Imagen tomada este lunes en el Congreso de los Diputados del chófer de Carlos Mazón durante la dana de Valencia
El chófer de Mazón el día de la dana se niega a declarar en la comisión de investigación del Congreso
El chófer del expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón durante la dana del 29 de octubre de 2024 se ha negado este lunes a declarar ante la comisión de investigación que se lleva a cabo en el Congreso de los Diputados.
«Con todo el respeto, informo de que no responderé a las preguntas que se me formulen. Me remito a mis declaraciones en el juzgado de Catarroja. Mi deseo es no responder a preguntas», ha dicho en la sala en la que se ha celebrado la comparecencia en la Cámara Baja.
El conductor, Ernesto Serra Morant, se ha remitido en casi todo momento a su declaración previa, del pasado 20 de febrero, en calidad de testigo ante la jueza de Catarroja Nuria Ruiz Tobarra. En esa sesión sí respondió a las preguntas formuladas.
No llevaba la radio
En San Jerónimo, únicamente ha puntualizado que no llevaba la radio durante sus trayectos; que no ha recibido presiones de ningún tipo durante la realización de sus funciones, «ni antes ni después»; que «no» tiene miedo; y que no fue contratado por nadie para su labor como conductor de Mazón al ser «funcionario».
El chófer, que prestó servicio desde alrededor de las 8 de la mañana del 29 de octubre de 2024 hasta cerca de las 2 de la madrugada del día 30, aseguró en la declaración en Catarroja que no fue hasta aproximadamente las 19 cuando recibió la orden de trasladar al expresidente Mazón desde el Palau de la Generalitat hasta el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi).
Sostuvo también que el mensaje Es-Alert (20:11 horas) sonó en el coche cuando todavía estaban en Valencia ciudad de camino a La Eliana, donde se celebraba el mencionado Cecopi, al que Mazón llegó a las 20:28 horas según las cámaras de seguridad del centro y tal y como confirmó el propio Mazón meses después de la catástrofe, en febrero de 2025.
Finalmente, el conductor aseguró que durante aquella jornada del 29 de octubre, pese a no llevar la radio conectada, no había visto ni oído nada inusual y que no fue consciente de la gravedad de las circunstancias hasta que llevaba un rato en La Eliana.