La alcaldesa de Crevillente, Lourdes Aznar, y la primera teniente, María Gema Escolano, durante el anuncio de su acuerdo para gobernar la ciudad
Vox rompe el pacto de Gobierno con el PP en Crevillente tras la polémica del incendio mortal
Los de Abascal señalan la falta de defensa de la alcaldesa frente a las acusaciones de la izquierda y advierten de que la tragedia se ha utilizado con fines políticos
La ruptura ya es oficial. Vox ha decidido abandonar el Gobierno municipal de Crevillente (Alicante) y dar por terminado su acuerdo con el Partido Popular, un pacto que sostenía la mayoría en el Ayuntamiento. La decisión llega tras semanas de tensión política a raíz del incendio mortal del pasado diciembre y de las consecuencias derivadas en el seno del Ejecutivo local. Con la salida de los tres ediles de la formación, la alcaldesa, Lourdes Aznar, queda con ocho concejales y en minoría.
En su comunicado, Vox enmarca la ruptura en la gestión política posterior a la tragedia y sostiene que la alcaldesa no defendió a su equipo frente a acusaciones que considera graves. La formación afirma que se ha producido una utilización partidista del suceso por parte de la izquierda y concluye que «por responsabilidad institucional y por principios, damos por roto el acuerdo de gobierno».
La polémica por Servicios Sociales
El origen del conflicto se sitúa en el debate político generado tras el incendio. En el último pleno, según Vox, se deslizaron acusaciones que vinculaban indirectamente la actuación de la Concejalía de Servicios Sociales con el fatal desenlace. La formación sostiene que en ese caso «no existió aviso urgente, ni activación de protocolo de emergencia, ni capacidad legal de internamiento forzoso» y que el expediente se tramitó por el cauce ordinario, por lo que rechaza cualquier relación causal construida a posteriori.
La presión política se tradujo en la presentación de dos mociones por parte de la oposición: una de Acord per Guanyar que pedía la dimisión de la concejal de Vox y otra del PSPV-PSOE dirigida a la alcaldesa para que adoptara medidas. Desde Vox explican que la solicitud de dimisión era inviable porque el acta es personal e intransferible y que el debate terminó trasladándose a la posibilidad de cesar competencias.
Según trasladan fuentes de la formación, la alcaldesa quiso evitar llegar al pleno con una moción que la interpelaba directamente y planteó retirar las áreas de Sanidad y Servicios Sociales a la edil de Vox. La formación se negó, al considerar que aceptar ese paso suponía «reconocer una culpa que ella no tenía». Finalmente, el decreto se firmó y la concejal perdió ambas competencias -ya había visto reducidas otras responsabilidades meses atrás-, quedando únicamente al frente de Cementerios. Fue en ese momento, sostienen, cuando se consumó la ruptura del pacto.
Vox reprocha a Aznar haber optado «por el silencio y la equidistancia en lugar de defender a su equipo y la verdad de los hechos» y considera que así «no se puede sostener un pacto cuando no existe lealtad ni liderazgo».
Nuevo escenario político
La salida de Vox altera de forma sustancial el equilibrio de fuerzas en el Ayuntamiento. El PP pasa a gobernar con ocho concejales, los mismos que Acord per Guanyar, mientras que el PSPV-PSOE cuenta con dos ediles. Este reparto abre la posibilidad de una moción de censura si prospera un acuerdo entre las fuerzas de la oposición con el respaldo o la abstención de Vox.
El incendio que conmocionó al municipio ha terminado así por fracturar el Gobierno local. A corto plazo, el Ayuntamiento afronta una etapa de inestabilidad en la que cada votación será determinante y en la que la continuidad del actual Eecutivo dependerá de la capacidad del PP para tejer apoyos puntuales o de un eventual movimiento de la oposición para articular una mayoría alternativa.