Imagen de archivo de unos bous al carrer en la localidad valenciana de Canet d'en Berenguer

Imagen de archivo de unos bous al carrer en la localidad valenciana de Canet d'en BerenguerAyuntamiento de Canet d'en Berenguer

Despido fulminante: de baja por «tener la placenta mal» pero se va de procesiones, concierto y a los 'bous al carrer'

Una ya exempleada de una farmacia del Puerto de Sagunto compartía en redes sociales sus actividades incompatibles con su permiso por complicaciones en el embarazo

Que las redes sociales son una herramienta que las 'carga el diablo' es una expresión tan manida como hecho acreditado. Más allá de los insultos, rencillas, tensión y crispación que en diversas plataformas se pueden ver en ámbitos como la política o el fútbol, no son pocas las personas que, por ignorancia o irresponsabilidad añadida, han perdido su empleo por subir publicaciones sobre su día a día, especialmente las que tienen que ver con el ocio mientras están de baja.

Si no se cree, que le pregunten a una exempleada de una farmacia de la localidad valenciana de Puerto de Sagunto a la que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) le ha confirmado que su despido ha sido del todo procedente después de que, estando de baja y no pudiendo desarrollar sus labores, se fuera de procesiones, de concierto y hasta a los bous al carrer en el municipio de Canet d’en Berenguer. Y todo ello, 'naturalmente', bien documentado en las redes.

El motivo por el que la afectada tuvo que dejar temporalmente su actividad fue «tener la placenta mal» durante su periodo de embarazo, según señala Levante-EMV. Esta circunstancia le llevó a pedir a su jefa un permiso para tener reposo tan solo unos pocos meses después de haberse incorporado a su ya antiguo puesto. La dueña de la farmacia se lo concedió después de que pasara por Urgencias y le diagnosticaran «fuertes dolores abdominales».

Dos sentencias

Eso, que lo transmitió vía Whatsapp, sucedió en el mes de julio de 2023, si bien pasó octubre y el panorama no estaba cerca de solucionarse por problemas en el nervio ciático. Ante ello, la médico de cabecera se negó a darle el alta «por las horas que estaba de pie en su trabajo» pese a que la propietaria de la farmacia en estos casos reubica a sus empleadas que están gestando en responsabilidades de recepción de mercancías, es decir, que trabajan sentadas y «sin grandes esfuerzos físicos».

Manteniendo la baja, la por entonces trabajadora no dudó en hacer vida normal. Y has ociosa, dado que los días 7, 9 y 13 de septiembre tuvo una participación «efectiva» en dos procesiones, acudió al concierto de la Orquesta Montecarlo e, incluso, se desplazó a los bous al carrer de Canet d’en Berenguer. De todo ello se dio cuenta la dueña del negocio. No porque le estuviera siguiendo, sino porque la después despedida se encargó ella misma de publicar contenidos sobre ello en sus perfiles de redes sociales con grabaciones también.

Así pues, la empresaria comenzó los trámites de un expediente disciplinario contra la empleada. Éste culminó en un despido fulminante por apreciar «falta muy grave de transgresión de la buena fe contractual, fraude deslealtad y abuso de confianza» al haber incurrido en «conductas incompatibles con su situación de incapacidad temporal, habiendo comprobado, además, que faltó a la verdad cuando comunicó su ocupación».

El asunto llegó a los tribunales y si a la afectada su jefa no le creyó, los jueces tampoco. Dos sentencias ha tenido en su contra, la primera del Juzgado de lo Social número 17 de Valencia y la segunda por parte del TSJCV. Eso sí, no tendrá que hacer frente a ningún coste económico por gastos procesales por disponer de asistencia jurídica gratuita.

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