Imagen de archivo del Jardí Botànic de Barcelona

Imagen de archivo del Jardí Botànic de BarcelonaWikimedia Commons

El tesoro botánico que Barcelona escondió durante tres siglos y ahora se puede visitar

El Institut Botànic conserva el herbario más antiguo de la Península Ibérica, declarado Bien Cultural de Interés Nacional

En el Jardí Botànic de Barcelona se esconde una joya del patrimonio científico español que ha sobrevivido a tres siglos de historia: el Gabinet Salvador, un herbario y gabinete de curiosidades reunido entre los siglos XVII y XIX por la familia Salvador, boticarios y naturalistas que convirtieron la trastienda de su farmacia en un auténtico laboratorio del saber. Hoy, sus fondos —considerados el herbario más antiguo de la Península Ibérica— pueden visitarse en la planta cero del Institut Botànic de Barcelona (IBB), integrados en la entrada general al jardín.

La colección nació de las expediciones de los Salvador por la Península y las Islas Baleares, y se enriqueció gracias a la correspondencia que mantuvieron con naturalistas europeos de primer nivel, como Joseph Pitton de Tournefort o los hermanos Jussieu, en una época en la que la ciencia española dialogaba de tú a tú con las grandes academias del continente. Con el paso de los años, el gabinete recorrió un curioso itinerario: de la farmacia familiar pasó a una masía del Penedès, hasta que finalmente fue recuperado y trasladado a su ubicación actual, donde recibió el reconocimiento de Bien Cultural de Interés Nacional.

Más allá de su valor botánico, el espacio tiene un peso simbólico notable: fue el primer museo abierto al público de Barcelona, un antecedente directo de la vocación divulgativa que hoy caracteriza a las grandes instituciones culturales del país. En su interior se conservan mobiliario de madera con policromías originales, un fondo documental y bibliográfico de gran valor histórico, y una colección de ciencias naturales que da testimonio del rigor con el que trabajaron estos naturalistas catalanes.

Las piezas, protegidas tras una vitrina que impide el acceso al interior de la sala, pueden contemplarse los sábados y domingos, con horarios que varían según la temporada: de 10 a 17 horas entre noviembre y enero, de 10 a 18 horas en febrero y marzo, de 10 a 19 horas en abril, mayo, septiembre y octubre, y de 10 a 20 horas durante los meses de junio, julio y agosto. El acceso está incluido en la entrada ordinaria al Jardí Botànic.

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