Imagen tomada este miércoles durante el Besamanos a la Virgen de los Desamparados

Imagen tomada este miércoles durante el Besamanos a la Virgen de los DesamparadosVictor Gutierrez

Multitudinario Besamanos a la Virgen de los Desamparados desde las 6:30 horas con la plaza llena de fieles esperando su turno

El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, señala que este acto «permite una cercanía física pero sobre todo espiritual de los cristianos con la Mare de Déu»

El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha asistido este miércoles al Besamanos público en honor a la Virgen de los Desamparados en el que ha asegurado que «es un acto multitudinario marcado por la devoción a la Virgen"donde hay una cercanía física, pero lo más importante una cercanía espiritual de los cristianos con la Mare de Déu».

Conforme ha señalado el Arzobispo, precisamente «esta convocatoria, este Día del Besamanos, consigue precisamente esto, que la cercanía física acompañe y despierte una cercanía espiritual».

Así, «es un acto que tiene esa parte de intimidad personal, de encuentro personal, porque la Misa De Infantes es la Misa de Infantes, el traslado es el traslado, la procesión es la procesión. Son actos multitudinarios». Pero este acto yo pienso que tiene como un toque de cercanía personal, un toque de intimidad personal, que es fundamental también en la vida cristiana", ha añadido.

Monseñor Benavent ha recordado que todo el mes de mayo está dedicado a la devoción a la Virgen de los Desamparados y en Valencia coincide que la fiesta de la Mare de Déu es siempre el segundo domingo de mayo, por tanto, «no es solo un día, está claro que durante todo el mes, tantas asociaciones, tantos grupos, parroquias, vienen aquí a visitar a la Virgen».

Y, además, el Besamanos es una iniciativa- impulsada hace ya varios años a iniciativa de la Hermandad de Seguidores de la Virgen siendo entonces rector de la Basílica, Juan Bautista Antón- que ha tenido una «gran aceptación por parte del Pueblo de Dios y de toda la Diócesis». «Cada vez, cada año, cuando vengo, saludo a gente de muchos pueblos de la diócesis, no solo de la ciudad, que ven en esta celebración una ocasión para acercarse más a la Madre del Señor», ha afirmado.

10.000 personas a media mañana

A las seis y media de la mañana abrían las puertas de la Basílica con una plaza casi llena de gente esperando su turno para pasar ante la imagen de la Virgen. «A mitad de la mañana cerca de 10.000 personas ya habían pasado ante la Mare de Déu,» asegura Jose Luis Albiach, presidente de la Hermandad de Seguidores de la Virgen que coordina la organización del Besamanos. «Todos los años intentamos que se supere, pero realmente la superación la hace el mismo pueblo, él es el verdadero protagonista, que se pone a los pies de la Virgen para pedir y dar».

Imagen tomada este miércoles de monseñor Enrique Benavent durante el Besamanos a la Virgen de los Desamparados

Imagen tomada este miércoles de monseñor Enrique Benavent durante el Besamanos a la Virgen de los DesamparadosVictor Gutierrez

«Procuramos que no haya ninguna incidencia, estamos repartiendo agua a toda la gente que la pide, gratuitamente, porque queremos que el día transcurra lo mejor posible, a pesar del calor. Y si ocurre cualquier problema están disponibles los servicios de emergencia de la Cruz Roja para poder atenderlo».

Y en el interior del templo, como cada año, «muchas peticiones, muchas emociones, gestos de amor que los valencianos devuelven a la Madre con cariño», añade Albiach, que confirma que «permaneceremos, como siempre, hasta que pase el último devoto, la Virgen estará a los pies del altar mayor y la Basílica abierta para recibir a todo el mundo».

El presidente de la Hermandad ha recordado que «Nuestra obligación es intentar llevarla, acercarla a todos aquellos que no pueden venir aquí a la Basílica, porque la Virgen siempre está aquí en su Basílica, pero para aquellas personas que están enfermas o que tienen algún impedimento para poder llegar, nosotros la acercamos a los pueblos y a cualquier población que nos pidan de la Comunidad Valenciana, tanto en la capital como en cualquier pueblo que nos lo pidan».

