Imagen de los representantes sindicales entregando en Educación las nuevas reclamaciones para poner fin a la huelga indefinida.

Imagen de los representantes sindicales entregando en Educación las nuevas reclamaciones para poner fin a la huelga indefinida.UGT

Los sindicatos exigen que Educación asuma medidas de Compromís para finalizar con la huelga indefinida de los profesores valencianos

Las formaciones piden que la burocracia sólo se deba cumplimentar en valenciano dejando de lado la doble versión en castellano

Cinco días esperando a que los sindicatos presentaran un nuevo documento y las ocho hojas del acuerdo entre las tres formaciones laborales de izquierdas bien parecen el regreso a la época de Compromís al frente de Educación: eliminar el castellano de los informes burocráticos a realizar por los profesores, recuperar las plantillas acordadas por los nacionalistas antes de perder las elecciones de 2023, que se restituyan todos los equipos directivos que han dimitido y que el valenciano pase a ser «lengua vehicular preferente».

Los sindicatos, que se han encontrado con la puerta de la Conselleria de Educación cerrada y han tenido que llevar a cabo su concentración de este lunes ocupando la calzada de la avenida Campanar, han presentado un órdago en toda regla a la administración del Partido Popular.

Los once días de huelga y las sucesivas manifestaciones permiten que las formaciones eleven el tono y contemplen un acuerdo por el que Educación regresaría más bien a todas aquellas políticas llevadas a cabo cuando Vicent Marzà era el responsable regional de la materia, a aquellos tiempos en los que el gobierno de Ximo Puig negó hasta en cinco ocasiones el incremento de sueldo que ahora se exige como línea roja.

En las nóminas está una de las novedades según el documento presentado por los sindicatos a Educación, y al que ha tenido acceso El Debate. STEPV, CCOO y UGT no especifican una cuantía exacta para subir el sueldo, como se venía haciendo hasta ahora tanto por los sindicatos como por Educación, sino que estiman que se debe «compensar la pérdida de poder adquisitivo desde 2010». En clave económica también se solicita, por ejemplo, que la Generalitat compense la pérdida de sueldo que van a tener los docentes por secundar las protestas, pero lo más llamativo es que se exige que esta medida se retrotraiga hasta el «11 de diciembre de 2025».

Obviamente los tres sindicatos con mayor matiz política no olvidan su apuesta por «el valenciano». Con respecto a la lengua exigen tanto que pase a ser «vehicular preferente» como que sea la exclusiva para realizar los informes burocráticos de los docentes, que hasta la fecha tenían que presentar la documentación tanto en valenciano como en castellano. Es decir, se presente un nuevo intento de arrinconar el castellano en la escuela pública de la Comunidad Valenciana, pese a que los docentes señalaron que el cambio del modelo lingüístico es de los apartados que menos apoyan de entre las reclamaciones sindicales.

También en el aspecto burocrático se pide que se determine un listado concreto de documentación a realizar por parte de los docentes y que no se pueda ampliar «por parte de ninguna autoridad educativa», así como posibilitar el uso de la Inteligencia Artificial para la realización de estos escritos.

En clave política tampoco se puede pasar por alto que lo sindicatos exigen que la Conselleria de Educación recupere el acuerdo de plantillas que dejó firmado Compromís en 2023, que además fue una de las primeras medidas revertidas por la derecha cuando ganó las elecciones de aquel año. En el apartado de plantillas también se pide que las vacantes y sustituciones sean suplidas en «un máximo de tres días».

En lo relativo a los ratios, los sindicatos piden que se reduzcan gradualmente a partir del curso 2027-2028 y durante los tres años posteriores; en el apartado de infraestructuras se pide el desarrollo del Plan Edificant, una de las medidas puestas en marcha, sin escaso éxito, cuando PSOE y Compromís gobernaban en la Comunidad Valenciana.

Por último, y no menos sorprendente, los sindicatos exigen que una vez se firme el acuerdo, «sean restituidos todos los directores y equipos directivos que han dimitido por dicho conflicto», además de que se exige que Educación tenga con ellos un «agradecimiento explícito y público». Así se entiende el ejemplo de la dimisión de la directora de un colegio valenciano exigiendo ser restituida. Las piezas a veces tardan en encajar.

A todo ello, ocho páginas con un nuevo órdago difícil de asumir al completo por la Administración y que todo dependerá de la amplitud de miras y negociación con la que los sindicatos quieran reunirse este lunes a partir de las 16 horas.

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