Imagen tomada este miércoles de la plaza de la Virgen de Valencia durante la acampada ilegal de profesores en huelga
El seguimiento de la huelga educativa se desploma al 4 % en plena acampada ilegal en Valencia
El paro en las aulas pierde fuelle pese a la radicalización de las protestas
De mal en peor. Así se podría calificar para los sindicatos el seguimiento de la huelga indefinida en el ámbito de la educación pública no universitaria que se activó en la Comunidad Valenciana el pasado 11 de mayo. La razón es que, cuando se cumple el tercer día de la cuarta semana, el seguimiento a las 13 horas de este miércoles era el 4,02 % de toda la plantilla de docentes entre las tres provincias, según ha podido saber El Debate por fuentes de la Generalitat Valenciana.
Este llamativo dato no es algo esporádico ni casual, ya que ese martes el porcentaje de docentes que no secundaron el paro fue del 88 %. Es decir, tan solo no acudió a sus respectivos puestos de trabajo un reducido 12 %.
Quizás una de las causas por las que el apoyo inicial ha ido bajando de manera inexorable radique en la progresiva radicalización de las protestas que de viene dando desde finales de la última semana. El máximo exponente es la acampada ilegal por parte de algunos profesores desde la noche del lunes en la céntrica plaza de la Virgen de Valencia.
Allí han instalado en torno a medio centenar de tiendas de campaña y unas carpas, acompañadas de carteles contra el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y la consellera de Educación, Carmen Ortí. Intentan suavizar el carácter ideológico y político de la concentración, pero lo cierto es que los sindicatos CISF y ANPE se han desmarcado de la huelga firmando el acuerdo ofrecido por la Consellería.
Por el contrario, UGT, CCOO y ANPE no solo ocupan uno de los puntos neurálgicos de la capital regional, han cortado el tráfico sin permiso en unas de sus principales entradas y salidas y, por si lo anterior no fuera suficiente, se han atrincherado durante una hora en la sede de Educación sin permitir la entrada y salida a nadie del edificio.