«Encuentro directo con la Madre»

Por su parte, el rector de la Basílica, Melchor Seguí, asegura que «es un día de emoción más íntima y de encuentro directo con la Madre. Aunque haya una gran multitud, el Besamanos es un momento de cercanía con la imagen y lo que representa para todos los valencianos, que nos acercamos a la Santísima Virgen con ese rostro, con esa inclinación, con esa cara de misericordia que nos mira, que se mezcla en nuestra historia y que camina con nosotros»

Un día en el que la Basílica abre sus puertas al pueblo valenciano, ininterrumpidamente. Por lo que el rector ha querido agradecer el trabajo y la dedicación de todas las personas que hacen posible este día, la Hermandad de Seguidores, la Corte de Honor, miembros de los diferentes grupos vinculados al templo, junto a sacerdotes y trabajadores «que ayer colaboraron en los preparativos y antes de las 6 de la mañana estaban en la Basílica ultimando los detalles». Para todos ellos « es un privilegio, pero también una gran responsabilidad, la de servir la devoción a la Madre de Déu a todo el pueblo valenciano». Una labor que realizan también «con mucha delicadeza porque saben que nadie es el dueño de la devoción, sino que somos los servidores y recibimos a todos con amabilidad y un gran espíritu de acogida».

Manto donado por la Cuarentuna de Derecho

La imagen procesional de la Virgen ha sido colocada en el templo a la altura de los devotos. Este año luce un manto de color crudo, con hilo de plata y oro, donado por los «cuarentunos» de la Tuna Universitaria de Derecho, tal y como explica María Dolores Alfonso, camarera de la Virgen de los Desamparados, que ha preparado con cariño la imagen de la Virgen que «está reluciente en un día muy bonito, en el que ver que los hijos se pueden acercar a su Madre es motivo de alegría». La camarera recuerda que hoy, así como todo el año, podemos colaborar con la obra social de la Basílica, «la Virgen lo mueve todo y Valencia es una ciudad muy generosa, los valencianos somos muy generosos y esperamos que el día dé su fruto».

Fundación MAIDES

Entre los devotos también han participado usuarios, trabajadores y voluntarios de la Fundación Mare de Déu dels Desamparats (MAIDES), dedicada a la atención de personas con enfermedad mental grave y en riesgo de exclusión social.

Su presidente, Marcos Pascual, señala que «Es un día especial en el que nos emociona ver tanta gente que acude a venerar a la Mare de Déu, tan vinculada a nuestra fundación. Es una alegría ver al pueblo valenciano que comparte esta devoción a la Virgen y también confirmar que mucha gente nos conoce, pregunta por la labor que hacemos y siempre muestra interés en conocer más y ayudar

«Los usuarios están emocionados porque de algún modo saben que gracias a la devoción de la Virgen tienen ese cuidado que necesitan y que merecen, y son los primeros en valorarlo y en agradecerlo», añade.

La Fundación se encuentra actualmente inmersa en el proyecto de construcción de las nuevas viviendas tuteladas, en la localidad de Burjassot, para la atención de personas con enfermedad mental grave. «Estamos en pleno arranque de la estructura, y agradecidos porque mucha gente cuando conoce la labor de la Fundación quiere colaborar y ayudar. Estamos muy felices por eso, porque lo necesitamos, pero también porque es hermoso sentirse acompañados, sentir que la gente ayuda, sentir que formamos parte de una iglesia que se preocupa por los pobres, y debemos destacarlo y sentirnos orgullosos de ello».

Desde varios puntos de la Comunidad

Entre los devotos se encuentra Izíar, una joven valenciana que se ha acercado a los pies de la Mare de Déu para presentarle a su hija Eda, nacida el pasado mes de marzo. « Mi marido y yo nos casamos en la Basílica y nos hacía muchísima ilusión traer a nuestra hija, que ya forma parte de la asociación Eixidors del Trasllat, como su abuela».

Junto a ellas también vemos a María, que con su amiga también María, acuden desde el Cottolengo del Padre Alegre a los pies de la patrona para demostrar su devoción y pedirle su amparo y su intercesión en sus oraciones.

Entre las miles de personas que llenan la plaza de la Virgen encontramos grupos procedentes de diferentes pueblos de la Comunidad Valenciana, como es el caso de Consuelo, que acude junto a sus padres y su prima, desde Valle de Almonacid, un pueblo de la Sierra de Espadán en la provincia de Castellón. Desde la localidad, situada a pocos kilómetros de Segorbe, se ha desplazado un autobús con un grupo de 20 personas «para venerar y pedirle su protección y amparo a la Mare de Déu, a la que profesamos mucha devoción».

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