La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en el Congreso de los Diputados

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en el Congreso de los DiputadosEuropa Press / Eduardo Parra

La hipocresía de Morant: cólera con la piñata de Sánchez en Ferraz y silencio absoluto con el ataque a la sede del PP en Valencia

La ministra de Ciencia y líder del PSPV-PSOE no ha condenado el acto vandálico a los 'populares', mientras que no tardó en responsabilizar a la derecha de las protestas frente a la sede socialista hace dos años

«Yo no me había dado cuenta nunca que Nueva York, Teherán y Pekín están en línea recta. No exactamente, pero casi en línea recta, en horizontal». Esas palabras las pronunció en 2020 la entonces vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, para explicar, o al menos intentarlo, por qué el coronavirus había llegado a España. A decir verdad, la socialista era bastante proclive a intervenciones parlamentarias, cuanto menos, pintorescas. Como aquella en la que a un senador del Partido Popular le respondió indignada citando a un dibujo animado cuando el parlamentario la había dicho «Carmen Calvo dixit».

Pero una de sus más recordadas fue una de sus primeras ruedas de prensa que realizó desde el Palacio de La Moncloa en 2018. En aquellas fechas, se empeñó en decir que existía una dualidad entre el Pedro Sánchez presidente del Gobierno y el que era líder de la oposición tan solo unos días antes. Esa dualidad o don de la bilocación mal entendido parece haberlo heredado la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

Ninguna condena pública

A colación de los ataques que la sede del PP de la Comunidad Valenciana sufridos en la madrugada de este viernes, El Debate se ha puesto en contacto con el equipo de comunicación de la exalcaldesa de Gandía con tal de saber si condenaba el acto vandálico o, en cualquier caso, saber cuál era su opinión al respecto.

Como si de dos personas distintas se tratara, la responsable de Prensa de Morant en Madrid esquiva las preguntas planteadas por este periódico y, en términos futbolísticos, despeja a córner y le lanza el balón envenenado a su homólogo en el PSPV-PSOE: «El partido, sin duda, condena estos actos», comenta el susodicho. Sin embargo, cuestionado por si esa valoración la comparte la propia titular de Ciencia o si es, simplemente, una contestación, la respuesta sigue siendo la misma.

Pero, a mayor abundamiento, la comunicación telefónica se corta de manera repentina por obra y gracia del socialista cuando se le hacen dos preguntas más, no sin interrupciones varias en el camino. La primera es más que clara: «¿La ministra va a hacer alguna condena pública, bien sea en forma de tuit, de comunicado o de declaración institucional?». La segunda tampoco deja lugar a dudas o a medias tintas: «¿Cree la ministra que Mazón es asesino o criminal?». El lector se deberá imaginar las respuestas, porque al cierre de esta noticia no hubo contestación alguna. Ni por parte de la Morant ministra ni por parte de la Morant del PSPV. Ninguna de las dos hablan.

Diana Morant atendiendo a los medios en una imagen de archivo

Diana Morant, atendiendo a los medios en una imagen de archivoRober Solsona/ Europa Press

Tampoco se ha querido responder a, en comparación con el suceso en la sede valenciana del PP, cuál fue la reacción cuando, en la Nochevieja de 2023, hubo una protesta junto a la sede socialista de Ferraz con unos muñecos que simulaban a Sánchez a modo de piñata: «Claro que lo recuerdo, pero no estoy aquí para decirte si lo recuerdo o no… No te lo voy a decir», dice el jefe de Prensa de Morant. En cambio, la hemeroteca, de nuevo el peor aliado del sanchismo. Y es que casi en el mismo momento en que se sucedían los acontecimientos, la factoría de propaganda de La Moncloa vestida de ministro salió en tromba a repugnar los hechos.

Lo hicieron Pilar Alegría y Félix Bolaños. Y no sin contundencia. Pero también la ahora silente Morant: «La derecha y sus líderes convierten los insultos en lemas que invitan al odio», comentó indignada, al mismo tiempo que aseveró que «de esos barros vienen estos lodos». Por el contrario, ese estilo combativo cuando no irritado y encolerizado contrasta con no decir, como se suele decir, nada de nada. Al respecto, coincide con sus colegas de Compromís, que callan y siguen callados pese a la insistencias de este periódico en que Baldoví o algunos de los suyos se pronuncien.

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