a la causa de Gaudí. Sin embargo, tal como relata Turull en esa conversación con El Periódico, una parte de la población de Barcelona continúa sin haber cruzado el umbral del templo, pese a tenerlo a pocos minutos de casa o de su lugar de trabajo.

El rector compara esta realidad con la Torre Eiffel, convertida en símbolo indiscutible de París pero no siempre vivida desde dentro por los propios parisinos. La reflexión apunta a una distancia silenciosa entre la ciudad y sus grandes emblemas, que corren el riesgo de quedar reducidos a postal turística, en lugar de ser espacios de vida, encuentro y, en el caso de la Sagrada Familia, de oración.

Gaudí concibió la Sagrada Familia como templo expiatorio y como una gran catequesis en piedra abierta a todos, no como un simple monumento. Las palabras de Turull, al lamentar que tantos barceloneses no hayan entrado todavía, funcionan casi como una invitación: recordar que el templo no es solo un «must» turístico, sino una casa de Dios en medio de la ciudad.

En la entrevista, el rector subraya precisamente esa dimensión de acogida, en sintonía con la tradición de la Iglesia: un lugar que no pertenece únicamente a quienes vienen de lejos, sino también —y en primer lugar— a la comunidad local que lo sostiene, lo rodea y lo ve crecer desde hace generaciones. La paradoja de la Sagrada Familia, llena de cámaras pero con vecinos que nunca han pisado su interior, resume uno de los retos de las grandes capitales europeas: reconciliar su corazón espiritual con la vida diaria de sus ciudadanos.

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