La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, junto al presidente de la CHJ, Miguel Ángel PoloDelegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana

Una comisaria de la CHJ admite ante la jueza de la dana el silencio del Gobierno durante la tragedia de Valencia

Cristina Solá declara en Catarroja que el técnico encargado de la vigilancia del Poyo «se quedó en casa»

«La situación hidrológica era dramática en el Poyo, el Magro y el Turia». La frase es de Cristina Solá, comisaria de aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar, ante la propia jueza de la dana en su declaración como testigo. La trabajadora del ente gubernamental ha admitido que «no se comentó nada» con respecto a los valores críticos que arrojaba el sistema de control de caudales durante su participación «telemática» en el Cecopi del 29 de octubre.

La testifical de Solá permite incidir de nuevo en la forma tan ciertamente sorprendente que tuvo la CHJ, con su presidente Miguel Polo a la cabeza, durante aquella fatídica jornada para Valencia. Limitándose exclusivamente a sus únicas competencias de avisar y controlar los caudales, nada de difundir ninguna alerta o aviso. Es más, el propio Polo no declaró en el Cecopi todos los avisos que su propia entidad estaba remitiendo vía correo electrónico a Emergencias de la Generalitat Valenciana.

Y prueba de ello sirve la declaración de la comisaria de aguas, quien no ha podido concretar ciertas cuestiones que aún siguen en el aire con respecto al papel que jugó la CHJ en la colaboración para la gestión de una emergencia de tal magnitud.

Solá ha admitido que de ella dependen los agentes fluviales, los encargados de controlar los caudales de la cuenca. Ha declarado que estos trabajadores «estuvieron pendientes», pero cuando se le ha cuestionado por qué el encargado específico del barranco del Poyo «se quedó trabajando en casa» aquel día, la comisaria ha despejado la duda con un simple «no sé los motivos, a mi no me los dijo, se los diría a un superior».

La trabajadora de la CHJ ha reconocido que 'participó' en el Cecopi de forma telemática y que inicialmente todas las miradas se dirigieron a «Utiel, el Magro y Forata». Y sobre la presa ha añadido que el traslado de información se debió a que únicamente podía proporcionada por la CHJ. También ha declarado que durante la reunión «no se comentó nada del SAIH», en relación a las alertas por el incremento de caudales que la propia Confederación sí iba notificando automáticamente por correo electrónico mientras Miguel Polo no transmitía dicha información en la reunión. Al respecto de ese 'silencio' ha justificado que no se trasladaron los datos porque «entendíamos que Emergencias lo sabía».

Solá también ha señalado que ese 'silencio' tuvo lugar, especialmente, durante el tiempo en el que el Cecopi tuvo un receso interno, dejando a todas aquellas personas que participaban telemáticamente fuera de participación. La comisaria ha concluido su testifical declarando que «a partir de las 19 horas, cuando se retomó el Cecopi, ya se hablaba del Poyo», sin concretar quién fue la primera persona que alertó sobre la situación del barranco mortal. Además, Solá ha recordado que «la situación hidrológica era dramática en el Poyo, en el Magro y en el Turia».

De nuevo ante la jueza de la dana queda en evidencia la parte del Gobierno que participó, telemáticamente, en el Cecopi de la dana. Sin información directa y limitándose a participar sin tomar la iniciativa para transmitir los datos que ellos mismos estaban registrando y valorando de forma interna.