Ofrenda de Fallas a la Virgen de los Desamparados, en una imagen de archivo
Cuántos miles de euros puede llegar a costar un traje de fallera
Las fallas son mucho más que fuego: son una muestra viva de la cultura valenciana, donde la música y la indumentaria tradicional tienen un papel protagonista.
Cada mes de marzo, Valencia se convierte en el epicentro de la fiesta con las Fallas, un evento en el que el arte, la pólvora y la devoción popular se entrelazan en una celebración única. La ciudad se llena de monumentos efímeros que, tras días de exhibición, arden en la noche de la Cremà, poniendo fin a un ciclo de esfuerzo y creatividad. Pero las fallas son mucho más que fuego: son una muestra viva de la cultura valenciana, donde la música, la gastronomía y la indumentaria tradicional tienen un papel protagonista.
El último domingo de febrero, las Torres de Serranos se convierten en el escenario de la Crida, el acto que marca el inicio oficial de la fiesta. La Fallera Mayor de Valencia, Berta Peiró García, rodeada de miles de personas, lanza un mensaje invitando a todos a disfrutar de las fallas con orgullo y pasión. Este 2025, la celebración cobra un significado aún mayor, ya que la ciudad sigue recuperándose de los daños causados por la dana que golpeó la Comunidad Valenciana meses atrás. Más que nunca, Valencia necesita el calor de su gente y de sus tradiciones para seguir adelante.
Uno de los símbolos más representativos de la fiesta es el traje de fallera, una vestimenta de raíces históricas que ha evolucionado hasta convertirse en una obra de arte textil. Su base es la tela, que puede variar desde damascos hasta los exclusivos espolines, tejidos artesanalmente en telares manuales con hilos de seda e incluso detalles en oro y plata. Cada diseño es único y refleja la personalidad de quien lo lleva, convirtiendo cada traje en una joya de la indumentaria valenciana. «Un traje de fallera puede costar entre 3.000 y 18.000 euros, solamente el corte», según Valeria Monzón, asesora de indumentaria en Álvaro Moliner.
Traje de fallera del siglo XVIII
Las manteletas, piezas finamente bordadas con encajes y a menudo enriquecidas con hilos dorados o plateados, se colocan sobre el corpiño y la falda. «El precio de las manteletas puede variar entre 300 euros hasta los 2000 euros», explica Valeria. Pueden estar confeccionadas en tul o seda y, dependiendo del bordado, añaden mayor o menor realce al conjunto.
El aderezo es otro de los elementos esenciales del traje. Se compone de pendientes, collar, los pinchos para los moños y broches y las peinetas, con modelos que van desde los más sencillos hasta los más elaborados con filigranas acabados en oro o plata. Cada pieza es un reflejo del buen gusto y la artesanía local. «Su precio ronda entre los 300 y los 2000 euros, dependiendo de los materiales», aclara Monzón.
La ropa interior de la fallera, esa prenda esencial que queda entre su cuerpo y el vestido, está compuesta por diversos elementos que aportan volumen y estructura a la indumentaria. Entre estos elementos se encuentran las enaguas, los calcetines y, en algunos casos, pololos y camisa. Algunas falleras optan por llevar una especie de camisón, dependiendo del estilo que prefieran. Y lo más importante, el cancán, que es lo que le da volumen a la falda. «El precio de la ropa interior puede variar, pero generalmente ronda los 1000 euros», detalla la asesora de indumentaria valenciana.
Traje de fallera con las mangas de jubón características del siglo XIX
Los zapatos completan la indumentaria con elegancia. Tradicionalmente, están forrados con la misma tela que el vestido. Suelen llevar un tacón medio que facilita la comodidad sin perder la estética clásica del conjunto, que ronda entre los 150 euros.
Y por último, y no menos importante, la confección. «Depende de la casa con la que trabajes, que tiene más o menos fama, y confecciona de una manera más o menos profesional, varia entre los 800 y 900 euros», finaliza Valeria.
Un traje completo, con todos sus elementos cuidadosamente elaborados, puede alcanzar, como poco, un precio medio de unos 3.000 euros, una cifra refleja el valor material de la indumentaria, llegando a costar hasta 20000 euros.
Esta indumentaria, para muchas de las falleras que viven esta celebración con orgullo y tradición, son una prenda para toda la vida que se hereda, en algunos casos, de generación en generación.