Imagen de archivo de unos turistas en Benidorm.Getty Images

La ciudad valenciana que es «la Nueva York del Mediterráneo»

Tanto tiempo denostada y Benidorm no deja de recibir reconocimientos internacionales. Prueba de ello es que casi 3 millones de turistas han visitado la ciudad alicantina pese a los recurrentes bulos de turismofobia que se difunden desde Reino Unido. El último buen ejemplo, el periódico malayo The Star, quien publica un reportaje sobre Benidorm bajo el título de 'el Nueva York del Mediterráneo'.

La capital turística de la Comunidad Valenciana es un lugar en el que oficialmente hay censadas casi 75.000 personas, pero que fácilmente en agosto llegan hasta sus rascacielos y hoteles cerca de 400.000 personas. Benidorm es sol y playa, pero mucho más. Comenta el medio de comunicación malayo The Star que el fenómeno de la ciudad se «ha construido sobre bikinis, rascacielos y paquetes turísticos».

Durante el reportaje explica el boom de Benidorm, de cómo pasó de ser un pueblo más de costa a ser la ciudad de la costa alicantina por excelencia. Es una ciudad que no descansa en ningún momento de los 365 días de un año.

Tras poner en valor la apuesta que representan la concentración de rascacielos para el «turismo sostenible», el periódico cuenta con unas llamativas declaraciones: «Aquí no hay fábricas de automóviles, no hay fábricas de jabón. Lo que tenemos es una fábrica de hoteles, restaurantes y negocios que hacen felices a nuestros visitantes». Así lo describe Ángela Barceló, de 72 años, propietaria del hotel Les Dunes de Benidorm, según se indica en el citado reportaje.

¿Y qué dicen los turistas? Los compañeros malayos recogen también testimonios de viajeros extranjeros en Benidorm, que igual ponen en valor que la ciudad «es brillante. Tiene los bares, la locura de la zona de copas. Y tiene encantadores bares de tapas en el casco antiguo», como que otro reconoce que "cuando le digo a mis amigos que voy a Benidorm, dicen: ‘Qué ciudad tan horrible’».

Y todo esto sin que Benidorm tenga aún su nuevo rascacielos de 230 metros de altura, una nueva joya arquitectónica que pasará a ser el edificio residencial más alto de España. Sin obviar que la ciudad alicantina ya tiene el hotel más alto de Europa, el Gran Hotel Bali. La construcción de Benidorm parece imparable hacia el modelo neoyorkino de rascacielos y más rascacielos, lo que desembocará en un futuro skyline más sorprendente que el actual.

Mientras Benidorm sueña con tocar el cielo, en sus calles siguen discurriendo miles y miles de turistas cada día, viajeros que llegan casi sin importarles qué fecha del calendario es porque en cualquier momento del año hace sol y buen tiempo. Normal que hasta en Malasia caigan rendidos a los encantos del «Nueva York del Mediterráneo».