Nazis a la entrada de la Casa Casas
Historias de Cataluña
La elegante mansión de la Costa Brava que se convirtió en refugio para las juventudes nazis
La historia de la Casa Casas está vinculada a las juventudes hitlerianas y a la II Guerra Mundial
La Casa Casas es un edificio singular ubicado en Sant Feliu de Guíxols (Gerona). Se construyó como residencia señorial, de estilo novecentista, entre los años 1914 y 1916, obra del arquitecto Rafael Masó i Valentí. Está catalogada como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Más allá de su valor arquitectónico oculta una historia que la convirtió, durante la II Guerra Mundial, en uno de los centros de descanso y operaciones del régimen nazi.
La residencia fue encargada por el industrial corchero y político Joan Casas i Arxer (1839-1923), el cual era un fiel reflejo del cliente burgués de su tiempo. Un hombre culto y acomodado que en 1902 llegó a presentarse por la Lliga Regionalista como diputado a Cortes por la circunscripción de Girona. No salió elegido, al obtener el escaño Roberto Robert i Surís, marqués de Robert y conde de Torroella de Montgrí.
El proceso creativo no estuvo exento de complicaciones. Masó dibujó una primera propuesta entre los meses de febrero y marzo de 1914, la cual acabó descartando. El proyecto definitivo se firmó en mayo de ese mismo año y las obras comenzaron durante el verano. En marzo de 1915 la construcción avanzaba a buen ritmo, con la colocación de las tejas de cerámica de la cubierta, que aportaban a la edificación unos elegantes y característicos aires centro-europeos integrados en el paisaje mediterráneo.
Vista exterior de la Casa Casas
En 1916 hubo desavenencias de criterio entre Masó y Casas sobre el diseño del mobiliario interior y la planificación de los jardines. Esto llevó a Rafael Masó a abandonar la dirección de la obra antes de verla completada. La obra fue finalizada por el maestro de obras y los albañiles contratados por la familia Casas.
El Hogar Alemán
Durante la II Guerra Mundial la finca fue reconvertida en el Hogar Alemán, un centro integrado en la red de asilos y residencias articulada por el Auxilio Social Alemán (Nationalsozialistische Volkswohlfahrt) en diversas localidades del Estado español, como Madrid, el País Vasco o Galicia.
En Cataluña hubo hogares en Barcelona, Sitges, Castelldefels, Caldes de Malavella o Badalona. La administración del Hogar Alemán la dirigió Richard Schwenke, un ciudadano alemán afincado en la localidad desde antes de 1936, cuando trabajaba como empleado en la fábrica de corcho C. A. Greiner. Schwenke no solo ejercía como gestor del centro, sino que actuaba como el máximo representante del Partido Nazi (NSDAP) en el municipio.
Durante esos años Can Casas acogió a numerosos grupos pertenecientes a las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend) y a otras organizaciones juveniles del Tercer Reich. Los jóvenes pasaban temporadas de descanso frente al mar, practicaban deporte y realizaban actividades de grupo.
Aquellas estancias eran parte del programa de formación ideológica y física de la generación destinada a liderar el nuevo orden europeo del nazismo. Las actividades se desarrollaban de manera pública y ante la mirada de los habitantes de Sant Feliu de Guíxols. En el jardín ondeaban las banderas con la esvástica nazi junto a los símbolos franquistas.
A la inauguración del Hogar Alemán asistieron autoridades diplomáticas alemanas y altos cargos de Falange Española de las JONS. Las visitas de altos dignatarios fueron constantes. Entre ellas debemos destacar que en junio de 1943 visitó las instalaciones Ingeborg Niekerke, jefa del Servicio Exterior del Partido Nacionalsocialista, y Celia Jiménez Costeira, delegada territorial de la Sección Femenina de la Falange en Alemania y conocida madrina de la División Azul.
Un asilo de refugiados
Con el avance de la II Guerra Mundial y la posible derrota alemana la casa se convirtió en un asilo de emergencia. A mediados de septiembre de 1944 acogió a un contingente de 106 refugiadas alemanas procedentes de la Francia ocupada, quienes huían ante el avance de las tropas aliadas. Este grupo estaba integrado por mujeres menores de 30 años, solteras, que ejercían profesiones técnicas y administrativas como secretarias, enfermeras, bibliotecarias o maestras.
Muchas de ellas permanecieron en Can Casas, de forma temporal, antes de ser reubicadas en otras residencias alemanas repartidas por la geografía española o trasladadas al extranjero. Con el fin de la II Guerra Mundial, el hogar permaneció abierto, manteniendo su actividad hasta el final del verano de 1945.
Un fanal, en la Casa Casas
Cuando en 1945 la vivienda quedó abandonada en su interior permanecieron muebles, enseres y objetos de valor que fueron sustraídos de forma ilegal. Entre los implicados en este expolio posterior figuraban el entonces alcalde de la localidad, Vicenç Gandol, y el inspector de policía Luís Díaz Moré. Gandol fue destituido, en marzo de 1946, de forma fulminante por el gobernador civil para situar un perfil político más alineado con el nacionalcatolicismo.
Ella Jentsch o Freu Jentsch asumió la dirección del Hogar Alemán en 1941. Cuando se cerró el hogar pasó a regentar un bar-restaurante en la calle Mallorca de Barcelona. Richard Schwenke Moser siguió viviendo en Sant Feliu de Guíxols sin sufrir ningún tipo de represalia. Retornó a su antiguo empleo en la fábrica corchera C. A. Greiner. Se salvó de estar incluido en una lista para ser repatriado porque, al haberse establecido en el municipio antes de 1936, el régimen franquista lo consideró un vecino integrado, con arraigo familiar y laboral.
Redescubriendo el pasado
El pasado de este inmueble permaneció durante décadas en la penumbra de la memoria local. Las primeras fotografías de la inauguración del centro nazi no salieron a la luz hasta 1995, cuando el investigador Ángel Jiménez las publicó.
En 2007 la historia documentada del edificio se explicó en el libro Franquisme i repressió a Sant Feliu de Guíxols durant la postguerra, un trabajo elaborado por el Grup de Recerca de l’Època Franquista (GREF). Reportajes de investigación en la prensa generalista, como el publicado por El Periódico en marzo de 2022 sobre las mansiones nazis en la Costa Brava, terminaron de difundir este capítulo histórico entre el gran público.
Aunque el entorno original ha sufrido una transformación urbanística notable debido a la proliferación de apartamentos y complejos residenciales derivados del boom turístico en la zona, el inmueble conserva gran parte de su fisonomía arquitectónica original. La casa es un testimonio silencioso, que mezcla la elegancia del Novecentismo catalán con una etapa oscura de la historia de Europa marcada por el nazismo.