Una mujer camina delante de la fábrica Marie Claire Vilafranca, en Villafranca del Cid, Castellón
El final agónico de la empresa Marie Claire en Castellón: dos décadas de crisis y más de 100 años de historia
Tan solo seis meses después de su compra, el actual propietario ha anunciado el cierre de la icónica marca textil y el despido de los 72 trabajadores que quedaban en plantilla
Tras una trayectoria centenaria, la icónica empresa textil Marie Claire se encuentra al borde de la desaparición. Tras dos décadas en crisis y una última etapa de dos años agónicos, la compañía de Villafranca del Cid, en Castellón, cerrará su planta de forma definitiva tras el despido de toda la plantilla y la deuda que acarrea el nuevo propietario madrileño Ángel Pío, dueño de For Men S.A.
La empresa, que nació en el año 1907 para producir medias de seda aprovechando la tradición textil de la zona en la comarca de Los Puertos, ha seguido su producción durante 117 años, adaptándose a las tendencias y necesidades de cada época. Ha llegado a tener hasta 1.000 trabajadores en plantilla, pero hace unos 20 años comenzó su declive. Múltiples partidos políticos de todos los colores apostaron por ella e intentaron revivirla, sabiendo la importancia y el peso económico que tenía para los vecinos de la provincia.
Planta de la empresa Marie Claire en la localidad castellonense de Vilafranca del Cid
Ni las ayudas ni la entrada de otros gestores han podido mantener a flote a Marie Claire, que ya en 2005 recibió ayuda de la Diputación de Castellón, presidida en aquel entonces por Carlos Fabra, que mediaba para ayudarla a financiar su deuda y evitar su entrada en concurso de acreedores. En 2009 la fábrica contaba con casi un millar de trabajadores y recibió un aval de dos millones de euros para garantizar su continuidad.
Después de una larga trayectoria y de llegar a su punto álgido en la década de los años 80, la compañía cambió por primera vez de dueño y esta jugada les permitió crecer y expandirse, abriendo su primera sede internacional en Londres a mediados de los 90. En este punto, Marie Claire llega a facturar más de 80 millones anuales y saltan a nuevas líneas de producción como moda de baño, lencería o pijamas.
Orígenes de la crisis
En 2005 la amenaza de las exportaciones asiáticas perjudica a la compañía y la familia Aznar, relacionada desde hacía años con Marie Claire, deja el consejo de administración. En esos años logró un contrato con el gigante del consumo Reckitt Benckiser, dueño de la marca Dr. Scholl y se convirtió en fabricante de medias con propiedades vinculadas a la salud y la cosmética, además de asumir una antigua línea de fabricación de medias para personal sanitario.
Imagen de archivo de una colección de medias de la famosa marca Marie Claire
Pero el final de ese contrato en 2018 llevó a la compañía al borde del abismo, que redujo un 25 % los ingresos y comenzó a disparar sus pérdidas. En 2021, el Gobierno del Botánico intentó espolear a Marie Claire y garantizó una financiación, pero condicionándola a la entrada de nuevos gestores en sustitución de sus tradicionales propietarios. En ese momento la fábrica ya arrastraba una importante deuda y la plantilla se había reducido en la mitad de trabajadores, bajando a los 507.
La Generalitat Valenciana trató de salvar la compañía y en junio de 2021 accedió A2D Business Projects Retail SL como principal accionista, mientras el Consell acompañaba aportando 21,5 millones a través del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF). Una inversión que el Gobierno valenciano nunca ha recuperado y que ahora, en manos del Partido Popular, va a intentar reclamar 500.000 euros de la deuda.
La covid también jugó un papel importante en los últimos años de agonía de la fábrica, que intentó reconvertir su producción a la fabricación de mascarillas y material sanitario como batas médicas. Pero este cambio no fue suficiente, ya que durante la pandemia la reducción del consumo de pantis se redujo drásticamente, y en los últimos años no ha alcanzado ni el 50 % de los niveles precovid, a los que se sumó el encarecimiento de los costes de fabricación y energéticos.
Deuda de 38 millones
Llegó el año 2023 y, dada la difícil situación de la marca, se tuvo que desprender de algunos activos como la planta ubicada en la localidad castellonense de Borriol y las oficinas en Valencia y Castellón de la Plana. También en estos dos últimos años despidió a la mayor parte de su plantilla, quedándose solo 78 trabajadores que, posteriormente, acabaron la mayoría en ERTE.
Marie Claire descendió tan solo en un par de años de los 18,8 millones en 2020-2021 a los 15,8 en 2022-2023. Finalmente, en el mes de junio del mismo año cerró la fábrica y en el mes de septiembre entró en concurso de acreedores. Su deuda ya alcanzaba los 38 millones, de la cual, la mayor parte correspondía al IVF. Tras más de un año de proceso concursal, la empresa Formen, una firma valenciana de la localidad de Canals, se llevó la marca tras la decisión del Juzgado de los Mercantil de Castellón el mes de agosto de 2024.
Por fin la icónica fábrica parecía ver la luz al final del túnel con esta última bala, pero la compraventa acabó definitivamente con Marie Claire en cuestión de unos meses. El nuevo propietario nunca abonó los 250.000 euros por la compra ni tampoco las nóminas del personal, que continuó trabajando sin retribución económica hasta el mes de enero, cuando se plantaron y convocaron una huelga.
Concentración de los trabajadores de Marie Claire despedidos por el nuevo propietario en Villafranca, Castellón
El administrador concursal pidió al juzgado una solución y la magistrada embargó las cuentas del nuevo propietario. Pero ninguna medida ha sido suficiente, ya que la falta de solvencia de Pío y de Formen ha abocado al cierre directo de Marie Claire. El propietario ya ha anunciado el despido masivo de toda la plantilla y el cierre de la compañía, que tras 117 años de historia ya vislumbra su final.
Los nuevos propietarios quieren romper la compraventa, pero necesitan un acuerdo con el administrador concursal, el cual se ha pronunciado y ha aclarado que piensa hacerle cumplir las obligaciones del contrato. Hasta que el traspaso no esté solucionado, no se podrá iniciar la negociación del expediente de extinción de empleo de los trabajadores. Los días 20 y 31 de marzo serán las fechas para los juicios de los trabajadores contra Pío, después de que este les dejase plantados en el acto de conciliación.
A través de esta vía, los 72 trabajadores que quedan de Marie Claire confían en adelantar su desvinculación de la empresa para así poder buscar un trabajo y poder recibir las indemnizaciones, ya sea de Formen o del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), si el dueño constata su insolvencia.