El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, preside el pleno de este viernes

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, preside el pleno de este viernesEuropa Press

Cataluña

El nuevo Consejo de la Lengua Catalana de Collboni desata las críticas de Vox, que lo considera otro «chiringuito» contra el castellano

El Ayuntamiento de Barcelona impulsa un órgano consultivo para promover el uso social del catalán, mientras Vox denuncia que duplica organismos ya existentes y margina la cooficialidad lingüística

El Ayuntamiento de Barcelona sigue adelante con la creación del Consejo de la Lengua Catalana, un nuevo órgano consultivo con el que el gobierno de Jaume Collboni pretende reforzar las políticas municipales de promoción del catalán y coordinar las actuaciones relacionadas con el uso social de esta lengua. La iniciativa, sin embargo, ha abierto un nuevo frente político después de que Vox haya denunciado que se trata de un nuevo «chiringuito» financiado con dinero público para favorecer a entidades del entorno independentista y arrinconar el castellano.

El nuevo Consejo de la Lengua Catalana nace con el objetivo de asesorar al Ayuntamiento en materia de política lingüística y de impulsar iniciativas destinadas a fomentar el uso del catalán en la ciudad. En él está prevista la participación de representantes municipales, expertos y entidades vinculadas a la promoción de la lengua catalana.

Precisamente esta composición es uno de los aspectos que más critica Vox. La formación sostiene que entre las entidades impulsoras del reglamento figuran organizaciones como Òmnium Cultural o Plataforma per la Llengua, habituales defensoras de políticas de inmersión lingüística y de ampliación del uso del catalán en la administración y en el espacio público.

El grupo municipal considera, además, que la creación del nuevo consejo supone una duplicidad administrativa. Recuerda que el Ayuntamiento ya dispone de una Comisionada de Uso Social del Catalán, del Centro de Normalización Lingüística de Barcelona y de diversas mesas lingüísticas de distrito, a las que se suman otros organismos dependientes de la Generalitat dedicados a la promoción del catalán.

A juicio de Vox, el nuevo órgano no responde a una necesidad real de los vecinos, sino que incrementa la estructura burocrática del Ayuntamiento. El concejal Liberto Senderos ha asegurado que «el Ayuntamiento de Barcelona sigue obsesionado con imponer el catalán y borrar el español del espacio público». En su opinión, la creación del Consejo supone «más burocracia, más gasto público y más puestos para entidades separatistas y activistas de la imposición lingüística».

La formación también cuestiona el contenido del reglamento que regulará el funcionamiento del consejo. Según denuncia, el texto no garantiza la cooficialidad efectiva de ambas lenguas y reduce el castellano a una referencia meramente estadística, sin prever mecanismos específicos para proteger los derechos lingüísticos de los ciudadanos que desean relacionarse con el Ayuntamiento en español.

Por ese motivo, Vox ha presentado alegaciones durante la tramitación del expediente. Senderos ha explicado que su grupo pretende «defender la cooficialidad, la libertad lingüística y el derecho de todos a dirigirse al Ayuntamiento en la lengua que elijan». A su juicio, el consistorio continuará impulsando políticas que «señalan, persiguen y sancionan el uso del español», una estrategia que asegura que su formación seguirá combatiendo tanto en el ámbito político como administrativo.

La creación del Consejo de la Lengua Catalana se enmarca en la estrategia del Ayuntamiento para reforzar las políticas de promoción del catalán en la ciudad, una apuesta que vuelve a situar la política lingüística en el centro del debate municipal y que ha reabierto el enfrentamiento entre el gobierno de Collboni y Vox sobre el uso institucional de las dos lenguas oficiales en Barcelona.

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