Embalse de Guadalest, Alicante
Los embalses alicantinos afrontan el verano a la cola de las reservas de agua en España y con el trasvase Tajo-Segura en el aire
La crisis hídrica se extiende a otras provincias y Castellón ya cuenta con menos recursos disponibles que el año pasado
La provincia de Alicante se asoma a la inminente campaña estival en una situación de extrema vulnerabilidad hídrica. Con los pantanos a poco más de la mitad de su capacidad, el territorio alicantino se sitúa a la cola nacional de reservas de agua, un escenario que se torna aún más crítico ante la creciente incertidumbre que rodea al trasvase Tajo-Segura tras los recientes avales judiciales a los recortes.
La radiografía del estrés hídrico, lejos de focalizarse en un solo punto, comienza a extenderse por el resto de la vertiente mediterránea, golpeando con fuerza al sureste peninsular y arrastrando a provincias como Castellón, que ya acusa el golpe de la sequía y registra un volumen de agua embalsada inferior al del pasado ejercicio.
Según los últimos datos facilitados este lunes por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), el sureste español acapara los peores registros de todo el país. El desierto hidrológico lo encabeza de forma dramática la provincia de Almería, que se erige como la más castigada de España al languidecer con apenas un 12,05 % de su capacidad total (27 hectómetros cúbicos de los 224 posibles). Le sigue de cerca la Región de Murcia, cuyos pantanos no logran superar el 35,14 % (52 hm³). En este preocupante podio de la escasez, Alicante ocupa la tercera posición: sus embalses retienen actualmente 162 hectómetros cúbicos, lo que representa un escaso 51,43 % de su capacidad.
El déficit de precipitaciones y las altas temperaturas continúan mermando los recursos en el conjunto de la Comunidad Valenciana, que se sitúa en un 59,20 % de su capacidad, muy por debajo de la media de otras regiones peninsulares que superan holgadamente el 85 % (como Castilla y León o Galicia). La crisis, además, se agudiza en Castellón. Los recintos castellonenses han caído al 58,82 % (130 hm³), confirmando una tendencia a la baja que deja a la provincia con menos recursos hídricos disponibles de los que contabilizaba en la misma semana del año anterior. Por su parte, la provincia de Valencia resiste ligeramente por encima, al 60,99 %.
Acueducto bajo asedio político y judicial
Este delicado escenario de reservas choca frontalmente con el callejón sin salida en el que se encuentra el trasvase Tajo-Segura. A las exiguas reservas de Alicante, Murcia y Almería se suma el firme aval del Tribunal Supremo a la implantación de los caudales ecológicos en el río Tajo. Como ya ha quedado patente tras la desestimación de los recursos de los regantes, esta hoja de ruta judicial y política despeja definitivamente el camino normativo para que se ejecute un recorte progresivo de las transferencias hídricas hacia el sureste.
Estado de los embalses por provincias
La tensión está servida mientras el reloj avanza hacia los meses de mayor demanda agrícola y de consumo. Las posturas entre las instituciones de las comunidades receptoras y el Gobierno de Pedro Sánchez están más distanciadas que nunca, evidenciando que el conflicto ha trascendido el ámbito técnico para instalarse de lleno en la trinchera política.
Sin la red de seguridad que históricamente ha proporcionado el acueducto y con la alternativa de la desalación cuestionada por el sector agrícola debido a la falta de infraestructuras de conexión, el campo alicantino se prepara para un verano marcado por la escasez física de recursos y la zozobra.
A nivel de cuencas, la fractura hídrica en la Península es evidente. Mientras demarcaciones como el Duero (89,77 %) o el Tajo (79,13 %) rozan el lleno técnico para afrontar el verano, la cuenca del Segura agoniza al 60,44 % y la del Júcar sobrevive al 67,78 %. Los datos ministeriales no hacen sino confirmar que la España seca encara la temporada estival mirando al cielo y a unos despachos donde el futuro del agua, hoy más que nunca, pende de un hilo.