Imagen de archivo de María José Catalá durante el mitin central en Valencia de las últimas elecciones municipales
Encuestas electorales en Valencia: el PP sube dos concejales y volvería a gobernar la ciudad con el apoyo de Vox
En las elecciones municipales y autonómicas de 2023, tanto la Comunidad Valenciana en general como la capital regional en particular fueron las joyas de la corona de los comicios. Buen ejemplo de ello es que el presidente nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se volcó en acudir a actos y visitas a Castellón, Valencia y Alicante. En términos locales, Madrid estaba garantizado y Barcelona, como viene siendo habitual, pintaba mal para los intereses de Génova.
Con ello, conseguir arrebatar la alcaldía de la ciudad del Turia a Compromís y el PSPV-PSOE tras ocho años de la izquierda era una prioridad para los estrategas del PP. Y María José Catalá lo hizo, logrando ser la lista más votada, con trece de los 33 escaños. La victoria hizo que el 17 de junio consiguiera la vara de mando, desalojando al nacionalista Joan Ribó.
La gestión de este último estuvo marcada por la polémica, en especial en cuatro aspectos clave que Catalá se comprometió a darles la vuelta como si de un calcetín se tratara. Fueron revertir la política de movilidad, con una Valencia convertida en un atasco permanente y caos circulatorio; la de limpieza, que acumulaba quejas vecinales por doquier; la seguridad, con aumentos de los delitos y enojo ciudadano; y la cultural y lingüística, dado el absoluto y constante compadreo del entonces equipo de gobierno con el independentismo catalán y sus tentáculos sociales y asociativos en la capital.
Mayoría absoluta consolidada
Todo ello más el día a día lo comenzó a hacer la regidora en solitario, si bien a los pocos meses de su toma de posesión dotó a su Ejecutivo de más estabilidad, en especial con vistas a las sucesivas aprobaciones de los Presupuestos, dando entrada a Vox. Entre ambas formaciones sumaron y suman 17 asientos en la Corporación municipal, el número 'mágico' que se traduce en mayoría absoluta.
Imagen de archivo de una Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia, con María José Catalá al frente
Las próximas elecciones tendrán lugar en mayo de 2027 y la previsión es que la ciudad de Valencia siga gobernada por el centro-derecha. A tenor de sondeos internos a los que ha tenido acceso El Debate, PP y Vox no solo mantendrían la cifra obtenida en la última cita con las urnas, sino que la mejorarían. Y lo harían, a mayor abundamiento, los dos. De este modo, los 'populares' lograrían uno o dos concejales más, pudiendo llegar hasta quince actas, mientras que los de Santiago Abascal subirían uno, alcanzado cinco. Es decir, si los vecinos confirmaran estos pronósticos, el actual gobierno vería aumentado su respaldo, con opciones reales de consolidar veinte ediles.
En el lado opuesto de la moneda estaría una izquierda que se 'desangra' a medida que avanza la legislatura. Cabe subrayar que, en el caso de que el citado estudio se trasladara al escrutinio final, el PSPV-PSOE y Compromís se repartirían los trece concejales restantes, un resultado del todo pobre para quienes han tenido el poder municipal entre 2015 y 2023. Son varios los motivos, más allá de la solidez de Catalá y su Gabinete, que explican esta situación.
Bernabé, Papi Robles y Oltra
En lo relativo a los socialistas, la figura de su candidata, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, ha ganado enteros mediáticos y políticos a raíz de la dana del 29 de octubre, pero no así en la intención de voto, un panorama que, de manera irremediable, se ve agravado por la defensa a ultranza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Esto se da tanto en lo referido a las riadas como en todo lo concerniente a su gestión en el Palacio de La Moncloa, independientemente del tema que sea.
En las dos últimas convocatorias, el PSV-PSOE se ha quedado en siete ediles y no parece, a tenor de la encuesta consultada, que sus aspiraciones a llegar a la alcaldía vayan a terminar por cumplirse, puesto que Bernabé se quedaría en el entorno de los mismos resultados. Merece la pena destacar que el puño y la rosa acumula desgracias en forma de fracasos en Valencia. Y es que no tiene un alcalde desde 1991. Dicho de otra manera, van a estar 36 años así y con muchos números de que la dinámica se alargue hasta 2031, cuarenta años.
Respecto a Compromís, su salida traumática del Ayuntamiento supuso un duro varapalo para los nacionalistas, que confiaban, con más optimismo que realismo, en mantener el poder. A Ribó, que bajó de diez a nueve concejales, le sustituyó en la portavocía en el Consistorio y como líder de la oposición Papi Robles, con otro perfil y mucho menos conocida entre los valencianos que su colega de coalición.
Esa circunstancia se nota en los sondeos, que apuntan a que bajarían su representación, quedándose prácticamente a la par que el PSPV-PSOE, un vaticinio que en nada se parece a la euforia en 2015 y 2019. A todo ello, cabe unirle que ni siquiera la propia Robles sabe si será ella la candidata o esa responsabilidad la asumirá la exvicepresidenta primera de la Generalitat Mónica Oltra, pendiente todavía de confirmar si será juzgada o no por, supuestamente, haber encubierto los abusos sexuales de su exmarido a una menor de 14 años tutelada por la Consellería que ella misma lideraba.