Cartel de desaparecido de Vicente L.G, agresor sexual reincidente

Cartel de desaparecido de Vicente L.G, agresor sexual reincidenteEl Debate

La policía detiene al agresor sexual reincidente de Castellón 28 días después de fugarse

La fuga del castellonense Vicente L. G. ha llegado a su fin casi un mes después de que permanecía en busca y captura desde hace casi un mes. Agentes de la Comisaría Provincial de Castellón han logrado localizar y detener en Tarancón (Cuenca) al hombre condenado por al menos dos agresiones sexuales y coacciones, que permanecía en paradero desconocido desde el pasado 9 de abril, según ha publicado el periódico Mediterráneo.

Aquel día debía comparecer ante el juzgado en una vista clave para decidir si continuaba en libertad con medidas cautelares o si ingresaba en prisión. Sin embargo, no acudió a la cita judicial y, desde ese momento, nadie supo ubicarlo. La alarma se disparó cuando, horas después, apareció su pulsera de control telemático abandonada en una calle de Valencia, un indicio claro de que había cortado el seguimiento policial.

Desde entonces, la Policía Nacional activó un dispositivo de búsqueda con efectivos de distintas provincias, al considerar que se trataba de una persona «potencialmente peligrosa». Investigadores de Valencia y Castellón trabajaron de forma coordinada durante semanas, siguiendo distintas líneas de investigación que, aunque prometedoras, no ofrecían certezas sobre su ubicación.

Uno de los puntos que desde el principio estuvo bajo vigilancia fue la provincia de Cuenca, ya que los agentes conocían la relación personal que el fugitivo mantenía con esta zona. Finalmente, esas sospechas se confirmaron y Vicente L. G. fue localizado en Tarancón, donde ha sido arrestado y ha pasado a disposición judicial.

Durante este tiempo, el entorno del detenido defendía que su desaparición podía haber sido forzada y aseguraba temer por su estado de salud, una versión que ahora queda desmentida tras su localización y detención.

Acumulaba más de 40 denuncias

La trayectoria criminal de Vicente L. G. dibuja el perfil de un manipulador nato que utilizaba el terror psicológico y la suplantación de identidad como armas de control. Con un historial de más de 40 denuncias que incluye agresiones sexuales a menores y chantajes con vídeos íntimos, el detenido no se limitaba a la violencia física; se presentaba ante sus víctimas como un falso agente del CNI o detective vinculado al crimen organizado para anular su voluntad.

Mediante relatos fantasiosos que incluían supuestas conexiones con cárteles internacionales y amenazas de muerte hacia familiares, lograba que las mujeres vivieran en un estado de reclusión y pánico constante, llegando incluso a coaccionarlas para que cometieran actos delictivos o interpusieran denuncias falsas en su nombre.

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