Imagen de la exposición El Cristo de Valencia. 775 años de historia y devoción

Imagen de la exposición El Cristo de Valencia. 775 años de historia y devociónVictor Gutierrez

El milagro de Jesucristo en Valencia desde Beirut cuando fue rescatado en la Cruz durante una riada en el siglo XIII

El Cristo Salvador llegó a la ciudad levantina hace 775 años tras una travesía desde la capital de Líbano con dos llamas a modo de guía en los extremos de la Cruz mientras el caudal del Turia crecía por una gran inundación

La tradición religiosa y la ciudad de Valencia es algo indisoluble desde hace siglos. Así, la Virgen de los Desamparados, San Vicente Ferrer o San Vicente Mártir, entre otros muchos, son venerados por miles y miles de vecinos de la capital constantemente. Aunque en la actualidad no goza de tanta popularidad como los anteriores, hay otra figura que en su día fue pilar fundamental de la devoción popular, siendo protagonista de un milagro. Se trata del Cristo del Salvador, de cuya «presencia histórica» se han cumplido 775 años.

Esa expresión la utiliza el hermano mayor de la Real Archicofradía del Santísimo Cristo del Salvador, Salvador María de Lacy, a colación de la exposición que sobre Cristo Salvador se inauguró este pasado jueves en el Palacio de Colomina CEU. Del mismo modo, el catedrático jubilado de la Universidad de Valencia y director del Museo del Patriarca del Real Colegio del Corpus Christi, Daniel Benito Goerlich, explica la historia y el origen de este fervor, que culmina con la llegada de Jesucristo crucificado con llamas en los dos extremos, manco del brazo derecho y con los pies clavados de forma singular. Todo ello tras una travesía desde Beirut.

La leyenda cuenta que en la actual capital de Líbano, llamada entonces Berito, un judío había alquilado su casa a un cristiano, quien, al terminar su hospedaje, se dejó olvidado un crucifijo en la pared, un hecho que «escandalizó» a buena parte de la comunidad hebrea del lugar cuando fueron a visitar al dueño de la vivienda, que estaba enfermo:

«Decidieron bajar el crucifijo y ultrajarlo, sometiéndole a un martirio parecido al de Cristo, con lanzazos, golpes, patadas… En un momento dado, la imagen sudó sangre y agua por un costado y, ante el prodigio, quedaron fascinados, cogieron ese líquido, rociaron al enfermo, se curó, se obraron varios milagros y decidieron convertirse. El obispo local los bautizó», relata Benito Goerlich.

Documento hisórico sobre la travesía del Cristo Salvador desde Beirut hasta Valencia

Documento hisórico sobre la travesía del Cristo Salvador desde Beirut hasta ValenciaCarlos Latorre

A partir de ahí, la tradición narra que ese Cristo en la Cruz cruzó todo el Mediterráneo hasta llegar a Valencia, un trayecto que transcurrió permanentemente sin el brazo derecho y con los dos extremos de la Cruz con unas llamas a modo de guía. En la capital levantina, aproximadamente en el mes de noviembre, tuvo lugar una gran inundación, lo que supuso una notable crecida del caudal del río Turia. El Salvador, no obstante, sorteó las aguas y fue entre los céntricos puentes de Serranos y de la Trinidad cuando fue avistado y rescatado. Todo ello valió para que en la zona se erigiera la Iglesia del Salvador.

Salvado en la Guerra Civil

Desde ese instante, tal como subraya Benito Goerlich, la devoción hacia la figura fue absoluta hasta que en el siglo XVIII su veneración decreció «no por los fieles, sino por el clero y la autoridad eclesiástica». «Era tanta la devoción por el cristo del Salvador que se pusieron unas ventanitas para poder verlo. Pero, en un momento dado, algún personaje con ideas malignas cerró las puertas de esas ventanas y la gente no podía verlo. Y así han pasando años, años y años», lamenta.

Imagen del Cristo Salvador, junto a la Virgen María y una parte de su Cruz

Imagen del Cristo Salvador, junto a la Virgen María y una parte de su CruzCarlos Latorre

Hasta el día de hoy, el Cristo y la Cruz, añade el catedrático, «han sobrevivido a todo tipo de guerras, como la de Sucesión o la invasión napoleónica hasta que llegamos a la Guerra Civil, cuando la mayor parte de edificios religiosos en Valencia fueron saqueados, algunos incendiados y desvalijados», entre ellos el templo dedicado al Salvador:

«Se sacaron cosas y se hizo una hoguera fuera y en ella, entre varios hombres, echaron el Cristo. Es la mañana del 21 de julio de 1936. Había una furgoneta conducida por un joven profesor universitario, don Julián Sanvalero, y un canónigo de la Catedral que, disfrazados con monos de obrero, conducían esa camioneta por las diferentes hogueras para salvar lo que se pudiera. Llegaban y decían 'esto es arte, esto es arte, esto es del pueblo, el arte es del pueblo'», detalla.

«Iban cogiendo libros o lo que pudiera. Salvaron el Cristo, que estaba en la hoguera empezando a chamuscarse. Hay marcas de ello que se han visto en la última restauración. Intentaron sacar el Cristo con la enorme y pesadísima Cruz. Lo cogieron, lo desengancharon y lo metieron en la camioneta. La Cruz se quedó ardiendo, aunque una persona cogió un fragmento que ha quedado como reliquia, como una imagen sagrada. Hoy en día hay una Cruz nueva, pero el Cristo es el mismo de siempre, que sobrevivió», afirma Goerlich.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas