Diseño con imágenes de Diana Morant, Pilar Bernabé, Joan Baldoví y Mónica Oltra
Morant y Bernabé hunden al PSOE en las encuestas electorales y quedan al borde de ser superadas por Compromís
Los sondeos apuntan la posibilidad de un sorpasso en el bloque de la izquierda con el PP y Vox sumando de nuevo mayoría absoluta en la Generalitat y en el Ayuntamiento de Valencia
Bernabé y Morant, las dos candidatas del PSOE con fecha de caducidad en el Gobierno de Sánchez
Las encuestas avalan el pacto entre el PP y Vox en la Comunidad Valenciana a un año para las elecciones autonómicas
El PP lidera las encuestas en las grandes ciudades valencianas a un año para las elecciones municipales
Salvo el Centro de Estudios Sociológicos (CIS) que preside José Félix Tezanos, todas y cada una de las encuestas privadas coinciden en apuntar que a nivel nacional el Partido Popular y Vox sumarían una cómoda mayoría absoluta y que, en consonancia, una gran parte de los españoles penalizan el sanchismo como forma de hacer política. Sin embargo, hay quienes no se dan, no quieren darse o no pueden darse cuenta de ello y siguen aferradas a su jefe de filas llueva, truene o nieve.
Dos nombres en este grupo son los de Diana Morant y Pilar Bernabé. La primera, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y candidata a la presidencia de la Generalitat Valenciana. La segunda, delegada del Gobierno en la Comunidad y aspirante a la alcaldía de Valencia. Ni la una ni la otra están atravesando buenos tiempos en lo que a sus intereses electorales se refiere, ya que los estudios pronostican, de nuevo, mayoría absoluta del Partido Popular y Vox, tanto en el Palau como en el Ayuntamiento.
Pero sus problemas no terminan con que a Morant y Bernabé, a tenor de los estudios publicados, se les ha esfumado las papeletas de tocar poder en 2027. Todo lo malo puede tender a empeorar y este bien podría ser un caso paradigmático de ello. El motivo sería un sorpasso de Compromís a nivel autonómico que a día de hoy no es ni mucho menos descartable y que desde 2015 se da en el Consistorio levantino.
El último sondeo que acerca esa posibilidad es el de Sigma Dos, que otorga los siguientes escaños: 35-36 para el PP; 25-27 para el PSPV-PSOE; 20-22 para Compromís y entre 15 y 17 para Vox; con la mitad más uno de los asientos en las Cortes Valencianas fijada en 51. Del mismo modo, el exjefe del Consell Francisco Camps semanas atrás presentó un estudio en el que NC Report preveía mayoría absoluta al centro-derecha, con una bajada de cinco representantes para la papeleta de Morant y un ascenso nacionalista de seis para Joan Baldoví y los suyos. Igualmente, la Generalitat maneja un estudio demoscópico elaborado por Sociométrica que da 57 diputados a PP y Vox, con socialistas a la baja y los nacionalistas creciendo considerablemente.
Imagen de archivo de Juanfran Pérez Llorca y José María Llanos
En los tres ejemplos, Morant estaría a un paso de cosechar el peor resultado de la federación en su historia. Nada nuevo bajo el puño y la rosa, dado que la hoja de ruta de Sánchez ha llevado a ese escenario a Pilar Alegría y María Jesús Montero con tan solo tres meses de diferencia.
Utilización de la dana
Desde pocas horas después de la dana de Valencia del 29 de octubre, Morant y Bernabé, siguiendo las directrices marcadas por indisoluble binomio que conforman el Palacio de La Moncloa y la sede de Ferraz, se dedicó en cuerpo y alma a dos tareas complementarias: minar a la Generalitat y a su entonces presidente, Carlos Mazón, a la par que ensalzaban en todo momento y sin espacio para la autocrítica por minúscula que ésta fuera, la gestión realizada por Sánchez.
En un momento dado, quizás les pudo valer esa estrategia, pero el paso del tiempo les ha quitado la razón que pudieran haber tenido. Y el gran beneficiado de todo ello es Compromís, que canalizaría no solo el rechazo de la izquierda a las políticas del centro-derecha en la región, sino que también recibiría no poco apoyo de anteriores votantes socialistas descontentos con la ejecutoria del Gobierno central respecto a las riadas.
Pero no solo eso. La corrupción que se viene conociendo en los últimos meses suponen involuntaria y voluntariamente un lastre para sus opciones. Involuntario porque las noticias afectan directamente el PSOE, del que son pesos pesados; pero también de manera voluntaria porque aparentemente motu proprio están siendo ellas las que han optado por seguir a pies juntillas el argumentario de Moncloa y Ferraz. Esta circunstancia vale para todos los escándalos: fiscal general del Estado, Zapatero, trama ‘cloacas’… Las informaciones basadas en sumarios e informes policiales las rechazan utilizando el término «bulos» u otras expresiones propias de la jerga sanchista.
Por tanto, pudiera parecer que el apego sin reparos al líder del PSOE y la justificación de todo lo que a él concierne, independientemente de que los jueces estén investigando a un expresidente del Ejecutivo, que un exsecretario de Organización del partido esté en la cárcel y su sucesor la haya pisado y tenga perspectivas de volver a hacerlo; que se hable de financiación ilegal, de tramas para destruir a jueces, fiscales y periodistas…, todo ello ha pasado de pantalla.
En este sentido, la primera fase era la de que el PSPV-PSOE pudiera de la mano de Morant ganar las elecciones autonómicas de 2027 o que, en el peor de los casos, las perdiera, pero sumara con Compromís. Esto se da ya por amortizado, olvidado e imposible. El siguiente estadio es el actual y en él la socialista está en un auténtico brete. Que empeorará los 31 escaños que obtuvo en 2023 Ximo Puig se da por hecho en este momento. La gran incógnita radica en saber si dicha tendencia se convierte en dinámica y la ultraizquierda de siempre puede superar a la izquierda de siempre, cada vez más ultra. Baldoví, encantado.
Morant y Bernabé recorren caminos paralelos. Escasas opciones de gobernar. Muchas de ser terceras y conformarse con un bronce que ni de consolación serviría. La delegada del Ejecutivo ya sabe lo que es liderar una formación en esa posición y no parece que el panorama vaya a variar sustancialmente. Los pronósticos son claros: PP y Vox sumarían e, incluso, superarían la cifra mágica de 17 concejales, por lo que revalidarían equipo de gobierno, sin posibilidad de que la izquierda se aliase. Mónica Oltra, encantada.