(Imagen de los galardonados con los Premios Rei Jaume I 2025, Josu Luis Mascareñas, Jan Eeckhout, Nuria Lopez-Bigas, Victoria Reyes, María Jesús Vicent, Damiá Tormo y Silvia de SanjoséEuropa Press

Los Premios Rey Jaume I reivindican una Europa competitiva sin renunciar a sus valores ciudadanos

Los siete galardonados alertan del riesgo de quedarse atrás frente a EE.UU. y China y reclaman más inversión, estabilidad y políticas valientes en I+D

Los galardonados de los Premios Rey Jaume I 2025 han coincidido este lunes en un mensaje común: Europa necesita reforzar su competitividad para no quedar rezagada frente a Estados Unidos y China, pero sin abandonar los principios que definen el modelo europeo, centrado en la regulación al servicio de la ciudadanía. «Es un equilibrio complejo, pero imprescindible», han defendido durante la rueda de prensa previa a la ceremonia de entrega, que tendrá lugar mañana en la Lonja de Valencia presidida por el rey Felipe VI.

Los premiados este año son José Luis Mascareñas Cid (Investigación Básica), Jan Eeckhout (Economía), Nuria López-Bigas (Investigación Biomédica), Victoria Reyes García (Protección del Medio Ambiente), María Jesús Vicent Docón (Nuevas Tecnologías), Damià Tormo Carulla (Revelación Empresarial) y Silvia de Sanjosé Llongueras (Investigación Clínica y Salud Pública). Todos ellos han profundizado en los desafíos que afronta Europa en un contexto global marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial y la creciente tensión geopolítica.

Uno de los diagnósticos compartidos es la falta de inversión en España. Según apuntan, el país arrastra un retraso de cuatro décadas respecto a las principales potencias europeas, con un gasto en I+D equivalente al 1,5 % del PIB —solo una décima más que el año anterior— y un modelo que «sigue pensando la investigación como hace 20 o 30 años». A esta escasa financiación se suma la burocracia y la falta de dinamismo, que merman la productividad y frenan el desarrollo científico.

Damià Tormo ha sido especialmente claro: Europa «está perdiendo la carrera» frente a China y Estados Unidos. Recordó el conocido aforismo de que «Estados Unidos regula para sus empresas, China para su gobierno y Europa para sus ciudadanos», una mentalidad que, según ha dicho, resulta difícil modificar pero es imprescindible revisar para no perder competitividad.

A este diagnóstico se ha sumado Silvia de Sanjosé, quien asegura sentirse más protegida por el modelo europeo frente al «libre mercado salvaje» norteamericano, aunque advierte de que el continente debe reaccionar ante el «tsunami» de la Inteligencia Artificial. «Tenemos un sistema privilegiado, pero corremos el riesgo de instalarnos en la decadencia», ha alertado.

Victoria Reyes García ha invitado a replantear el debate no solo en términos de competencia, sino de cooperación, especialmente ante retos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o el impacto de las nuevas tecnologías. Además, ha alertado sobre el poder de la desinformación en redes sociales dirigida a los jóvenes, «donde operan fuertes intereses económicos».

En la misma línea, Jan Eeckhout ha advertido sobre el riesgo de que la IA derive en una mayor concentración del poder económico en manos de unos pocos gigantes tecnológicos. «El problema no es que un robot te sustituya, sino que cuatro empresas controlen todo», ha señalado.

José Luis Mascareñas, por su parte, ha lamentado que, pese a los discursos sobre la importancia de la investigación, la inversión en ciencia solo se impulsa en tiempos de crisis —como ocurrió durante la pandemia— porque los resultados no son inmediatos y se perciben a medio o largo plazo. «Nunca seremos competitivos sin una financiación estable y sostenida», ha insistido, reclamando unos Presupuestos Generales del Estado que reflejen una apuesta real por la ciencia y una profunda revisión del sistema universitario, que «necesita un buen meneo».

Una de las preocupaciones compartidas es la dificultad para retener talento joven. Según ha explicado Sanjosé, España sigue sin ofrecer contratos estables ni salarios competitivos, lo que empuja a muchos investigadores a emigrar. Nuria López-Bigas lo ha resumido en una exigencia: «Necesitamos políticos valientes que miren más allá de una legislatura».

En la misma línea, María Jesús Vicent ha defendido la necesidad de complementar la inversión con políticas que favorezcan la autosostenibilidad de la investigación, incentivos a las empresas que elijan España para desarrollar proyectos y medidas que faciliten el emprendimiento y el trabajo autónomo en el ámbito científico.