Imagen de archivo del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, chutando un balón
El souvenir por 5 euros que Almeida puede comprar en el centro de Valencia para entrenar con el balón
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida lleva unos meses compaginando su nuevo rol como padre con unas encuestas más que favorables, ya que le otorgan una nueva mayoría absoluta de cara a las elecciones municipales, que se celebrarán en el mes de mayo de 2027. Sin embargo, esa bonanza personal y política tiene su punto negativo, ya que su equipo, el Atlético de Madrid, no ha empezado la temporada, ni en Liga ni en Champions League, como le hubiera gustado.
El regidor es un gran aficionado al fútbol y así lo ha dejado dicho en numerosas entrevistas e intervenciones. No obstante, su puesta en práctica no ha sido la más ortodoxa. Son ya varios los momentos en los que, cuando ha tenido que chutar un balón, el resultado no ha sido el esperado, dejando imágenes para el recuerdo. Pero, todo hay que decirlo, se lo ha tomado en todo momento con un gran sentido del humor e, incluso, ha sido él mismo el que ha hecho bromas y chanzas al respecto.
Imagen de balones de fútbol con el logo del Ayuntamiento de Madrid
En este sentido, y aprovechando que Madrid y Valencia están 'hermanadas' fruto de las respectivas llegadas al poder tanto del propio Almeida como de la valenciana María José Catalá, podrá visitar zonas de la capital levantina como la del Mercado Central. Si lo hace se llevará una grata sorpresa.
Y es que en una de las tiendas que hay entre ese lugar y la plaza de la Reina se topará de frente con unos balones de fútbol. Más allá de su pasión por el balompié, verá que se venden esféricos no del Real Madrid, tampoco de su querido Atlético, sino con el logo del Ayuntamiento de Madrid.
Así, los famosos oso y madroño acompañan a unas grandes leras de «Madrid». Además, tiene para elegir. Si por precaución dado su historial como si le quiere llevar un recuerdo a su hijo puede comprar un balón pequeño por solo cinco euros. Pero si se atreviera con uno de tamaño normal, tendría que desembolsar diez euros. No sería el primero en adquirirlos: «Se venden mucho», dice el responsable de una de los céntricos negocios".