Imagen de archivo de la reunión entre Pedro Sánchez y Juanfran Pérez Llorca en el Palacio de La Moncloa el pasado mes de diciembreEuropa Press / Alberto Ortega

El modelo de Sánchez y Junqueras condena a los valencianos a recibir menos financiación que la media española

El pasado 17 de diciembre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, mantuvieron una reunión en el Palacio de La Moncloa que les sirvió a ambos como toma de contacto, dado que el mandatario autonómico apenas llevaba unas semanas en su nuevo puesto. Tras la cita, este último anunció que su anfitrión le había asegurado que a lo largo del mes de enero presentaría una propuesta para un nuevo modelo de financiación autonómica.

Ese día, el jefe del Ejecutivo no supo o no quiso darle al alicantino ningún dato más, ni siquiera a modo orientativo. O, quizás, no lo hizo porque no podía. Es una hipótesis pero que para no pocos analistas y de dentro de la política ha quedado confirmada como consecuencia de otra reunión de Sánchez, en esta ocasión con el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras. A él le correspondía el papel de avanzadilla en cuanto al reparto de fondos entre las regiones, con un anuncio de 4.700 millones más para Cataluña, un acuerdo en el que, según el independentista, «nadie pierde y todo el mundo gana».

Al día siguiente le tocó el papel institucional a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que presentó oficialmente la propuesta del Gobierno. Paradójicamente sin dar demasiada información al respecto, emplazó al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), que se celebró el pasado jueves. Pocas cifras concretas, algo que incluso reconoció en una surrealista y estrambótica rueda de prensa.

Estudio de FEDEA

Tras contradecirse a sí misma en cuestión de 48 horas a colación del ya famoso término de la ordinalidad, confesó: «Se cumple con Cataluña la ordinalidad y así habría que ver cada comunidad autónoma. Yo no tengo los datos y no sé exactamente». Es decir, reunió a los consejeros de Hacienda salvo los de País Vasco y Navarra (por tener unas fiscalidades propias) para no poner una cifra sobre la mesa. Con esa base, no es de extrañar que el representante valenciano, José Antonio Rovira, dijera que la exposición del modelo únicamente sirvió para que Montero se hiciera la «foto».

Por ello, y ante la falta de información hasta la fecha por parte del Ejecutivo, las estimaciones de los efectos del eventual nuevo sistema de financiación han de hacerse a través de otras fuentes. Así, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), ha elaborado su propio estudio al respecto. Entre las principales conclusiones que extrae es que diferentes territorios estarían por encima de la media en el reparto: Cataluña, Cantabria, La Rioja, Canarias, Baleares y Madrid.

Imagen del estudio de FEDEA sobre la propuesta de financiación autonómicaFEDEA

Sin embargo, la Comunidad Valenciana, la peor financiada de toda España desde hace años, seguiría por debajo de la media, según Fedea. En concreto, de 100 puntos que sería la citada media, la región se quedaría en 97,8. Es cierto que en la actualidad ese rango se sitúa en 93, pero el déficit en este sentido acumulado durante más de una década hace que el modelo del Gobierno siga siendo insuficiente.

Sobre ello, Pérez Llorca lamentó días atrás que en el CPPF «no se presentó ningún modelo». «No se avanzó absolutamente en nada», lamentó, al mismo tiempo que fue contundente al afirmar que «ya» no se cree «nada de este modelo de financiación». Igualmente, al jefe del Consell le «da la sensación de que esta propuesta es «un cartel electoral que se ha inventado» Montero «para su candidatura a Andalucía y, sobre todo, a la vista de los resultados electorales que ha obtenido el PSOE en Extremadura», Además, añadió que «ahora que vienen otros procesos electorales, para tener un debate más que la realidad de buscar un acuerdo con el tema de la financiación».

Sin noticias del fondo de nivelación

Las quejas de la Generalitat Valenciana no se quedan en que no haya una memoria económica con un desglose de datos y cifras, más aun teniendo en cuenta una materia como esta y su suma importancia, ni en que los únicos con certezas sobre la financiación sean los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya.

La decepción va mucho más allá, ya que Montero y su equipo han hecho caso omiso a la nada novedosa reivindicación valenciana de que se cree un fondo de nivelación transitorio de cara a tener liquidez que palie la infrafinanciación previa mientras se aprueba y se pone en marcha un nuevo sistema. Hacienda, y por ende el mismo Sánchez, han tomado ese camino a sabiendas de dos aspectos que no son nada desdeñables.

Uno de ellos es que esa medida no es algo que solo defienda el PP y que utilice para atizar al Gobierno central. Todo lo contrario, la respaldan los 'populares', pero también la patronal y los sindicatos. Hasta el resto de partidos con representación en las Cortes Valencianas salvo, eso sí, el PSPV-PSOE. Los socialistas apoyaban el fondo de nivelación durante años. Eso fue constante hasta la llegada de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, a la secretaría general de la federación.

A ese puesto llegó gracias al 'dedazo' de Pedro Sánchez, que decidió que la exalcaldesa de Gandía tenía que ser candidata a la presidencia de la Generalitat y para conseguirlo no dudó, incluso, en desactivar unas primarias que ya estaban convocadas, que tenían tres candidatos y, precisamente, Morant tenía malos augurios por delante. Fue llegar ella y salirse de la llamada Mesa por la Financiación, que acumulaba un consenso institucional y asociativo pocas veces visto en la Comunidad.

El otro aspecto que el Gobierno rehúye es la más que seria dificultad que tendrá para aprobar la nueva financiación en el Congreso de los Diputados, dada la endiablada aritmética parlamentaria surgida de las elecciones de julio de 2023 y las diferentes estrategias de los partidos, de modo especial en un contexto de comicios tras comicios. Por tanto, mientras tanto, y salvo que el Ejecutivo se enmiende a sí mismo, la región se enfrenta a un escenario en el que se mantenga como el peor territorio en cuanto a financiación, que siga sin fondo transitorio y todo ello sine die.