Imagen de la vivienda de Chilches en la que aparecieron los cadáveres de una mujer de 47 años y de su hija de 12.
El asesino de la madre y su hija en Castellón envió un selfi con los cadáveres al jefe de la Policía Local
La Guardia Civil investiga ya los hechos ocurridos en la localidad castellonense de Chilches tras el hallazgo de los cadáveres de una mujer y su hija. Fue el exmarido y padre de las víctimas mortales el que, pese a tener una orden de alejamiento con ambas, encontró a las víctimas mortales tras, según su primera declaración, recibir un selfi en el que se advertía de la macabra escena. Esa misma imagen la recibieron varios contactos de la mujer de 47 años.
La primera línea de investigación se centra en esclarecer qué papel pudo tener el exmarido de María José y padre de la menor de 12 años asesinadas en su casa de Chilches, ya que tiene un largo historial delictivo con varios casos de violencia de género con la mujer fallecida. Es más, sobre él pesaba una orden de alejamiento, por cuyo quebrantamiento fue arrestado a las pocas horas del hallazgo de los cuerpos.
Otro punto esencial en las primeras horas de investigación es la primera versión dada por el hombre de origen marroquí, quien habría señalado a los agentes de la Benemérita que su decisión de ir a la vivienda de su exmujer fue al recibir el selfi de una persona con el rostro tapado ante los cadáveres de la mujer y la niña. Esa misma imagen la habrían recibido varios contactos de María José, entre ellos el jefe de la Policía Local de Chilches, según informa Las Provincias.
Según la misma versión, el varón habría señalado ya sus sospechas sobre otra persona que le habría amenazado anteriormente, ya que hace escasas semanas salió de la cárcel tras cumplir una condena precisamente por violencia de género.
Atendiendo a la información del citado medio, el selfi que recibieron varios contactos de la mujer de 47 años mostraría el rostro tapado de una persona ante los cadáveres. Pero para los allegados de María José la primera versión de su exmarido constituye una coartada para eludir posibles responsabilidades penales, ya que al parecer los actos de violencia entre el hombre y la ahora víctima mortal eran varios y diversos.
Tras aportar este primer testimonio, la Guardia Civil procedió a trasladar al exmarido y padre de las víctimas a dependencias policiales, con el fin de llevar a cabo un interrogatorio más exhaustivo sobre los hechos ocurridos.
Tras esta toma de declaración fue cuando los agentes pudieron comprobar que el varón había quebrantado previamente y en varias ocasiones la orden de alejamiento que tenía justamente con María José y su propia hija, por lo que quedó detenido. El arresto se lleva a cabo inicialmente por este motivo y no por su implicación directa en el caso.