Cementerio municipal de Alicante, en una imagen de archivo
Alicante habilitará un área del cementerio orientada a La Meca para enterramientos musulmanes
El Ayuntamiento de Alicante ha decidido introducir un cambio relevante en el proyecto de ampliación del cementerio municipal Nuestra Señora del Remedio. La Junta de Gobierno ha aprobado habilitar una zona específica con sepulturas orientadas a La Meca para enterramientos musulmanes y otra adaptada al rito judío. Se trata de una medida que, aunque no incrementa el coste adjudicado -3,3 millones de euros-, altera la configuración inicialmente prevista de la ampliación y ha despertado polémica por su carácter confesional.
La modificación permitirá crear tumbas en contacto con la tierra para cumplir los requisitos de ambas religiones. En el caso del rito islámico, las sepulturas se orientarán hacia La Meca. En el judío, los cuerpos descansarán con los pies hacia Israel. Todo el espacio reservado se ubicará en la zona sureste del recinto ampliado. El ajuste, redactado por la UTE Ingenia Research Consulting y Degree of Freedom, también incluye cambios en el arbolado y en el sistema de riego para adaptarlos al clima local.
La decisión se adopta en un contexto en el que Alicante registra un crecimiento constante de población magrebí y un aumento de peticiones para poder realizar enterramientos conforme a sus ritos. Las comunidades musulmanas consideran que el espacio previsto es insuficiente para atender a los fieles, pero reconocen que la ciudad abre por primera vez una vía para evitar repatriaciones o desplazamientos a municipios vecinos.
Nichos del Cementerio de Alicante
El Gobierno local defiende que la modificación no retrasa la ampliación ni incrementa el presupuesto, aunque la obra, adjudicada en marzo de 2024, ya ha acumulado varias interrupciones técnicas. El objetivo oficial sigue siendo atender la falta inmediata de nichos y poner en servicio unas 2.550 nuevas unidades funerarias.
El contraste con Elche y el papel del PP
La decisión de Alicante contrasta con la adoptada hace unos meses en Elche, donde gobiernan PP y Vox. Allí, el Ejecutivo municipal rechazó reservar parcelas específicas para enterramientos musulmanes en la futura ampliación del cementerio nuevo, alegando que el recinto debía mantenerse sin áreas exclusivas por motivos religiosos y que la prioridad era crear nichos ante la saturación existente.
Ese contraste es especialmente significativo porque en ambos municipios ostentan la alcaldía ediles 'populares'. En Alicante, el Ayuntamiento está dirigido por Luis Barcala, que gobierna en solitario, mientras que en Elche, su alcalde, Pablo Ruz, comparte gobierno con Vox. Así, el Consistorio ilicitano optó por descartar la propuesta y mantener el modelo actual. Entre tanto, Alicante introduce ahora un cambio que abre un debate sobre si un servicio municipal debe incorporar espacios diferenciados para atender prácticas religiosas concretas.