Imagen de archivo de una manifestación contra Mazón por la gestión de la dana en Valencia.

Imagen de archivo de una manifestación contra Mazón por la gestión de la dana en Valencia.Europa Press

La izquierda trata de conseguir en las calles la imputación de Mazón que la Fiscalía rechaza

Este domingo tendrá lugar en Valencia la manifestación número 16 contra el expresidente de la Generalitat pese al menguante apoyo de otras marchas y que dimitió hace más de cuatro meses

28 de marzo. Después de las Fallas y justo antes de Semana Santa. Esa es la fecha elegida por decenas de colectivos sociales para organizar la manifestación número 16 contra el expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón por su gestión de la dana del 29 de octubre de 2024, que la consideran «criminal». El recorrido de la marcha se iniciará a las 18 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Valencia y finalizará en la plaza de la Virgen. El lema es el de siempre: «Mazón a prisión».

Un aspecto novedoso respecto a otras concentraciones contra el exmandatario es que la del próximo día 28 será la primera desde que la jueza instructora de la causa de las riadas, Nuria Ruiz Tobarra, elevara el sumario ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), en una decisión que fue muy aplaudida por determinadas asociaciones de víctimas.

Sin embargo, poco tardó ese optimismo en desvanecerse después de que la Fiscalía emitiera su opinión sobre la elevación y asegurara que no aprecia indicios de delitos contra Mazón, por lo que rechaza investigarle e insta al Tribunal a devolver la causa al Juzgado número 3 de Catarroja para que la magistrada continúe con las actuaciones pendientes. Entre éstas hay varias declaraciones pendientes y está a la espera de recibir respuesta de Telegram y Whatsapp sobre la recuperación o no de los mensajes que el día de la tragedia se cruzaron el exmandatario y su entonces jefe de Gabinete, José Manuel Cuenca.

Pérdida de apoyo popular

Asuntos judiciales al margen, lo que viene constatándose desde hace no pocos meses es el reducido poder de convocatoria que tienes los organizadores de las manifestaciones para pedir el ingreso en la cárcel de Mazón. Tras unas primeras protestas realmente masivas, la evidente politización de las marchas ha sido una constante, lo que ha derivado en una pérdida de apoyo popular.

Desde que Mazón dimitiera en noviembre del pasado año, se han organizado tres concentraciones, con resultados pocos favorecedores para los convocantes, mas aun teniendo en cuanta que se cuentan por casi dos centenares. Así, la primera tras la renuncia tuvo lugar a finales del citado mes de diciembre. A ella acudieron 2.000 personas según la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana y 1.100 según la Policía Local de Valencia (PLV).

Mal balance, aunque peor fue el de enero. Tras un diciembre en el que la manifestación se tuvo que suspender debido a una alerta por lluvias, el año comenzó de mala manera para los manifestantes, que únicamente pudieron arrastrar a 500 personas en la localidad de Benetússer, una de las más afectadas por la dana.

De las calles a las Cortes y las encuestas

El dato se recuperó mínimamente en febrero: 1.500 asistentes para la institución que dirige Pilar Bernabé y 800 para la PLV, puesto que volvió a celebrarse en la capital del Turia. Esta circunstancia no se reduce tan solo a las calles en relación con la catástrofe, sino que tiene su traslación en las estrategias de los partidos de izquierdas en la Comunidad y, al mismo tiempo, en las encuestas electorales.

En este sentido, si con Mazón en el cargo la narrativa de Diana Morant, Joan Baldoví y los respectivos subordinados se reducía a cargar contra él, el panorama no ha variado demasiado. Meses después, y frente a un Juanfran Pérez Llorca que ha devuelto la normalidad institucional, el argumentario de socialistas y nacionalistas es más endeble y reducida que nunca.

Es por eso que los diferentes estudios demoscópicos, salvo los encargados por el PSPV-PSOE y Compromís, no dudan en pronosticar que PP y Vox revalidarían la mayoría absoluta que ya consiguieron en mayo de 2023, quedándose en el entorno de los 53 escaños de los 99 de los que se componen las Cortes Valencianas.

Al igual que los de Santiago Abascal recogerían los votos que perderían los 'populares', Morant empeoraría el ya de por sí mal resultado de Ximo Puig, bajando de la barrera psicológica de las 30 actas y quedándose en 27 en beneficio de un Compromís con el que los números tampoco le darían para sumar y desbancar al centro-derecha.

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