Tobogán Verti-Go de Aqualandia BenidormAqualandia Benidorm

Benidorm abre el tobogán acuático más alto de Europa: «Es como lanzarse desde un edificio de 13 pisos»

La atracción de Aqualandia, bautizada como 'Verti-Go', promete a los bañistas más audaces alcanzar velocidades superiores a los 100 km/h en un descenso fulgurante de apenas tres segundos

Los amantes de las emociones fuertes tienen un motivo más de peregrinación en la Costa Blanca. El parque acuático Aqualandia, situado en Benidorm, ha abierto 'Verti-Go', una imponente estructura que se alza con el título del tobogán más alto de Europa y se consolida entre los más elevados a nivel mundial. Esta colosal atracción desafía a los bañistas más intrépidos a experimentar una caída libre desde una altura equivalente a un edificio de 13 plantas.

Lejos de ser una única rampa, el reclamo del complejo alicantino está formado por dos pistas paralelas que se elevan hasta los 28 y 33 metros de altura, respectivamente. Quienes se atrevan a deslizarse por la versión más extrema recorrerán más de 100 metros de longitud, mientras que el trazado contiguo ofrece un recorrido nada desdeñable de 95 metros. Todo ello ha sido diseñado con el propósito de maximizar la sensación de ingravidez que da nombre a la atracción.

Las cifras técnicas de este gigante acuático son comparables a las de la ingeniería automovilística de élite. Según los responsables del recinto lúdico, aunque la aceleración final de cada usuario está supeditada a su masa corporal, la instalación garantiza que, incluso en los escenarios más conservadores, se superará la barrera de los 100 kilómetros por hora. Esto se traduce en una caída fulgurante completada en tan solo tres segundos, un reprís de aceleración que muy pocos vehículos superdeportivos del mercado podrían igualar.

Más allá del vértigo extremo

Si bien el lema promocional de la nueva instalación lanza un claro desafío a los visitantes -«Verti-Go es como lanzarse desde un edificio de 13 pisos. ¿Estás preparado para el reto?»-, el abanico de opciones del recinto abarca experiencias para perfiles menos temerarios pero igualmente ávidos de diversión. La oferta se complementa con una nutrida variedad de toboganes de menor envergadura, concebidos para estimular los sentidos de otras maneras. Entre ellos destacan las plataformas tubulares completamente cerradas, donde la adrenalina de la pendiente se combina con el misterio de un descenso sumido en la oscuridad.

Ocio familiar

Para equilibrar la balanza entre el riesgo extremo y el descanso, la dirección del parque mantiene su tradicional apuesta por el turismo familiar. Aqualandia dispone de áreas infantiles de escasa profundidad, equipadas con juegos interactivos seguros para los más pequeños.

Asimismo, la gran piscina central se convierte en el núcleo social del parque, albergando sesiones colectivas de aqua-gym dirigidas por un equipo de monitores. En cuanto a los servicios de restauración, el complejo flexibiliza la experiencia del visitante: ofrece la posibilidad de adquirir comida en la red de bares y restaurantes de las instalaciones, o bien hacer uso de las amplias zonas de pícnic habilitadas para aquellos que prefieran consumir los alimentos traídos de casa.