Imagen de archivo de los alrededores del pueblo El Toro, en el interior de Castellón
La receta de un pueblo de la España vaciada que ha logrado revertir la despoblación
La despoblación se ha convertido en uno de los grandes desafíos territoriales en todo el país. El fenómeno de la llamada «España vaciada» preocupa por igual a administraciones, expertos y vecinos de cientos de pequeños municipios que ven cómo, año tras año, su padrón se reduce, su población envejece y sus servicios corren peligro. La Comunidad Valenciana no es ajena a esta realidad. Según los datos oficiales más recientes según la Agenda AVANT (política autonómica contra la despoblación) y datos del INE, 178 municipios valencianos están catalogados como en riesgo demográfico, repartidos entre las tres provincias.
Sin embargo, no todo son malas noticias. En medio de ese mapa teñido de incertidumbre, algunos pueblos empiezan a ver la luz al final del túnel y demuestran que revertir la tendencia es posible. Uno de esos ejemplos se encuentra en el interior de Castellón, en la localidad de El Toro, en plena comarca del Alto Palancia, donde sus vecinos y su ayuntamiento están logrando frenar la pérdida de habitantes y acercarse a cifras de población que no se veían desde hace casi dos décadas.
Situado en la frontera con Teruel, este pequeño municipio ha pasado de mirar con preocupación cómo descendía su censo a hacerlo ahora con optimismo. En 2007 llegó a alcanzar los 292 habitantes, el mejor registro de los últimos años, pero después inició un declive progresivo que lo llevó a tocar fondo en 2021, cuando el padrón se situó en 239 vecinos. Desde entonces, la tendencia ha cambiado de signo. Su alcalde, José Arenes, lo resume con una frase cargada de ilusión: el municipio va camino de alcanzar los 300 habitantes. Una barrera simbólica que, de lograrse, supondría un hito histórico para la localidad.
Arenes insiste en que este crecimiento no es fruto de la casualidad, sino del trabajo constante para convertir a El Toro en un lugar atractivo para vivir. Detrás de cada nuevo empadronamiento, explica, hay esfuerzo, planificación y una apuesta clara por ofrecer servicios que faciliten que las familias puedan asentarse. El pueblo cuenta con colegio, consultorio médico auxiliar, instalaciones deportivas y actividad económica vinculada principalmente al sector agrícola, lo que permite mantener una vida cotidiana activa durante todo el año.
La escuela, principal foco de atracción
Uno de los indicadores más reveladores de esta recuperación demográfica es la evolución del centro educativo. Si en el curso 2024-2025 apenas había nueve alumnos, en el actual la cifra prácticamente se ha duplicado, alcanzando los 24 estudiantes si se suman también los de Secundaria. Para el alcalde, ver a niños y jóvenes recorriendo las calles es la mejor prueba de que el pueblo está vivo y el mayor estímulo para seguir trabajando en esa dirección. La presencia de familias jóvenes no solo estabiliza el padrón, sino que garantiza la continuidad de servicios y genera un dinamismo social que se contagia al conjunto del municipio.
Cascada de El Toro, en la provincia de Castellón
El Toro se ha convertido así en un referente de buenas prácticas frente a la despoblación en el interior de la provincia de Castellón. Su experiencia demuestra que, con servicios básicos, calidad de vida y una estrategia orientada a atraer y fijar población, es posible cambiar la tendencia incluso en los municipios más pequeños y alejados de los grandes núcleos urbanos.
La comarca de Los Serranos
Y no es un caso aislado. En la comarca valenciana de Los Serranos también se percibe ese cambio de rumbo. En los últimos años, el conjunto del territorio ha logrado aumentar su población, pasando de poco más de 16.000 habitantes en 2020 a superar los 18.000 en 2025. Un crecimiento que refleja que algo está cambiando en el interior valenciano y que responde tanto al impulso de los ayuntamientos como a las políticas de apoyo de la administración autonómica.
Imagen de archivo de uno de los municipios de la comarca de Los Serranos, Valencia
El director general de Administración Local, José Antonio Redorat, ha puesto en valor este avance durante su visita a Calles, uno de los municipios donde más se ha notado la recuperación demográfica. Allí, la población ha pasado de 355 habitantes en 2020 a 465 en 2025, un incremento muy significativo en apenas cinco años. Este crecimiento se apoya en medidas de discriminación positiva, como el Fondo de Cooperación Municipal contra el Despoblamiento, que incrementa las ayudas económicas a estas localidades, y en iniciativas destinadas a reforzar el arraigo, la identidad y el orgullo de vivir en los pueblos del interior.
Casos como el de El Toro o el de Calles evidencian que la despoblación no es un destino inevitable. Con servicios, apoyo institucional y una comunidad implicada, algunos municipios de la «España vaciada» empiezan a escribir una historia diferente, en la que el futuro vuelve a dibujarse con niños en las aulas, calles con vida durante todo el año y padrones que, poco a poco, recuperan el pulso perdido.