El Crown Melon de Akaneya Barcelona
Comer
El restaurante de Barcelona que vende el melón más caro del mundo: 3.000 euros
Su elevado precio se explica porque, los expertos gastronómicos consideran que este melón es un auténtico tesoro
Cuando hablamos de que los precios de las frutas y las verduras son cada vez más elevados a nadie le pasa por la cabeza pensar en que una pieza de fruta pueda llegar a costar 3.000 euros. No, no es una fruta exótica que solo se haya en algún lugar recóndito de la esfera terrestre, sino que se trata del melón que sirven en Crown Melon, el restaurante Carlota Akaneya, situado en la calle del Pintor Fortuny, 32, en Ciutat Vella.
Su elevado precio se explica porque, los expertos gastronómicos consideran que este melón es un auténtico tesoro, este tipo de melón, el crown melon, es una fruta de culto que se cultiva exclusivamente en la ciudad de Fukuroi bajo unos estrictos estándares de calidad que lo han convertido en uno de los productos agrícolas más codiciados del mundo. Incluso algunos lo llaman el rey de las frutas japonesas, sobre todo por su dulzura y una exclusividad que solo unos pocos afortunados pueden probar.
Barcelona se ha convertido en uno de los pocos lugares de Europa donde se puede degustar el exclusivo Crown Melon, esta fruta japonesa considerada un símbolo de lujo, estatus y respeto en su país de origen. El producto llegó por primera vez al continente a través de Akaneya, que lo introdujo en su restaurante de Madrid, y ahora también está disponible en la capital catalana. Se trata de una variedad de muskmelon de forma casi esférica, con tallo en forma de «T» y una textura y fragancia muy refinadas. Su cultivo exige un control artesanal y constante de la luz, la humedad y la temperatura, lo que explica en parte su altísimo valor en el mercado.
En Japón, el Crown Melon no es solo un alimento de alto nivel, sino también un obsequio de gran valor simbólico. Forma parte de una cultura del regalo muy arraigada, en la que el detalle expresa respeto, gratitud y posición social.
Esa tradición se vincula a rituales como el omiyage y el ochugen, especialmente relevante en verano, cuando el intercambio de presentes adquiere un peso social destacado. En ese contexto, este melón se ha consolidado desde hace décadas como uno de los regalos más apreciados y distinguidos del país.