Morella (Castellón)
El castillo de Morella: de bastión musulmán a fortaleza durante las guerras carlistas
Por sus murallas, testigos de innumerables episodios históricos, han pasado personajes de gran relevancia histórica como Abderramán III, El Cid Campeador o Jaime I El Conquistador
Entre el Valle del Ebro y el Mediterráneo, en un punto estratégico que enlaza Cataluña, Aragón y Valencia, se alza la villa medieval de Morella, un enclave que ha sido cruce de caminos y escenario de culturas durante milenios. Desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna los íberos, romanos, musulmanes, judíos y cristianos encontraron en este lugar una fortaleza natural difícil de conquistar. Su imponente castillo y sus murallas, testigos de innumerables episodios históricos, han convertido a este municipio de Castellón en uno de los pueblos más bonitos de España.
Por sus estancias han pasado personajes como Abderramán III, El Cid, Jaime I, el rey Fernando de Antequera, el Papa Luna, San Vicente Ferrer, el príncipe de Viana y el general carlista Ramón Cabrera, dejando todos ellos su huella en una historia tan rica como fascinante.
Imagen de Morella, Castellón
Situado majestuoso sobre un promontorio rocoso que domina la comarca de Los Puertos, se encuentra el icónico Castillo de Morella. No solo es una joya arquitectónica, sino un verdadero testimonio vivo de la historia de la península ibérica. Desde su origen íbero y romano hasta su papel clave en las guerras carlistas, este enclave fortificado ha sido codiciado por civilizaciones y ejércitos durante siglos.
El lugar donde se asienta el castillo fue habitado desde tiempos prehistóricos, pero fueron los íberos y luego los romanos quienes lo reconocieron como un punto estratégico. Su ubicación elevada, rodeada de un abrupto terreno montañoso, lo convertía en un baluarte natural fácil de defender y con una amplia visión de los valles circundantes. Durante el periodo romano, la zona fue una importante vía de comunicación entre el interior y la costa mediterránea. Posteriormente, con la caída del Imperio, Morella pasó a formar parte del Reino Visigodo y, ya en el siglo VIII, fue ocupada por los musulmanes.
Fortaleza musulmana inexpugnable
Durante la dominación islámica, el castillo fue reconstruido y reforzado, convirtiéndose en una de las plazas fuertes más importantes del norte de al-Ándalus. La ciudad fue un bastión del Califato de Córdoba y más tarde de las taifas musulmanas, que lo protegieron celosamente por su valor estratégico.
Se cuenta que fue tan difícil de tomar que incluso El Cid Campeador, durante sus campañas, no pudo conquistarla, aunque hay versiones legendarias que sugieren que sí llegó a controlarla brevemente. La fortaleza musulmana contaba con murallas reforzadas, aljibes para resistir largos asedios y una compleja red de vigilancia que dominaba los accesos montañosos.
Castillo de Morella, Castellón
Reconquista cristiana
En 1232, el rey Jaime I de Aragón, tras una campaña prolongada, logró tomar Morella gracias a la ayuda de Blasco de Alagón, uno de sus principales caballeros. Este episodio marcó un punto de inflexión en la Reconquista en la región de Levante. A partir de entonces, el municipio se convirtió en una importante ciudad fronteriza del Reino de Valencia. El castillo fue ampliado y embellecido, y la villa creció en poder económico y político. Su posición estratégica la convirtió en un centro de comercio entre Aragón, Cataluña y Valencia.
Durante los siglos XIV y XV, Morella fue sede de cortes, visitada por reyes y Papas, y su castillo alojó a personajes históricos como San Vicente Ferrer y el Papa Luna, Benedicto XIII.
Basílica de Santa María en Morella, Castellón
Guerras carlistas
Uno de los episodios más recordados en la historia del castillo fue durante las Guerras Carlistas del siglo XIX. En la Primera Guerra Carlista (1833-1840), Morella se convirtió en el cuartel general de Ramón Cabrera, conocido como «El Tigre del Maestrazgo», uno de los líderes más carismáticos y temidos del bando carlista.
Desde el castillo, Cabrera dirigió las operaciones en el Levante, convirtiendo la fortaleza en un símbolo de la resistencia carlista. Morella llegó a ser capital carlista durante un tiempo, y resistió varios asedios del ejército liberal. Aunque finalmente cayó en manos del bando isabelino, el castillo de Morella quedó marcado como uno de los últimos reductos de aquella sangrienta guerra civil que dividió España.
El Castillo de Morella no es solo una construcción de piedra y mortero; es la memoria viva de mil años de historia. Entre algunas de sus curiosidades a destacar es que fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931, hace casi un siglo. En su interior se conservan restos de diferentes épocas: romanas, árabes, medievales y modernas, se han encontrado aljibes, torres defensivas, calabozos e incluso restos de antiguos templos. En la actualidad el castillo es uno de los principales atractivos turísticos de la Comunidad Valenciana y escenario de festivales medievales y recreaciones históricas.