Alumnos de bachillerato en la Olimpiada de Biología de la CEU en Elche
Más de 270 alumnos de 15 colegios de Alicante y Murcia participan en la III Olimpiada de Biología y Salud del CEU de Elche
La iniciativa acerca la investigación biomédica a los estudiantes de Bachillerato para despertar vocaciones científicas y fomentar el pensamiento crítico
El Palacio de Congresos de Elche ha sido hoy el escenario de la jornada inaugural de la III Olimpiada de Biología y Salud, una iniciativa de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) que este año reúne a más de 270 alumnos de Bachillerato procedentes de 15 colegios e institutos de la provincia de Alicante y de la Región de Murcia.
Organizada por los profesores de las titulaciones de Fisioterapia, Enfermería y Odontología del CEU de Elche, esta experiencia educativa tiene como objetivo acercar la ciencia a las aulas de Secundaria y fomentar la curiosidad investigadora de los jóvenes. A lo largo del curso, los equipos participantes aprenderán a diseñar y desarrollar un proyecto de investigación, aplicar el método científico y exponer sus conclusiones en formato de póster, como en un auténtico congreso universitario.
El coordinador académico de la iniciativa, el catedrático José Miguel Soria, destaca que la Olimpiada «no solo fomenta la competencia amistosa, sino que se ha consolidado como un auténtico proyecto de innovación docente en el que participan activamente los profesores de las tres titulaciones de Ciencias de la Salud del CEU UCH». En su opinión, esta implicación «garantiza la calidad académica y científica del programa, ya que los docentes no solo supervisan el proceso, sino que también forman parte del jurado que evaluará los trabajos finales».
Bachillerato y Universidad conectados
La fase de formación celebrada hoy marca el punto de partida de un proyecto que se prolongará durante todo el curso. En esta primera jornada, los alumnos han recibido orientación sobre cómo estructurar una investigación científica, formular hipótesis, analizar resultados y comunicar los hallazgos de manera clara y rigurosa. La sesión ha estado dirigida íntegramente por profesores del CEU UCH, una de las novedades más significativas de esta edición, que sustituye el anterior modelo de tutorización ejercido por alumnos universitarios por un acompañamiento directo del profesorado.
Soria subraya que «la implicación docente es fundamental para el desarrollo y el éxito de la Olimpiada», y explica que «los profesores aportan una visión interdisciplinar que abarca desde la biología y la fisiología hasta la bioquímica o la anatomía, lo que permite evaluar los trabajos desde distintas perspectivas científicas».
En total, participan este año los colegios El Valle, Agustinos, Sagrada Familia de Elda, Aitana de Torrellano, Padre Dehon de Novelda, CEU Jesús María, Magno de Alenda, Teresianas, La Devesa, Newton y La Asunción de Elche, San Pablo CEU de Murcia, Altozano, Carmelitas de Elche y Carmelitas de Elda, además del IES Cayetano Sempere.
Cada equipo, integrado por entre seis y ocho estudiantes, desarrollará su propio trabajo de investigación en el ámbito de la biología y la salud, con el asesoramiento del profesorado del CEU. La memoria de los proyectos se entregará a finales de enero de 2026, y los mejores pasarán a la fase final, prevista para abril, donde los participantes defenderán sus resultados en formato de póster científico ante un jurado universitario.
Biología, base común de las ciencias de la salud
La Olimpiada de Biología y Salud nació hace tres años como un proyecto de innovación educativa del CEU UCH para acercar el método científico a los jóvenes y fortalecer el vínculo entre el Bachillerato y la Universidad. A través de la experimentación, el trabajo en equipo y la exposición pública de resultados, los alumnos desarrollan competencias esenciales como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, la comunicación y la síntesis de información.
Para Soria, «la biología constituye la base común de todas las disciplinas universitarias vinculadas a la salud: permite entender cómo funciona una célula, un tejido, un órgano o un sistema, y se integra con la fisiología, la anatomía y la bioquímica. En este sentido, la Olimpiada ofrece una formación multidisciplinar que combina el rigor de las ciencias básicas con la aplicabilidad de las áreas clínicas».
El catedrático, experto en neuroprotección y en los efectos del estrés sobre el sistema nervioso, considera además que el proyecto facilita el paso del Bachillerato a la Universidad: «Los alumnos aprenden a buscar información, a contrastarla y a sintetizarla en un póster que luego defienden ante sus compañeros y profesores. Es un ejercicio que les ayuda a ganar seguridad, claridad expositiva y sentido crítico, cualidades esenciales para su futuro académico».
Desde el CEU destacan el crecimiento sostenido de la iniciativa, que comenzó con una decena de centros y supera ya los 270 participantes. La universidad subraya que el formato de la Olimpiada ha demostrado ser una herramienta eficaz de orientación vocacional, al permitir que los alumnos descubran cómo se investiga en la universidad y cómo se aplica la ciencia al bienestar y la salud de las personas.
Ciencia viva, aprendizaje activo y vocación universitaria
Los profesores implicados destacan también el valor humano del proyecto, que favorece el aprendizaje colaborativo y la convivencia entre estudiantes de distintos centros. «Es una experiencia que enseña a pensar como científicos y a trabajar como equipo, con curiosidad, método y respeto por la evidencia», resumen desde la organización.
En las ediciones anteriores, los trabajos finalistas abordaron temas tan diversos como la contaminación microbiana, la microbiota intestinal, la regeneración celular o la influencia de la actividad física sobre el sistema nervioso. Muchos de los participantes de aquellas convocatorias continúan hoy sus estudios en titulaciones de Ciencias de la Salud, lo que confirma el impacto real de la Olimpiada en el despertar de vocaciones científicas.
La estructura del programa mantiene su esquema original, dividido en tres fases: formación, desarrollo del proyecto y presentación pública. Los criterios de evaluación incluyen la coherencia metodológica, la calidad del análisis, la claridad en la exposición y la originalidad del planteamiento. Los tres mejores equipos recibirán un reconocimiento académico en la ceremonia de clausura, que tendrá lugar en el campus del CEU de Elche.
Para el catedrático Soria, la clave del éxito de la Olimpiada radica en haber convertido la biología en una experiencia vivida, donde los conceptos dejan de ser abstractos para transformarse en experimentos, resultados y conclusiones. «La ciencia se entiende mejor cuando se practica —afirma—. Cuando los alumnos observan, comparan y descubren por sí mismos, desarrollan una comprensión más profunda y duradera».
Esa filosofía de aprendizaje activo es, precisamente, la que define el modelo educativo del CEU UCH, centrado en la formación integral del estudiante y en el desarrollo de competencias que trascienden la teoría. La Olimpiada, añade Soria, «resume muy bien lo que entendemos por educación universitaria: rigor académico, curiosidad intelectual y compromiso social».