Imagen de archivo de Diana Morant junto a José María Ángel Batalla, en un acto del PSPV-PSOE
La crisis de los títulos y la dimisión de Ángel lastran todavía más a los socialistas valencianos con una Morant anclada en las encuestas
La dimisión del comisionado para la dana del Gobierno, José María Ángel, tras el escándalo sobre su titulación lastra todavía más las opciones electorales de Diana Morant. A pesar de sus cargos en el PSPV (ya expresidente y secretaria general) tienen un mismo problema: pocos o nadie les conocen. Esa circunstancia no suele ser buen síntoma cuando uno ejerce determinados cargos políticos. La ministra de Ciencia, Universidades e Innovación ya lleva lo suyo, que no es poco, pero lo de su compañero de filas no es, ni mucho menor. Ministra desconocida. Sí, pero al menos con un título oficial en su mano que poder demostrar ante el todopoderoso Pedro Sánchez.
¿Puede hacer lo mismo Ángel Batalla? Esa es la cuestión que si dirime en estos días como consecuencia de la 'titutitis' por parte de ciertos políticos. En este caso, el ya excomisionado del Gobierno central para la reconstrucción de la dana sigue siendo diplomado en Archivística y Biblioteconomía (Sección Biblioteca) por la Universidad de Valencia.
El gran problema para él es la sucesión de información sobre su presunta falsificación de dicho título, que, a tenor de lo que esgrime la Agencia Valenciana Antifraude (AVA) le ha podido corresponder en conceptos como sueldos, trienios, y tantas otras contrapartidas. Pero, ¿quién este hombre del que tanto se habla ahora? El caso está ya en la Fiscalía Anticorrupción.
Cabe destacar que fue alcalde por el PSPV-PSOE de la localidad valenciana de La Eliana. Ostentó la vara de mando entre 1995 y 2015. Un tiempo suficiente para ser considerado, aun sin estar en el poder, como «un sheriff» sobre el que «no se mueve una hoja de este pueble sin que él lo sepa». « Es como Chaves y Griñán en Andalucía», comentan a El Debate vecinos de La Eliana.
magen de archivo del exministro de Política Territorial y Memoria Democrática Ángel Víctor Torres, junto con José María Ángel Batalla
Pero, ¿y Morant? Tan locuaz para hablar del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, la líder de los socialistas valencianos guarda un escrupuloso silencio al respecto. No se sabe si por méritos propios o, por lo que es más seguro, por las directrices marcadas desde la bicefálica factoría de propaganda con sedes en la calle Ferraz 70 de Madrid y en el Palacio de La Moncloa, el caso es que ha callado, calla y todo apunta a que seguirá callando.
Por lo visto, a la aspirante a la Presidencia de la Generalitat en 2027 le parece bien que al que ella misma nombró como presidente del PSPV-PSOE pudiera haber falsificado un título universitario del tal de escalar en su puesto de funcionario en la Diputación de Valencia desde el grupo D hasta el A, es decir, hasta el máximo. «Brillante hoja de servicios» es a lo que se ha reducido a decir el socialismo valenciano sobre Ángel Batalla.
A decir verdad, el 'papelón' de Morant es considerable. Si habla para defender a ultranza a Sánchez, malo. Si abre la boca para hacer lo propio con un supuesto falsificador de su título universitario, la cosa no es que vaya a mejor. Con todo ello, no es de extrañar que las encuestas, que ya van recogiendo la ristra de casos de corrupción del PSOE y del entorno del jefe del Ejecutivo, dejen a la titular de Ciencia con escasas opciones accede al poder autonómico valenciano.
En 2027, que Morant sea o no, como apuntan todos los sondeos, presidenta de la Generalitat dependerá de losa votantes de Castellón, Valencia y Alicante (le conozcan o no). No obstante, igual en cuestión de semanas ha de tomar una decisión de esas que Sánchez suele eludir: se llama cesar. De no ser así, siempre puede parrafear al «p*** amo: «Si quieren títulos, que los falsifiquen» (presuntamente).