Castillo de Cullera (Valencia)

Imagen de archivo del Castillo de Cullera.Getty Images/iStockphoto

El castillo valenciano que aparece en el Cantar del Mío Cid y vigila el Mediterráneo desde hace más de mil años

El origen de la fortaleza se remonta al siglo IX, cuando el estado cordobés decidió construir una fortaleza en este enclave durante el periodo de dominio islámico

La Comunidad Valenciana es una tierra marcada por la historia, donde los castillos medievales se alzan como algunas de sus joyas patrimoniales más valiosas. Desde fortalezas que vigilan la costa hasta recintos que protegían antiguas rutas comerciales, estas construcciones recuerdan siglos de conquistas, batallas y convivencia de culturas. Entre todas ellas destaca una que domina el Mediterráneo desde lo alto de una montaña y que incluso aparece vinculada a la épica del Cantar del Mío Cid: el Castillo de Cullera.

La silueta de esta fortaleza se recorta sobre la llamada Montaña de los Zorros, una elevación estratégica que permite controlar toda la llanura litoral y la desembocadura del río Júcar. Desde su cima se obtiene una panorámica privilegiada del litoral valenciano y de la ciudad de Cullera, y en los días más despejados incluso es posible divisar el Cabo de San Antonio, en la provincia de Alicante. Esa posición dominante explica por qué este lugar fue elegido hace más de mil años para levantar un complejo defensivo destinado a vigilar el territorio y proteger uno de los puntos clave de la costa mediterránea.

Imagen de las vistas desde el Castillo de Cullera, Valencia

Imagen de las vistas desde el Castillo de Cullera, ValenciaTurismo Comunidad Valencia

El origen del castillo se remonta al siglo IX, cuando el estado cordobés decidió construir una fortaleza en este enclave durante el periodo de dominio islámico. La función del recinto era fundamentalmente estratégica, desde controlar las rutas de comunicación, los recursos naturales de la zona, hasta las fronteras de la taifa valenciana. Como otras fortalezas musulmanas, estaba concebido no solo como estructura militar, sino también como refugio en caso de peligro.

El sistema defensivo estaba formado por una alcazaba principal y amplios espacios amurallados conocidos como albacaras, pensados para proteger a quienes se refugiaban en el interior del recinto. Con el paso de los siglos el complejo se amplió y se transformó, incorporando torres y murallas que reforzaban su capacidad defensiva y permitían vigilar el litoral y el interior del territorio.

La importancia del castillo quedó reflejada incluso en la literatura medieval. En el Cantar del Mío Cid se menciona esta fortaleza durante la campaña militar de Rodrigo Díaz de Vivar contra la taifa de Valencia. Según el relato épico, el Cid llevó a cabo ataques rápidos y saqueos en distintos puntos del territorio para debilitar al reino musulmán antes de la conquista de Valencia. Cullera fue uno de esos lugares estratégicos. El poema narra cómo el rey almorávide Yúcef, derrotado por el Cid en batalla, buscó refugio tras las murallas de la fortaleza para salvar la vida, una escena que muestra la relevancia del castillo dentro de los conflictos de la época.

Siglos de historia y conquista de Jaume I

La fortaleza continuó siendo un enclave clave durante siglos. En 1239 pasó definitivamente a manos cristianas tras la conquista de Valencia por Jaime I. Una vez incorporado al reino cristiano, el recinto siguió desempeñando un papel defensivo. Durante el siglo XVI se convirtió en una pieza clave para vigilar la costa frente a los ataques de los piratas berberiscos que asolaban el Mediterráneo. Más tarde, en el siglo XIX, recuperó protagonismo militar durante la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas.

Recreación de cómo era antiguamente el Castillo de Cullera con las murallas

Recreación de cómo era antiguamente el Castillo de Cullera con las murallasWikipedia

A lo largo de este extenso periodo histórico el castillo experimentó numerosas transformaciones, lo que explica la mezcla de estilos y elementos arquitectónicos que hoy presenta. Entre las estructuras más reconocibles del conjunto destacan varias torres defensivas que formaban parte del sistema de murallas que protegía la antigua villa. Algunas de ellas, como la Torre de Santa Ana, la Miranda, la del Racó de Sant Antoni, la Desmochada o la singular Torre Octogonal de origen almohade, todavía se conservan en la ladera de la montaña y permiten comprender cómo funcionaba el complejo sistema de vigilancia y defensa que rodeaba el castillo.

A finales del siglo XIX el castillo experimentó una transformación importante con la construcción del Santuario de la Virgen del Castillo, patrona de la localidad. El templo, levantado entre 1891 y 1897 por el arquitecto José María Belda, se integró en el conjunto y reforzó el carácter simbólico del lugar para los habitantes de Cullera.

En la actualidad, el castillo se ha convertido en uno de los grandes referentes históricos y turísticos de la comarca. Declarado Bien de Interés Cultural y restaurado en las últimas décadas, el recinto alberga el Museo Municipal de Historia y Arqueología, donde se explica la evolución de la fortaleza y el pasado de la ciudad. Las visitas permiten recorrer la Torre Mayor, caminar por el perímetro defensivo y descubrir los restos de murallas y torres que aún sobreviven en la ladera.

El conjunto forma además parte de la Red de Castillos y Palacios de España y está integrado en el itinerario del Camino del Cid, una ruta cultural que sigue las huellas literarias e históricas del célebre caballero medieval. Hoy es posible acceder al castillo a pie, en coche o mediante un tren turístico que asciende por la montaña, y durante todo el año se organizan visitas guiadas y actividades culturales que llenan de vida este espacio histórico.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas