Imagen de los Tornillos de Arquímedes
Los Tornillos de Arquímedes evitan una inundación en plena alerta roja en la Comunidad Valenciana
El dispositivo implementado por el Ayuntamiento de Burriana demuestra su efectividad ante los temporales
Burriana ha podido comprobar en apenas dos meses desde su implantación la utilidad de su inversión más reciente contra las inundaciones. Durante la alerta roja por lluvias y tormentas de ayer lunes, 29 de septiembre, y hoy martes, 30 de septiembre, los Tornillos de Arquímedes instalados en la Serratella funcionaron a pleno rendimiento, evitando que la acumulación de agua acabara anegando esta zona históricamente castigada por los temporales marítimos y pluviales.
Las cifras hablan por sí solas. Entre la noche del lunes y la madrugada del martes, Burriana encabezó el ranking de precipitaciones de la provincia de Castellón con 72,6 litros por metro cuadrado, de los cuales 71,4 se recogieron en la Serratella, el punto más vulnerable de la costa local. Un volumen que, de no hacerse bombeado directamente al mar, habría puesto en serio riesgo viviendas, caminos y parcelas agrícolas de la zona.
Los Tornillos de Arquímedes instalados por el Ayuntamiento de Burriana son dos gigantes de 40 toneladas capaces de elevar el agua hasta 2,20 metros por encima del nivel del mar y bombear un caudal de 1.450 litros por segundo cada uno. En este último episodio de lluvias, solo fue necesario poner en marcha uno de ellos, lo que, en palabras del concejal de Urbanismo, Juan Canós, se debió a que «el segundo tornillo no se activó por no ser necesario». Una circunstancia que evidencia la capacidad de regulación y la reserva del sistema, concebido para suplir la falta de pendiente natural en terrenos situados por debajo del nivel del mar, como la Serratella, y garantizar que el agua se vierta directamente al Mediterráneo antes de colapsar la red de colectores.
Inventados hace más de 2.000 años por el matemático griego Arquímedes, estos tornillos siguen siendo una de las soluciones hidráulicas más eficaces. En la actualidad se utilizan en países como Alemania, Italia o Países Bajos para drenar terrenos agrícolas, evitar inundaciones en zonas bajas o alimentar depuradoras. En Burriana, se han convertido en una pieza clave de la estrategia municipal contra el impacto de las lluvias torrenciales y otros episodios meteorológicos extremos que, cada vez con mayor frecuencia, azotan el litoral valenciano.
Demanda histórica de los vecinos
La instalación de los tornillos, concluida en octubre de 2024 con una inversión que superó el millón de euros, dio respuesta a una reivindicación largamente planteada por los vecinos de la Serratella. El cierre de las antiguas golas que desaguaban hacia el mar había dejado a este barrio costero sin capacidad natural de evacuación, lo que convertía cada temporal en una amenaza directa para la población.
Hoy, la combinación de esta infraestructura con otras actuaciones de prevención —limpieza de golas, refuerzo de la vigilancia en puntos sensibles y planes de emergencia en instalaciones municipales— ha supuesto un cambio de paradigma. Por primera vez en décadas, los vecinos pueden encarar una alerta roja sin resignarse a que el agua entre en sus casas.
El episodio de lluvias de esta semana se suma al vivido el pasado 12 de julio, cuando una dana descargó con fuerza sobre la localidad dejando hasta 50 litros por metro cuadrado en una hora, acompañados de granizo y rachas de viento de más de 100 km/h. Fue entonces cuando los tornillos se estrenaron en condiciones extremas, con un resultado muy similar: calles a salvo y daños menores frente a lo que hubiera supuesto un sistema sin refuerzo hidráulico.
La diferencia ahora es que la infraestructura ha confirmado su eficacia en un escenario más prolongado, con acumulados superiores y bajo el paraguas de una alerta roja que ha mantenido en vilo a toda la Comunidad Valenciana.
Una inversión con vocación de futuro
«El balance ha sido muy positivo. Están permitiendo evacuar el agua en la zona de la marjal de forma muy eficiente», comenta en declaraciones a este medio Canós. La capital de la Plana Baixa ha ganado una herramienta decisiva para proteger a sus vecinos frente a un problema histórico. La propia concepción del sistema, con un doble suministro eléctrico —conexión a la red pública y generadores diésel de respaldo—, garantiza funcionamiento incluso en situaciones críticas.
Por su parte, el alcalde Jorge Monferrer ha defendido que la puesta en marcha de esta infraestructura es un ejemplo de «política útil» y de «resolver los problemas de los ciudadanos», destacando que inversiones como esta «mejoran nuestra resistencia frente a las fuertes precipitaciones».
Imagen del plano del proyecto de los Tornillos de Arquímedes
El primer edil también agradeció «a todos los vecinos, así como a los operarios municipales y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por su incansable trabajo y dedicación durante los momentos de mayor dificultad».
El Ayuntamiento no descarta, en función de la experiencia acumulada, ampliar el proyecto hacia el sur, en la zona del Camí la Ratlla, donde todavía existe un grupo de bombeo más limitado gestionado por el Sindicato de Riegos.
De momento, la realidad es que Burriana ha pasado la prueba más reciente con nota. El agua cayó con fuerza, el mar se agitó, pero la Serratella resistió. Y lo hizo gracias a dos tornillos que, desde su llegada, han cambiado la relación de toda una ciudad con la lluvia.