Agentes de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo

Agentes de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivoMossos

Sucesos

Una turba vecinal expulsa de su barrio de Gerona al brujo que asesinó a un cliente en 2006

Unas 70 personas armadas con palos obligan al santero Carlos Oswaldo Bello a marchar de la Font de la Pólvora

El santero cubano Carlos Oswaldo Bello, condenado por el asesinato de un joven cliente de su tienda de esoterismo en 2006 en Pineda de Mar (Barcelona), ha aceptado abandonar el barrio de la Font de la Pólvora de Gerona, en el que se había instalado con su pareja tras salir de la cárcel. El motivo ha sido la presión de los habitantes del barrio, uno de los más conflictivos de Gerona, al enterarse de quién era su nuevo vecino.

Según fuentes cercanas al caso recogidas por EFE, el pasado lunes 20 de abril, el santero y su actual pareja –un hombre de 51 años y nacionalidad española– se presentaron en la comisaría de los Mossos d’Esquadra. Los agentes les identificaron, y la información de que uno de ellos era el santero condenado por asesinato se extendió por el barrio. Además, algunos vecinos les identificaron erróneamente como abusadores de menores, lo que encendió las alarmas vecinales.

De ahí que el jueves 23, mientras el resto de Cataluña celebraba la fiesta de Sant Jordi, unos 70 vecinos se presentaron armados con palos frente al domicilio. La turba vecinal advirtió al casero de que la pareja «allí no se iba a quedar» y que se iban a ir «por las buenas o por las malas».

La pareja fue alertada de lo que ocurría y optaron por ir a la Oficina de Atención Ciudadana (OAC) de los Mossos d'Esquadra para informar de lo que estaba ocurriendo. Tras la intervención de los agentes, varias patrullas acompañaron a la pareja: estos, «voluntariamente y para evitar conflictos mayores», recogieron sus pertenencias y abandonaron el barrio en un vehículo policial.

Un asesinato truculento

Los hechos que han provocado el miedo vecinal a la presencia de Bello se remontan a mayo de 2006, cuando se encontró el cadáver de un joven de 25 años, oculto tras unas cajas en la trastienda de la tienda de esoterismo que regentaba el brujo cubano. Los Mossos detuvieron a Bello y a su entonces pareja, el marinero Marcos Antonio Carrillo, como presuntos autores del homicidio.

En una sentencia de 2009, confirmada un año después por el Tribunal Supremo, la Audiencia de Barcelona condenó a ambos a sendas penas de 17 años de prisión. En el juicio, los dos condenados se incriminaron mutuamente y dibujaron una rocambolesca trama de sexo, brujería, violencia y tráfico de drogas, en la que Carrillo acusó a Bello de haber abusado sexualmente de él y de la víctima.

El marinero acusó al santero de haberlo esclavizado y de «tenerlo envuelto en espíritus», así como de haberle amenazado de muerte. «Nos tenía dominados como una secta», llegó a decir, asegurando que Bello «lo controlaba todo con la mirada». El cubano, por su parte, dijo que el asesino había sido el marinero, por temor a que la víctima destapara que usaba la pesca para traficar con drogas.

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