Aficionados celebran un gol de la selección española femenina de fútbol, en 2023 en Barcelona

Aficionados celebran un gol de la selección española femenina de fútbol, en 2023 en BarcelonaEuropa Press

Los jóvenes de Barcelona organizan fiestas para seguir a España en el Mundial ante la desgana del Ayuntamiento

La plataforma Barcelona con la Selección multiplica las iniciativas para seguir el Mundial mientras reclama al consistorio pantallas gigantes en espacios públicos como las que sí habrá en otras ciudades españolas

Barcelona vuelve a reunirse alrededor de la selección española. No lo hace, sin embargo, por iniciativa institucional ni en una plaza pública, sino gracias a la organización de asociaciones y establecimientos privados que han decidido cubrir un vacío que muchos aficionados consideran incomprensible en una de las principales ciudades del país.

Mientras Madrid convierte la plaza de Colón en punto de encuentro para seguir los partidos del Mundial, en Barcelona son colectivos como Barcelona con la Selección quienes asumen la tarea de organizar retransmisiones conjuntas, movilizar a los aficionados y mantener viva una tradición que hace apenas quince años reunía a decenas de miles de personas en la avenida María Cristina durante el Mundial de Sudáfrica.

La última iniciativa ha sido la organización de una gran noche mundialista para seguir el encuentro entre España y Uruguay. Pero el partido ha sido casi una excusa. El verdadero objetivo de la plataforma va mucho más allá de una madrugada de fútbol: demostrar que existe una demanda social para vivir los encuentros de la selección de forma colectiva y reclamar al Ayuntamiento que deje de mirar hacia otro lado.

La asociación lleva semanas organizando retransmisiones de los partidos de España durante la fase de grupos en locales colaboradores de la ciudad. Cenas, actuaciones musicales, pantallas gigantes instaladas en recintos privados y actividades paralelas han permitido reunir a centenares de seguidores que, según denuncian sus organizadores, deberían poder disfrutar de esos encuentros también en espacios públicos.

Su reivindicación es sencilla: que Barcelona haga lo mismo que otras grandes ciudades españolas y habilite pantallas gigantes cuando la selección avance en el torneo. No se trata únicamente de una cuestión deportiva. Para sus impulsores es también una forma de normalizar una realidad que durante años quedó condicionada por el clima político derivado del procés.

La petición, sin embargo, no ha encontrado respuesta en el Ayuntamiento de Jaume Collboni. Desde la plataforma consideran que la administración municipal debería implicarse en un acontecimiento que moviliza a miles de ciudadanos y que genera un ambiente festivo similar al de otros grandes eventos deportivos. Recuerdan, además, que Barcelona fue durante décadas una de las principales canteras de internacionales españoles y que resulta paradójico que la ciudad carezca hoy de un espacio público donde seguir a la selección.

El debate ha llegado también al terreno político. VOX ha registrado un ruego en el Ayuntamiento para reclamar la instalación de una pantalla gigante y ha recordado el precedente de 2010, cuando más de 100.000 personas siguieron la final del Mundial en la avenida María Cristina. Los de Gonzalo de Oro sostienen que Barcelona no puede convertirse en una excepción respecto al resto de capitales españolas cuando juega la selección.

Más allá de la disputa política, el fenómeno refleja un cambio generacional que empieza a hacerse visible en Cataluña. Buena parte de los asistentes a estas convocatorias son jóvenes que han crecido en un contexto diferente al de los años de mayor tensión política y que viven el apoyo a la selección con una naturalidad cada vez mayor. La identificación con España ya no se limita al ámbito privado ni queda reducida a determinados barrios, sino que comienza a expresarse de forma abierta a través de iniciativas ciudadanas que buscan recuperar un espacio público perdido.

Paradójicamente, mientras esa normalización avanza desde abajo, el Ayuntamiento mantiene un perfil bajo. La ciudad que en 2010 se volcó con la conquista del primer Mundial permanece, de momento, sin una convocatoria institucional para seguir a la selección. El vacío lo llenan asociaciones, empresarios y aficionados, convencidos de que Barcelona también quiere celebrar a España y de que la demanda acabará siendo demasiado evidente para seguir ignorándola.

El recorrido de la selección en el Mundial marcará también el recorrido de esa reivindicación. Si España continúa avanzando, aumentará la presión para que el consistorio habilite finalmente un espacio público. De momento, la iniciativa sigue naciendo desde la sociedad civil, que ha decidido organizar la fiesta que el Ayuntamiento, al menos por ahora, no está dispuesto a convocar.

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