Caballo parado tras la actuación de la Policía Local de Alboraya

Caballo parado tras la actuación de la Policía Local de AlborayaPolicía Local de Alboraya

Ni perros ni caballos: Alboraya sanciona a un jinete por no recoger los excrementos de su montura

Los agentes tramitan una denuncia en los alrededores de la Ermita dels Peixets y recuerdan que la normativa de limpieza viaria no hace distinciones de tamaño ni de especie

La obligación de mantener limpias las calles no entiende de pedigrí, ni de especies, ni del tamaño del animal. Acostumbrados a fiscalizar las infracciones de los dueños de perros, los agentes de la Policía Local de Alboraya (Valencia) han tenido que levantar la vista del suelo esta semana para sancionar a un jinete que dejó a su paso algo más que huellas de herradura. El hombre ha sido denunciado formalmente por no recoger los excrementos de su caballo mientras realizaba una ruta por el municipio.

Los hechos se produjeron en las inmediaciones de la Ermita dels Peixets, un entorno de alto valor paisajístico que sirve de frontera entre la huerta y el mar, y que constituye una zona de habitual esparcimiento para vecinos, caminantes y ciclistas. Fue en ese enclave donde se constató que el caballista había ignorado las deposiciones de su equino en plena vía pública, vulnerando las ordenanzas municipales de convivencia y aseo urbano.

Lejos de archivar el asunto como una simple anécdota local, el cuerpo de seguridad ha decidido hacer pública la intervención para agitar conciencias y señalar un evidente doble rasero. A través de sus perfiles oficiales, las autoridades han interpelado a los vecinos planteando que «si los que pasean perros tienen que recoger sus deposiciones», carece de todo sentido preguntarse «por qué los jinetes o amazonas no tienen que hacerlo». Esta cita, integrada en su publicación en redes sociales, busca desmontar la falsa creencia de que las normas de higiene urbana solo aplican a las mascotas convencionales.

El abandono de estiércol equino en zonas de tránsito peatonal multiplica los problemas habituales asociados a la suciedad callejera. A la evidente desproporción de volumen y al fuerte impacto olfativo, se suma un riesgo real de accidentes y resbalones para el resto de usuarios de la vía. Con esta denuncia, la Policía de Alboraya sienta un precedente claro: la responsabilidad cívica es inexcusable para cualquiera, independientemente de si el animal al cargo va sujeto por una correa de nailon o guiado por unas riendas de cuero.

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