Aulas prefabricadas en las que estudian actualmente los alumnos de secundaria en Borriol, CastellónGVA

Un pueblo de Castellón lleva ocho años sin instituto público a la espera de que Compromís ceda una parcela a la Generalitat

Los alumnos de secundaria de la localidad de Borriol estudian en aulas prefabricadas desde 2019

La localidad castellonense de Borriol continúa sumida en una preocupante parálisis educativa al acumular más de ocho años de espera para la construcción de su instituto público, un proyecto paralizado desde marzo de 2018. En todo este proceso, el papel de Compromís ha quedado severamente cuestionado ante la opinión pública, ya que la formación que ostenta la alcaldía no ha sido capaz de materializar la adquisición del suelo ni su posterior entrega a la Generalitat.

La raíz del problema radica en una gestión deficiente del suelo, una parcela de titularidad privada cuya elección ya fue advertida en su día como una fuente potencial de complicaciones y retrasos significativos.

El equipo de gobierno local, encabezado por el alcalde Hèctor Ramos, de Compromís, partido que lidera el ejecutivo municipal mediante pactos de gobernabilidad revalidados tras las elecciones locales de 2023, presupuestó inicialmente una partida de 265.000 euros calculando el coste del suelo a razón de 12 euros por metro cuadrado.

Sin embargo, el procedimiento de expropiación forzosa no se inició de manera efectiva hasta fechas muy tardías, abriendo un conflicto con los propietarios particulares, quienes presentaron una tasación del terreno ostensiblemente superior a la fijada por el Consistorio.

Al encontrarse las posturas completamente alejadas, el precio definitivo del suelo ha tenido que quedar supeditado a la resolución del Jurado de Expropiación Forzosa, prolongando el bloqueo de unos terrenos que primero deben ser adquiridos por el Ayuntamiento, posteriormente urbanizados y, finalmente, cedidos al Consell para que la administración autonómica pueda ejecutar las obras del centro de ladrillo.

«Borriol está harto de esperar»

El Partido Popular responsabiliza directamente a los ejecutivos de Compromís de haber sido incapaces de culminar un procedimiento que consideran imprescindible y urgente para el municipio. «Nos han hecho perder ocho años y seguimos sin tener plazos de ejecución», ha lamentado recientemente el portavoz popular en la localidad, Enrique Esteve, quien aseguró además que «Borriol está harto de esperar».

Esteve ha manifestado de forma reiterada que tras casi una década desde los primeros anuncios oficiales ya no quedan excusas válidas para justificar que el suelo continúe sin ser de titularidad municipal, calificando la situación de «profundamente injusta», tanto para los alumnos como para el equipo docente.

Enrique Esteve con José María Larena y María EstevePPCS

Desde las filas populares se exige al alcalde que actúe con transparencia y comparta con la ciudadanía el coste real que supondrá para las arcas públicas esta expropiación, al tiempo que hacen un llamamiento urgente para agilizar un trámite burocrático que mantiene paralizada una infraestructura vital. Asimismo, las críticas del Partido Popular a nivel provincial coinciden en que la Generalitat Valenciana permanece a la espera de que el Ayuntamiento de Borriol cumpla de una vez por todas con su obligación legal y entregue la parcela liberada, lo que permitiría dar luz verde definitiva al proyecto constructivo.

La Generalitat Valenciana sí dio un paso administrativo importante en enero de 2024, bajo el mandato del popular Carlos Mazón, cuando autorizó oficialmente la creación del IES de Borriol mediante decreto, transformando la antigua sección educativa en instituto autónomo. Sin embargo, la falta de suelo cedido y urbanizado sigue impidiendo iniciar cualquier obra.

Desde el Partido Popular provincial sostienen que el Consell «ha cumplido su parte» y cargan contra el Ayuntamiento por no haber avanzado al mismo ritmo.

Aulas prefabricadas

Mientras la burocracia local sigue encallada en los despachos, la urgencia de este nuevo instituto se hace evidente al observar el precario contexto en el que se ven obligados a estudiar los jóvenes de Borriol. La comunidad educativa de la localidad suma ya su séptimo curso consecutivo alojada en barracones, una situación de provisionalidad incómoda que se arrastra de forma ininterrumpida desde el periodo escolar de 2019.

El retraso del instituto se ha convertido ya en uno de los asuntos más sensibles para Borriol. Las familias observan cómo el proyecto continúa bloqueado pese a las promesas acumuladas durante casi una década, mientras los alumnos siguen estudiando en instalaciones temporales y el municipio permanece a la espera de que el Ayuntamiento complete unos trámites que todavía parecen lejos de resolverse definitivamente.