Hospital de viladecans

Hospital de viladecansEmilio V.G - Google Maps

Los 70.000 vecinos de Castelldefels (Barcelona) seguirán sin hospital y obligados a trasladarse a Viladecans

  • La negativa de la Generalitat a incorporar esta infraestructura a los presupuestos mantiene una reivindicación histórica del municipio

  • También denuncian la presión asistencial que soporta el Hospital de Viladecans

Los vecinos de Castelldefels (Barcelona) seguirán, por ahora, sin hospital propio. La Generalitat ha rechazado incorporar a los presupuestos la construcción de un nuevo centro hospitalario para la ciudad, una decisión que mantiene una reivindicación que desde hace años comparten el Ayuntamiento y buena parte de la ciudadanía.

Actualmente, los más de 70.000 habitantes del municipio dependen del Hospital de Viladecans, que presta servicio también a Gavà, Begues, Sant Climent de Llobregat y otros municipios del Baix Llobregat, con una población de referencia que supera las 185.000 personas.

Para muchos vecinos, esta situación se traduce en listas de espera, dificultades para acceder a determinadas especialidades y una sensación de saturación que, según denuncian desde el Ayuntamiento, se ha agravado con el crecimiento demográfico experimentado por Castelldefels en los últimos años.

El alcalde, Manu Reyes, ha lamentado la decisión del Govern de Salvador Illa y ha asegurado que la ciudad «vuelve a quedarse sin una inversión imprescindible». A su juicio, la negativa de la Generalitat supone aplazar una infraestructura que considera necesaria para garantizar una atención sanitaria acorde con el peso poblacional del municipio.

Desde el consistorio sostienen que la petición no es nueva. En los últimos años se han reclamado más recursos para la atención sanitaria, tanto en forma de nuevos profesionales como de un refuerzo hospitalario que alivie la carga asistencial que soporta actualmente Viladecans.

La reivindicación cobra especial relevancia durante los meses de verano, cuando Castelldefels incrementa notablemente su población debido a la llegada de visitantes y residentes temporales, una circunstancia que añade presión sobre los servicios públicos, también los sanitarios.

El debate sobre la necesidad de un hospital propio no es nuevo, pero la decisión del Govern vuelve a aplazar cualquier avance en esa dirección. Mientras tanto, los vecinos seguirán dependiendo del Hospital de Viladecans para la atención especializada y las urgencias hospitalarias, a la espera de que la Generalitat reconsidere una demanda que desde el municipio califican de estratégica para el futuro de la ciudad.

Más allá del debate político, la discusión vuelve a poner el foco en una cuestión que afecta directamente a los ciudadanos: cómo garantizar una asistencia sanitaria suficiente en una ciudad que no ha dejado de crecer y que reclama desde hace años una infraestructura acorde con sus necesidades.

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