Imagen de archivo de Villafranca del Cid, CastellónAyuntamiento de Villafranca

El pueblo valenciano que ha dormido hoy a 8 grados en pleno verano

Estas mínimas contrastan con las altas temperaturas diurnas que siguen dominando en la Comunidad Valenciana

La madrugada del jueves 21 de agosto ha vuelto a sorprender en el interior de Castellón con valores más propios del inicio del otoño que del mes de agosto. Según los datos oficiales de la red de la Asociación Valenciana de Meteorología (AVAMET), la mínima más baja se ha anotado en la estación de Villafranca – la Pobla del Bellestar, donde el mercurio ha caído hasta los 8,2 grados.

El contraste ha sido especialmente notable en las distintas estaciones del término de Vilafranca, que una vez más ha demostrado ser uno de los polos de frío más destacados de la Comunidad Valenciana. En el Pla de Mossorro se han registrado 10,2 grados, mientras que en el casco urbano la mínima se ha quedado en 10,9 grados.

En el resto del interior, las temperaturas también han descendido con fuerza. Forcall ha amanecido con 10,3 grados, Sorita con 10,6, y la Pobla de Benifassà – Coratxà con 10,8. En el Rincón de Ademuz, la estación de Puebla de San Miguel ha igualado esa marca de 10,9 grados, la misma cifra que han alcanzado El Toro – Cerro Gil y el propio observatorio urbano de Villafranca. Por su parte, en Cortes de Arenoso se han medido 11,2 grados, y en El Toro – Hoya del Campillo el termómetro ha descendido hasta 11,3.

Estas mínimas contrastan con las altas temperaturas diurnas que siguen dominando en la Comunidad Valenciana, donde las máximas superan con facilidad los 30 grados a mediodía. La explicación está en el efecto combinado de la altitud, los cielos despejados tras las tormentas y la entrada de aire más fresco, que favorecen una fuerte pérdida de calor durante la noche en las zonas de montaña.

La inestabilidad atmosférica seguirá marcando la jornada, con precipitaciones muy irregulares que pueden descargar con fuerza en poco tiempo.

Este episodio confirma, una vez más, el acusado contraste térmico del interior castellonense en verano: de los más de 35 grados a mediodía en zonas de valle, a los 8 grados de madrugada en enclaves de montaña. Una oscilación que convierte a localidades como Villafranca en auténticos termómetros del clima extremo mediterráneo.